La tranquilidad y la belleza de la Patagonia, en un pueblo ficticio llamado Lago Místico, se ven interrumpidas por un misterioso crimen que solo tiene un testigo. Campanas en la noche, la nueva apuesta de Telefe para el prime time, debutó con un episodio cargado de suspenso y marcó el regreso de Calu Rivero a la televisión, después de su salida de Dulce Amor por el conflicto con Juan Darthés.

Luciana (Rivero) estaba de vacaciones en el pueblo con su familia. Apasionada por la fotografía, aprovechó el imponente paisaje de la Patagonia para tomar muchas imágenes. Cerca de donde se estaba hospedando vivía Luis (Federico Amador) con su pareja y su bebé.

En una ocasión, mientras Luis se subía rápidamente a su vehículo con su hija, se cruzó a Luciana, quien no comprendía por qué él se mostraba tan nervioso. Cuando el hombre se retiró, la joven ingresó, curiosa, a su hogar, y descubrió que el cuerpo de su pareja estaba en el piso, sin vida.

Sin saber qué hacer, Luciana salió corriendo en busca de ayuda y se cruzó con Vito (Esteban Lamothe), quien intentó ayudarla. Aunque hicieron la denuncia, al poco tiempo la causa fue archivada y el sospechoso nunca apareció.

Ahora bien, la trama avanzó 14 años en el tiempo y se trasladó a Buenos Aires. Allí, Luis se instaló con otra identidad junto a su hija, y Luciana comenzó un romance con Vito. Todos vivían en paz y armonía, hasta que el destino los volvió a cruzar.

A raíz de una denuncia de la que poco se sabe hasta el momento, Luciana debía cumplir con una probation y dar clases en una escuela nocturna de un barrio de pocos recursos. Allí mismo tenía que asistir la hija de Luis.

Antes del primer día de clases Luis se encontró con Luciana y Vito, quienes lo reconocieron inmediatamente.

El debut de Campanas en la noche estuvo cargado de tensión y abrió las puertas de un misterioso asesinato. Pero también mostró el machismo del personaje de Lamothe, que maltrata al de Rivero: la trata de "animalito" y le insiste en tener hijos, advirtiéndole de su "reloj biológico".

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