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Cris Morena celebró el aniversario de Chiquititas: “Hace 31 años abríamos su libro de la vida por primera vez”

La productora y guionista conmemoró las más de tres décadas desde el debut en Telefe, y revivió el fenómeno cultural y musical que trascendió generaciones dentro y fuera de Argentina

Se cumplen 31 años del inicio de Chiquititas
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La productora y guionista Cris Morena compartió en sus redes sociales un mensaje especial donde evocó el nacimiento de Chiquititas, la recordada ficción infantil. “Había una vez... Y así empieza la historia de ‘Chiquititas’ y la llevo en mi memoria...”, escribió la creadora, apelando al inicio emblemático de la serie.

En su publicación, Morena destacó el valor afectivo que el proyecto mantiene en su vida: “Había una vez una familia grande, un cuento viejo con mucho gusto a besos. Había una vez, un mundo de ‘te quieros’... Había una vez, una historia, Chiquititas”. Así, la autora volvió a poner en palabras el espíritu de la tira que marcó una época en la televisión argentina y fue exportada a distintos países.

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El mensaje de Morena coincide con el aniversario número treinta y uno del estreno de la serie. La creadora recordó: “Y hace 31 años abríamos su libro de la vida por primera vez”, en alusión al debut televisivo que dio inicio a un fenómeno cultural y musical que trascendió generaciones.

Cris Morena recordó en redes sociales el nacimiento de Chiquititas con un mensaje por los 31 años del estreno de la serie
Cris Morena recordó en redes sociales el nacimiento de Chiquititas con un mensaje por los 31 años del estreno de la serie

Chiquititas fue una telenovela infantil argentina ideada por Cris Morena, que se emitió por primera vez en la pantalla de Telefe en 1995. El programa retrataba la vida de un grupo de niños en un hogar, abordando temas de amistad, familia y superación a través de la fantasía y la música, y se convirtió en plataforma de lanzamiento para numerosos actores juveniles.

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El aniversario fue conmemorado por la autora con palabras que condensan la nostalgia, el cariño y el agradecimiento por la historia que, según ella misma expresó, permanece viva en la memoria colectiva.

En el corazón de la tira estaba Belén, interpretada por Romina Yan, que irrumpía en el orfanato como una adulta distinta: la que podía escuchar los secretos debajo de la almohada, la que leía cuentos en voz baja y repartía sonrisas en vez de castigos. A su lado, Agustina Cherri, Facundo Arana, Gabriel Corrado, Grecia Colmenares, Romina Gaetani, Iván Espeche y Gastón Ricaud tejían la trama de los grandes, mientras que los chicos —Camila Bordonaba, Luisana Lopilato, Benjamín Rojas, María Jimena Piccolo, Daniella Mastricchio, Santiago Stieben, Georgina Mollo, Ezequiel Castaño, Guillermo Santa Cruz, Diego Mesaglio, Marcela Kloosterboer, Celeste Cid, Sebastián Francini, Agustín Sierra y tantos más— le ponían voz a las preguntas sin respuesta.

Cris Morena
Cris Morena apeló a la nostalgia por Chiquititas y destacó: “Había una vez una familia grande, un cuento viejo con mucho gusto a besos. Había una vez, un mundo de ‘te quieros’... Había una vez, una historia, Chiquititas”

La historia recorría los pasillos del hogar, donde la ausencia era rutina y la esperanza, un acto de rebeldía. Los chicos aprendían a buscarse entre sí, a inventar juegos para espantar el miedo, a transformar la tristeza en canciones que rodaban por el patio. “Todo, todo, todo el mundo tiene un rincón de luz”, cantaban juntos, abrazados, como si la letra pudiera abrir ventanas en las paredes más grises.

Chiquititas no era solo una novela infantil; era la cita diaria de miles de chicos que encontraban en la pantalla lo que faltaba en casa: un abrazo, una mesa llena, la certeza de que siempre hay alguien esperando. Por las tardes, los recreos se llenaban de coreografías improvisadas, los cumpleaños repetían los temas de la tira y los cuadernos se cubrían de stickers y sueños con forma de familia elegida.

Un nuevo aniversario de Chiquititas
Cris Morena recordó el origen de Chiquititas y escribió: “Había una vez... Y así empieza la historia de ‘Chiquititas’ y la llevo en mi memoria...”,

En cada episodio, la dulzura se mezclaba con la ternura: una merienda compartida, un secreto contado al oído, la complicidad de un abrazo bajo la lluvia. Los personajes no eran héroes ni perfectos; eran chicos desbordados de preguntas. El orfanato se volvía refugio y trinchera, con adultos que a veces lastimaban, pero también aprendían a querer.

El tema:Todo, todo Chiquititas

En el teatro, la magia se multiplicó. Las funciones de Chiquititas rompieron todos los récords: más de un millón de espectadores colmaron las salas año tras año. Las canciones pasaron de la televisión a las butacas, y de ahí, directo a la memoria de una generación.

La dulzura de Chiquititas no se apagó con el último capítulo. Su éxito derivó en discos, productos y giras. En 2001, la historia llegó al cine con Chiquititas, rincón de luz, protagonizada por Romina Yan y Facundo Arana. En 2003, Rincón de Luz llevó la fantasía a una nueva generación, y en 2006, Chiquititas sin fin reescribió la esperanza para quienes recién descubrían la serie.

Cris Morena recibió el Martín Fierro a la trayectoria
Cris Morena recibió el Martín Fierro a la trayectoria

Chiquititas atravesó fronteras. Fue emitida en más de 36 países, conquistando a chicos de Latinoamérica, Israel, Portugal, Rumania y Brasil, donde tuvo dos adaptaciones propias. El fenómeno fue pionero: nunca antes una telenovela infantil de habla hispana había logrado tanto reconocimiento internacional.

Los premios acompañaron el camino: Premios Martín Fierro, Premios Gardel, un Grammy Latino y el cariño incondicional de quienes crecieron con la certeza de que nadie debería quedarse sin familia, sin canción ni abrazo.

Romina Yan interpretó a Belén, el personaje central de Chiquititas en el orfanato donde transcurría la trama
Romina Yan interpretó a Belén, el personaje central de Chiquititas en el orfanato donde transcurría la trama

El último capítulo no cerró ninguna herida. Solo dejó la puerta entreabierta para quienes, alguna vez, buscaron refugio en la ficción. En el silencio posterior, la promesa seguía viva: mientras exista un rincón de luz, ningún niño estará solo.

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