Después del nacimiento de su hijo Dionisio, el pasado 12 de abril, Flavio Mendoza está viviendo uno de los mejores momentos de su vida. Hace dos semanas debutó como panelista en Los Especialistas del show, el ciclo que conduce Marcelo Polino todas las tardes por El Trece, y además es uno de los confirmados como participante en Bailando 2018. También montó su propia obra en la Calle Corrientes: el imponente espectáculo llamado Siddharta.

Pero este gran presente en lo profesional parecía no encontrar un correlato en el plano amoroso. "No sé qué pasa con eso… -decía a fines de junio un Flavio casi desorientado, durante una entrevista con Teleshow-. Debo ser yo. Y ahora que soy 'la cajita feliz', peor, porque el que viene tiene que saber que tiene el bebé también. Soy complicado".

Y sin embargo, a los pocos días de aquel encuentro Mendoza pudo equilibrar la balanza, sumando a la buena senda en lo laboral un buen paso en el amor. Y ya lo presentó: se llama Daniel Allodi.

Este joven es dueño de un solarium ubicado en la zona de Caseros, al cual Flavio ha visitado en varias oportunidades. En una de esas visitas en particular, aunque el encanto entre ellos se fue construyendo día tras día, nació un romance que -lo dicho- todavía es muy reciente. Pero que ya se prueba el traje oficial.

Hace unas semanas el coreógrafo disfrutó de unos días a puro relax en las playas de Miami junto su bebé. Pero también estuvo acompañado de Allodi, quien es más joven que el creador de Stravaganza, por un década (y un poquito más poquito más): tiene 32 años, contra los 43 de Mendoza.

En sus redes sociales, Flavio compartió varias postales de su viaje a los Estados Unidos junto a su nuevo novio. "Recuerdo de una semana hermosa con mis amores", escribió con elocuencia en una de las fotos de las vacaciones. Por su parte, Allodi publicó una instantánea en la que se ven las piernas de ambos con un sugerente comentario: "Podría elegirte a ti mil veces".

Una de las imágenes, tomada en el avión, demuestra a las claras lo sólida que se encuentra la pareja. Allí se lo ve a Daniel cargando en sus brazos al pequeño Dionisio, para que no altere la tranquilidad de la primera clase. ¡Y hasta usando su chupete para una divertida selfie!

Y para que Flavio Mendoza también pueda sonreír, satisfecho. Porque más que la cajita feliz, quizás ya tenga el combo completo: bien en el trabajo, en el amor, con la bendición de Dionisio… ¿Qué más pedir?

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