Dos programas de entretenimientos a la misma hora compiten en el arranque del prime time televisivo de los canales líderes desde anoche. Marley y Guido Kaczka son los conductores en pugna con formatos probados, reversionados. En la primera noche de competencia, ganó Minuto para ganar superando los 12 puntos, frente a Otra noche familiar en El Trece.

Ambos programas están recostados en el carisma y oficio de sus conductores. En Telefe aparece este programa de juegos que Marley ya hizo en la pantalla y que la emisora supo guardar en su momento para no desgastarlo. Hoy aparece como una propuesta de verano. Allí los participantes deben hacer ejercicios de precisión en solo un minuto, los cuales ya ensayaron en sus casas. El programa, grabado, pierde cierta "frescura" al no ir en vivo, y todo parece fríamente calculado. Es prolijo pero al mismo tiempo le falta esa cuota de improvisación que en la tele en vivo da más ventajas que desventajas.

El conductor tiene toda la confianza con Noelia Marzol, que oficia de co conductora, juntos se divierten, se tiran con cosas, se hacen chistes y la pasan bien. El casting de participantes es perfecto. No buscaron parcos o tímidos que solo sepan jugar pero se aterren en televisión. Los jugadores bailan, se menean y son tan carismáticos como Wiebe. Los juegos parecen ser lo de menos, aunque son originales y generan expectativa constante.

En El Trece, la fórmula de Otra noche familiar es un mix de juegos de otros programas anteriores del conductor en esa emisora. El perro del millón es la vedette del show, pero ahora los dueños de las mascotas deben anticipar en cuánto tiempo sus amigos perrunos recorrerán la pasarela hasta llegar a ellos.

Guido Kaczka
Guido Kaczka

Guido recurre a su equipo para hacer divertida la noche. Baila con sus azafatas y azafatos, todos lindos y frescos, y también con las familias que llevan sus perros a jugar. Cuando ve que hay una "punta" para seguirla con los participantes, olfatea que ahí hay tela para cortar y lo aprovecha, sino pasan rápido. Justamente la diferencia a favor de este programa es que va en vivo. Y eso le da la frescura que le falta al de Marley. El conductor se moja cuando lo salpican al caer de la altura los participantes del juego de las preguntas, transpira, y sigue campante. Improvisa preguntas y momentos al aire según el "material" que le aportan los participantes.

Los programas son "blancos" y apuntan a un público familiar. Sus anfitriones son justos para ese público, los juegos son simples y divertidos, ideales para este verano de bajo encendido en televisión.

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