A lo largo de la serie El Lobista, Matías Franco (Rodrigo de la Serna) siempre mostró una habilidad especial para negociar y para salir de las situaciones más complejas, y el último capítulo no podía ser la excepción.

Es que el episodio arranca con Franco acorralado por Ospina (Darío Grandinetti) y sus secuaces en la Aduana, exigiéndole que les diga dónde está la carga de contrabando que ellos buscan.

Luego de estar al borde de ser asesinado por uno de los hombres de Ospina, logra salir airoso del lugar y salvar a su pareja, Lourdes (Julieta Nair Calvo), mientras la policía, con el fiscal Quinteros (Alberto Ajaka) a la cabeza, ingresaba al lugar para hacer un allanamiento.

Claro que la Justicia tenía sobrados motivos para detenerlo. Sin embargo, fiel a su estilo, una nueva maniobra de esas a las que acostumbró a los televidentes a lo largo de la serie, hizo que aparecieran papeles que certificaban que su accionar había sido parte de una acción del Servicio de Inteligencia, lo que le permite quedar en libertad.

Con sus bienes embargados igualmente por la Justicia, Matías Franco decide emprender una nueva vida y busca a Lourdes, pero ésta se muestra reticente y desconfiada.

Es entonces cuando El Lobista regresa al punto de partida de la tira, el hangar donde tiene su aeroplano, lo único que no le confiscaron porque no lo tenía a su nombre.

Allí, entre unas cajas descubre unos lingotes de oro, para luego lanzarse a surcar el aire con la aeronave que fue parte de su presentación en sociedad.

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