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Carlos Portaluppi estrena Dribbling, una obra para reflexionar: “Queremos visibilizar el problema del abuso sexual”

En charla con Teleshow, el actor se refirió al inminente debut de su nuevo espectáculo en el Paseo La Plaza. La química en escena con Franco Masini y el valor del arte para exponer conflictos persistentes en diferentes escenarios

Entre gira y estreno, Carlos Portaluppi se sube a "Dribbling" y sigue con "Maldita Felicidad"

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El fútbol profesional tiene sus propias reglas del silencio. Sabe cómo proteger a los suyos, cómo desviar la mirada, cómo convertir una denuncia en ruido y a una víctima en sospechosa. Y también es escenario de todo tipo de conspiraciones. Esa zona oscura es la que Carlos Portaluppi, decide habitar desde el escenario: el actor llega al Paseo La Plaza con Dribbling, una obra del dramaturgo catalán Ignasi Vidal y protagonizada junto a Franco Masini.

“Es una obra que me gusta mucho porque ayuda a continuar visibilizando este tipo de problemas que vienen sucediendo, no solo en el deporte, sino en muchos ámbitos culturales”, expresa el actor en charla con Teleshow. Y desanda la trama argumental antes del estreno del miércoles 26 de agosto: “Trata de manera directa el abuso sexual dentro del fútbol y los mecanismos de defensa y exposición mediática que rodean a los acusados y a las víctimas”, explica. Su papel es el de un representante de un joven futbolista envuelto en una denuncia, y subraya el desafío de poner “en primer plano la discusión” sobre una problemática real y vigente.

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—¿Qué te sedujo de Dribbling?

—La verdad que es una obra que me gusta mucho por la temática que aborda, que se mete en profundidad con temas de abuso sexual, de una violación dentro del ámbito del fútbol. Acabamos de ensayar con Franco Masini y con todo el equipo estamos muy entusiasmados.

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Dribbling pone en escena el abuso sexual dentro del fútbol como conflicto central

—¿El protagonista reconoce los hechos desde el comienzo?

—En principio, lo que sucede es una denuncia de una chica que fue abusada sexualmente por un joven que estaba bajo el consumo de estupefacientes y no recuerda o no asume esa responsabilidad. Entonces, también se pone desde el lado de la defensa del representante. Y respecto a la parte que acusa, se desliza que es alguien que tal vez esté buscando fama o dinero a partir de un extorsión. Se ponen en juego las dos hipótesis entonces.

—Imagino que con repercusión mediática...

—Claro, y hay muchas preguntas, por ejemplo: ¿Cuál es que rol tienen los medios y las redes sociales en la historia? Por supuesto que se refleja en la violencia mediática que recibe esta persona en forma despiadada.

Dribbling
Dribbling también pone en discusión el rol de los medios y las redes sociales ante la violencia mediática que recibe el acusado

—¿Cómo llegó la obra a tus manos?

—Por la productora Valentina Berger, que tenía esta obra ya desde hace más de un año, y en su momento me la había pasado. Me esperó un poquito porque yo estaba ocupado. Ahora la vamos a hacer solamente los miércoles en el Paseo La Plaza porque yo sigo de gira con Maldita Felicidad. Esta semana nos vamos para la zona de Córdoba, la semana pasada estuvimos por Mendoza, San Juan y seguimos por todo el país.

—¿Cómo es la relación con tu compañero de elenco?

—Con Franco habíamos trabajado en Cuéntame cómo pasó. No nos habíamos cruzado mucho y después nos encontramos alguna vez por ahí en un teatro y nos habíamos expresado mutuamente el deseo de poder hacer algo juntos. De golpe yo me encuentro con Valentina y me dice: “¿Qué te parece Franco Masini?”. Le dije inmediatamente que me parecía extraordinario. Es un chico muy talentoso, interesante, muy inteligente, y además conecto muy bien con él.

Dribbling
La obra expone dos hipótesis sobre el caso: la defensa del joven futbolista y una acusación atravesada por sospechas de extorsión por fama o dinero

—¿Cuál fue tu primer acercamiento al teatro?

—Estudiaba Arquitectura a La Plata y en simultáneo empecé a estudiar teatro. Hice hasta el cuarto año de la carrera, faltaban dos años, para recibirme de arquitecto, pero me ganó la pasión por la vocación que descubrí realmente con el teatro, con la actuación. Con el tiempo pude aplicar mis años de estudio con grupos de teatro independientes. Participé de la construcción de tres espacios, de adaptación, por ejemplo de tirar en una casa tipo pasillo chorizo, tirar tres paredes y armar una sala de teatro. Esa sala se llamó La Buhardilla y allí hice una de mis primeras obras, en 1992.

—¿Te relacionás con el fútbol en tu vida personal?

—Me gusta mucho el fútbol, soy hincha de River. Voy a la cancha cuando el teatro me lo permite, pero por lo general me coincide con los horarios de función. Soy del tipo de hincha que se desangra y sufre por el momento agónico que estamos atravesando.

Dribbling
Carlos Portaluppi interpreta al representante de un joven futbolista involucrado en una denuncia por abuso sexual

—¿Te hubiera gustado ser futbolista?

—No. Mi habilidad iba para otro deporte, para el básquet. Me entrenaba mucho de adolescente, pero quedó abandonado, como la arquitectura. Ganó la actuación y soy feliz por mi pasión.

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