Leticia Brédice habló de los problemas que tuvo con su cuerpo: “Tomaba anfetaminas para poder pertenecer”

La actriz señaló que la presión social y profesional afectó su bienestar y la motivó a buscar autovaloración y apoyo emocional

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Leticia Brédice habló de los problemas con su cuerpo: "Tomé anfetaminas para pertenecer"

La actriz Leticia Brédice confesó su experiencia con trastornos alimenticios y la adicción a las anfetaminas en la industria del espectáculo, relatando en El Ejército de LAM cómo las presiones sociales y profesionales impactaron en su salud física y emocional.

Brédice describió que recurrió a las anfetaminas durante años para alcanzar los estándares de delgadez que productores y vestuaristas le exigían. Señaló que esta situación le produjo graves consecuencias en su bienestar mental y personal.

La actriz, invitada a El Ejército de LAM en Bondi junto a Pepe Ochoa y Fede Bongiorno, contó: “Tengo temas con el cuerpo y todo el tiempo, desde chica, en esta profesión, me parece que hay que ser extremadamente delgada. Lo vivo en la calle y me lo dicen. Me escriben mujeres contándome el sufrimiento, internaciones, perdón que lo diga, que vomitan”. La actriz mencionó que estas problemáticas alcanzan a mujeres de todas las edades, más allá del ambiente artístico.

Durante la charla, Leticia Brédice compartió ejemplos de su incomodidad con el propio físico durante grabaciones. Comentó que solía requerir modificaciones en el vestuario y evitar ciertas tomas de cámara. “A mí me daba una vergüenza, porque decía: ‘Qué frivolidad. Le estoy diciendo al director, que él está pensando en lo dramático, exacto, en lo que me va a pasar a mí y yo le estoy pidiendo, che, por favor...’”, expresó en el programa. Admitió: “Tomaba anfetaminas como si fueran caramelos”.

Leticia Brédice contó que "tomaba
Leticia Brédice contó que "tomaba anfetaminas como caramelos"

La dependencia de las anfetaminas en la vida de Brédice

La actriz contó en El Ejército de LAM: “Yo tomé anfetaminas para tener el peso que me decían las vestuaristas, los productores, para poder pertenecer”. Relató que podía pasar hasta dos semanas sin comer, obsesionada por el peso y los comentarios del entorno profesional: “Por dos semanas no comía y decía: ‘Bueno, ahora sí’. Empecé a escuchar que la gente se moría”.

Según afirmó Brédice, el consumo de anfetaminas afectó gravemente su salud mental y emocional. “La verdad es que la salud mental te la modifica y emocional también”, reconoció.

El proceso para liberarse de las anfetaminas fue complejo. “Dije: ‘Yo tengo que parar y cuando se me termine el frasco no tengo que ir más a un homeopático mentiroso’. Eran recetas magistrales”, manifestó. Describió que el abandono de estas sustancias requirió aceptación y terapia profesional.

El impacto de la presión estética en la salud mental

Esta no es la primera vez que Brédice detalla su lucha contra las adicciones. Ya contó hasta qué punto llegó su dependencia: “Pesaba 40 kilos y me seguía viendo gorda”. Reconoció que la adicción a las anfetaminas se transformó en un problema difícil de erradicar: “Quería seguir tomando anfetaminas, es una adicción muy difícil de sacar, te quita la concentración, la autoestima”. Indicó además que en los años noventa el consumo de estas sustancias era un tema oculto entre las actrices: “En los ’90 si yo llegaba a decir esto era una vergüenza... las actrices decían: ‘No digas que tomas anfetaminas’”.

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Relató que el trastorno alimenticio le generó ansiedad, desconexión emocional y otras dificultades. “El trastorno alimenticio que a mí me empezó a dar de ansiedad, de no conectarme, de no poder pensar, de no tener paciencia, no tener tolerancia, no ser yo, empezó a aflojar cuando no empezaron a haber anfetaminas, cuando empecé a ser yo”.

Brédice también habló sobre el aislamiento social y su impacto en los vínculos: “Empezás a esconderte y a enojarte con todos los demás. Es el mundo contra mí, es lo que demás quieren ver y lo que yo no soy”. Recordó que la presión por el físico provenía incluso de su entorno cercano: “Y tenías que aguantar que un familiar te diga eso y te diga: ‘No te comas toda la pizza, o no comas todos los fideos, vamos, vos sos actriz’. Entonces, yo me callaba la boca hasta que me cansé”.

Al evaluar su progreso, Leticia Brédice resaltó la importancia de aprender a valorarse: “Me pasó lo más difícil de todo, que es empezar a quererme por lo que soy. Y a verme sin criticarme, a verme queriéndome”, expresó en diálogo con Infobae. Expuso que su proceso de aceptación fue paulatino, apoyado en la terapia y en el trabajo constante sobre su relación con familiares y su entorno.