Análisis de “Los Bonobos”: el día que Lizy Tagliani se recibió de actriz

El espectáculo que protagoniza la conductora de “El precio justo”, la pone en una condición de comediante en una obra teatral en el que Campi logra su mejor labor arriba de las tablas

"Los Bonobos" se presentan en el Lola Membrives
"Los Bonobos" se presentan en el Lola Membrives

Los espectáculos unipersonales que protagonizó Lizy Tagliani en teatro con muchísimo éxito le permitieron el despegue de su carrera, que hoy la encuentra conduciendo su propio programa de televisión y siendo parte del elenco de Los Bonobos, la comedia que se acaba de estrenar en el Lola Membrives en la que la actriz, por primera vez, interpreta un personaje completamente femenino y no a una mujer trans.

No es un detalle menor, porque más allá de su condición y las herramientas que esto le da para hacer humor, Lizy siempre ha utilizado su propia historia personal como la materia prima de sus espectáculos. Pero puesta en una ficción absoluta -y más allá de los guiños lógicos que ella pueda sumar desde su impronta- aquí se entrega a un personaje y se recibe de comediante integrando un dream team actoral de primerísimo nivel.

Los Bonobos es muy original, muy distinta a todo lo que se ha visto sobre un escenario y es una apuesta de riesgo. Del mismo autor del fenómeno Toc Toc -que lleva diez años en cartel en Buenos Aires- aquí se trata de una obra de teatro físico donde el mecanismo de relojería no solo tiene que estar puesto en función de los gags -algo clásico en una comedia de enredos- sino también en el desempeño actoral de sus tres protagonistas: Campi, Peto Menahem y Oski Guzmán. Si ellos llegan un segundo tarde a la acción, la acción no sucede.

Lizy Tagliani conduce todos los días "El precio justo" en la pantalla de Telefe
Lizy Tagliani conduce todos los días "El precio justo" en la pantalla de Telefe

Alberto Negrín, un talentoso escenógrafo, ya había ido por más al hacer la puesta en escena de Cabaret, otra gran producción -como ésta- de Gustavo Yankelevich. Aquí asume la dirección general del espectáculo y el resultado es enorme. No sólo desde el montaje escenográfico, pocas veces visto en Buenos Aires -digno de una puesta neoyorquina o londinense- sino en el desarrollo de cómo mostrar lo que sucede en escena, directamente enfocado a un espectador atento a múltiples situaciones que suceden en simultáneo y provocan una grado de hilaridad descomunal.

Tres amigos con capacidades diferentes -uno es ciego, otro sordo y otro mudo- quieren conquistar a tres chicas sin que ellas noten su condición especial. Los tres juegan acciones cortas, con gags permanentes, mezclándose entre sí, en una puesta con muchísimo ritmo escénico. Ellas son Manuela Pal, Anita Gutiérrez y Lizy Tagliani. Es ahí donde la conductora de El precio justo se integra a un elenco coral de talento parejo, y aunque su sola presencia arranca ovación en la platea, juega como una más, si se quiere en un personaje de reparto pero con el plus de saberse protagonista.

Entonces todo lo que hace su personaje -una estricta agente de policía que busca el amor, pero bajo sus férreas normas morales y de conducta- es para que Lizy despliegue sus gracias, sus tics, sus guiños, para que ruede por el piso y modifique su tono de voz; en fin, para que el espectador vea un show aparte suyo en medio de un elenco y una historia a los que se brinda sin competirles.

Lizy Tagliani junto a Peto Menahem en "Los Bonobos"
Lizy Tagliani junto a Peto Menahem en "Los Bonobos"

Martín “Campi” Campilongo hace un tour de force actoral, en uno de los mejores trabajos de su carrera. Le tocó hacer al personaje mudo, acaso el más difícil. Casi como un mimo, como un clown, el actor sabe que su rostro tiene que hablar por él y entonces se multiplica en sí mismo para generar una cantidad de situaciones que generan carcajadas desopilantes, y para eso se vale de pelucas, apliques y hasta videos en vivo. A su lado, Menahem -el ciego- y Oski Guzmán -el sordo- no le van en saga, tal como Pal y Gutiérrez en sus respectivos roles.

Estos “Bonobos”, estos Tres Chiflados versión 2020, están toda la obra en escena y cargan con el peso específico de una misión que en manos del equipo incorrecto podría ser la tormenta perfecta. Pero aquí todo confluye para que tengamos en un solo espectáculo una comedia de enredos que da un salto cualitativo en el género, un duelo actoral brillante y además, un show aparte de Lizy Tagliani que sus fanáticos amarán y que al mismo tiempo se acopla a un todo en el que la suma de los factores potencia el producto.

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