Las imágenes de los edificios derrumbados en Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio de 2026 formularon una pregunta técnica de fondo: ¿qué separa a una construcción que sobrevive a un sismo severo de uno que no lo hace?
La respuesta corta es ingeniería, tecnología y arquitectura aplicada. La aislación sísmica, los disipadores de energía y el hormigón armado determinan si una estructura protege las vidas de sus habitantes.
PUBLICIDAD
Juan Carlos de La Llera, rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile e ingeniero civil estructural con patentes aplicadas en distintas partes del mundo, y Eduardo Kausel, profesor emérito del Departamento de Ingeniería Civil del MIT, explicaron a BBC Mundo los principios de las construcciones resistentes a estos eventos.
Cómo funcionan los aisladores sísmicos
La tecnología de aislación sísmica no busca que el edificio resista el movimiento del suelo: lo desconecta de él.
El funcionamiento comienza en la cimentación. En un edificio convencional, toda la estructura nace de esa base fija al suelo.
Cuando se interponen aisladores sísmicos a ese nivel, el edificio queda, en palabras de De La Llera, “sobre patines”.
El dispositivo más extendido es el aislador de goma con núcleo de plomo, desarrollado en la década de 1970. Su arquitectura interna opera con tres componentes en simultáneo.
PUBLICIDAD
Las capas alternadas de goma natural y acero producen un elemento muy rígido para soportar el peso del edificio sin aplastarse y muy flexible para permitir el desplazamiento lateral durante el sismo.
De La Llera describió el dispositivo así:
“Es igual que una torta de milhojas. Tiene capas de goma natural, de acero, goma, acero, goma, acero, y tú formas una torta vulcanizada, que se trabaja en temperatura y en presión. Es como un patín, muy flexible horizontalmente, pero muy rígido verticalmente, porque si fuera blando verticalmente el edificio con su peso se aplastaría”.
El resultado físico es que, cuando el suelo se mueve, el edificio se desliza sobre los aisladores con un desplazamiento relativo que puede alcanzar los 300 milímetros o más, mientras la estructura superior permanece prácticamente inmóvil.
PUBLICIDAD
“Si el edificio ‘patina’ respecto de la base, el terremoto no es capaz de introducirle energía”, sintetizó el ingeniero.
Disipadores de energía: convertir el movimiento en calor
Donde los aisladores actúan en la base para interceptar la energía antes de que entre al edificio, los disipadores operan dentro de la estructura para absorber la que de todos modos se transmite.
De La Llera describió la función dual de ambas tecnologías: “Una es aislar la estructura del suelo, como si la hicieras colgar desde el cielo para que el suelo se mueva libremente y no le pase nada a la estructura. La otra es incorporar dentro de esa estructura elementos que absorben la energía, que es la que produce el daño en el edificio”.
PUBLICIDAD
La combinación de diferentes tipos de disipadores demostró en estudios de ingeniería reducciones de hasta 37% en la deriva entre pisos, 30% en la fuerza cortante basal y 39% en la aceleración de piso respecto a sistemas con un solo tipo de disipador.
Qué es la ductubilidad y por qué es importante en el hormigón
Hay un principio físico elemental que determina si un edificio cede o se mantiene: la ductilidad.
El hormigón solo es un material frágil. “Si está hecha solamente de concreto, al someterla a una carga, esta tendrá una característica frágil y se agrietará y quebrará como si fuese de vidrio. Pero al agregarle barras de fierro y someterla a esa misma carga, el material se transformará en uno que permitirá deformación, que tendrá ‘ductilidad’, la capacidad plástica para resistir la deformación sin romperse”, explicó Kausel.
PUBLICIDAD
La analogía que usa el experto del MIT es la siguiente: una tiza de pizarrón se rompe al doblarla, pero si se la envuelve en cinta, resiste. “Ese es el papel que hace la enfierradura que está dentro del concreto. Pueden aparecer fisuras, pero no se desarma”.
Esa combinación (hormigón más barras de acero) es lo que se conoce como hormigón armado, y es el punto de partida de cualquier construcción sismorresistente.
La calidad del hormigón en sí también es una variable técnica no negociable: el exceso de agua en la mezcla, la proporción incorrecta de arena o la falta de control de calidad producen un material que no satisface las especificaciones de resistencia, sin importar cuánta enfierradura lo rodee.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cinco dibujos de Las Guerreras K-pop para imprimir y pintar con acuarelas en casa
Las ilustraciones de Rumi, Mira y Zoey permiten crear actividades artísticas en casa y experimentar con mezclas de colores, degradados y efectos de luz

Top 10 animes para ver en maratón este fin de semana
Cada semana se publican nuevos capítulos de las series que están en emisión en Japón

Cómo utilizar videos de YouTube en Gemini Notebook para estudiar y aprender temas complejos más rápido
La herramienta de Google permite reunir videos, organizar información y generar guías de estudio con ayuda de inteligencia artificial

Nueve días caminando sin parar: así fue la prueba extrema de un robot humanoide para demostrar su resistencia
El Figure 03 recorrió 560 kilómetros y acumuló 1,2 millones de pasos en una prueba de resistencia física

OpenAI llevará sus modelos de IA a Google Cloud, su rival en la nube
El acuerdo permite comprar los modelos de OpenAI con el presupuesto que las empresas ya tienen comprometido con Google



