Plomeros y carpinteros, los oficios que serán más necesarios que nunca en la era de la IA: CEO de Nvidia

Cifras del sector indican que complejos de gran tamaño requieren plantillas masivas durante la construcción y sostienen empleos directos e indirectos en la economía local

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Jensen Huang dice que la era de la IA disparará la demanda de electricistas y plomeros  - (AP foto/Chiang Ying-ying)
Jensen Huang dice que la era de la IA disparará la demanda de electricistas y plomeros - (AP foto/Chiang Ying-ying)

Mientras el debate sobre la inteligencia artificial (IA) se centra en qué empleos de oficina desaparecerán, Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, apunta en una dirección que pocos anticipaban: los trabajos manuales calificados serán los más demandados de la próxima década.

La razón no es filosófica sino física: construir la infraestructura que sostiene la revolución de la IA requiere electricistas, plomeros y carpinteros, no ingenieros de software.

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En declaraciones al canal británico Channel 4 News, Huang fue directo: “Si eres electricista, plomero, carpintero, vamos a necesitar cientos de miles para levantar todas estas fábricas”. El directivo proyectó que la demanda de estos oficios se duplicará año tras año, en paralelo con la aceleración en la construcción de centros de datos a escala global.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Jóvenes de la Generación Z eligen oficios por estabilidad y salarios, antes que la universidad - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué la IA necesita tanto trabajo físico

Los centros de datos son la columna vertebral de la IA: almacenan, procesan y distribuyen los volúmenes de información que alimentan los modelos de lenguaje, los sistemas de reconocimiento visual y las plataformas de análisis empresarial. Construir uno de estos complejos no es una tarea digital.

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Un centro de datos de 23.000 metros cuadrados puede emplear hasta 1.500 trabajadores durante su fase de construcción, muchos de ellos con salarios superiores a los 100.000 dólares anuales más horas extra, según cifras del sector. Estos puestos no requieren título universitario.

Una vez operativo, el mismo complejo mantiene alrededor de 50 empleados de planta, y cada uno de esos puestos genera otros 3,5 empleos indirectos en la economía local.

La consultora McKinsey proyecta que la inversión global en centros de datos podría alcanzar los 7 billones de dólares hacia 2030. Nvidia, por su parte, anunció una inversión de 100.000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de infraestructuras de IA en Estados Unidos.

Una escasez que ya preocupa a otros líderes empresariales

Detalle de las hábiles manos de un carpintero maestro trabajando la madera con destreza en su taller, un ejemplo del oficio y la artesanía en una pyme exitosa. (Imagen ilustrativa Infobae)
Huang afirma que el auge de centros de datos impulsa trabajos como carpintería, electricidad y plomería, porque estas instalaciones demandan obras complejas y personal en sitio, con proyectos que movilizan miles de trabajadores durante la fase de construcción - (Imagen ilustrativa Infobae)

Huang no es el único que advierte sobre este déficit. Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, señaló durante una conferencia de energía en marzo de 2025 que la falta de trabajadores calificados ya frena la construcción de centros de datos.

Jim Farley, director ejecutivo de Ford, planteó la misma preocupación desde el ángulo industrial. “¿Cómo podemos relocalizar todo esto si no hay personas para trabajar?”, preguntó en diálogo con Axios. En 2025, Estados Unidos registraba un déficit de 600.000 empleados en manufactura y 500.000 en construcción, cifras que Farley publicó en su perfil de LinkedIn.

La Generación Z que abandonó la universidad por el overol

Paradójicamente, una parte de la Generación Z ya tomó esa decisión antes de que los grandes ejecutivos la verbalizaran. Según relatos recopilados por CNBC, miles de jóvenes estadounidenses están eligiendo oficios manuales sobre carreras universitarias, atraídos por la estabilidad salarial y las vacantes que deja el retiro de generaciones mayores.

El caso de Crist Morillon ilustra ese viraje. A los 16 años comenzó a trabajar en un taller automotriz en Arizona, obtuvo una beca de 15.000 dólares para estudiar en el Instituto Técnico Universal de Avondale, se graduó en 2017 y consiguió un puesto en Tesla. Hoy percibe alrededor de 78.000 dólares anuales y es propietaria de su vivienda, un resultado que muchos egresados universitarios no alcanzan en los mismos plazos.

El fenómeno no se limita a Estados Unidos. En Asia, la competencia por retener trabajadores en fábricas ha llevado a las empresas a ofrecer mejores salarios y beneficios como cafeterías y guarderías, en un intento por atraer jóvenes a los empleos manuales que el crecimiento tecnológico demanda con urgencia.

La construcción y mantenimiento de la infraestructura que sostiene la IA depende de electricistas, plomeros y carpinteros, cuya demanda crece junto con la expansión de los centros de datos. Las previsiones de inversión y las advertencias de líderes empresariales refuerzan la relevancia de estos trabajos, mientras una nueva generación elige caminos profesionales que ofrecen estabilidad y oportunidades inmediatas.

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