Sobrecargar el electrodoméstico, no separar la ropa y más errores al usar la lavadora

Entre otras equivocaciones al utilizar este aparato está no sacar las prendas al momento de cada lavado y usar siempre agua fría

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Se deben seguir las instrucciones del fabricantes al momento de utilizar la lavadora. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La rutina de lavado puede parecer sencilla, pero existen prácticas peligrosas que afectan el rendimiento de la lavadora y el estado de la ropa. El desconocimiento sobre el uso adecuado lleva a que se repitan hábitos que, lejos de facilitar la tarea, complican los resultados y generan gastos innecesarios.

En este sentido, expertos como la Organización de Consumidores y Usuarios de España (OCU), detallan cuáles son las equivocaciones más habituales y cómo evitarlas para mantener en buen estado la ropa y el electrodoméstico.

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Qué pasa si se echa mucha ropa en la lavadora

Uno de los fallos más habituales consiste en llenar el tambor al máximo. La OCU señala que, cuando la ropa no puede moverse libremente, la lavadora no logra efectuar su acción mecánica de forma eficaz. El resultado suele ser una limpieza deficiente y un desgaste prematuro del motor y los componentes internos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Llenar el tambor por completo dificulta el movimiento de la ropa y reduce la eficacia del lavado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para evitar este problema, se sugiere dejar una mano de espacio libre entre la ropa y la parte superior del tambor en cada lavado. Esta simple precaución permite que el agua y el detergente circulen correctamente, asegurando que las prendas reciban el tratamiento necesario y que el aparato no sufra daños .

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Cuáles son las consecuencias de no separar la ropa antes del lavado

Mezclar prendas de colores y tejidos diferentes es otro error. Según la OCU, esta práctica genera desteñidos, transferencia de pelusas y deterioro acelerado de los materiales. La ausencia de clasificación afecta la eficiencia del lavado, porque cada tipo de tela requiere una temperatura y un ciclo específico.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
No se parar las prendas puede causar daños en su color o textura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos aconsejan, como mínimo, separar la ropa blanca de la de color. Para mejores resultados, se debe agrupar las prendas según la temperatura indicada en la etiqueta: agua fría, templada (30°C) o caliente (60°C).

Este hábito ayuda a conservar los colores y la textura original de cada prenda, sumado a optimizar el rendimiento del detergente.

Qué pasa si se usa detergente o suavizante en exceso o por debajo de lo sugerido

El uso incorrecto de productos de lavado afecta tanto la limpieza de la ropa como el funcionamiento del electrodoméstico. Usar menos detergente del necesario impide eliminar la suciedad, mientras que el exceso deja residuos y puede provocar manchas o malos olores.

Una mujer de mediana edad con camisa vaquera vierte vinagre blanco en el dispensador de una lavadora que contiene toallas.
Dosificar mal los productos puede generar manchas, malos olores o dejar la ropa sin limpiar adecuadamente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo mismo ocurre con el suavizante: una cantidad desproporcionada no mejora el resultado y se traduce en desperdicio económico. La pauta de la OCU es seguir siempre las instrucciones del fabricante y ajustar la dosis según el nivel de suciedad y la dureza del agua.

De esta manera, se evitan acumulaciones que perjudican el tambor y los conductos internos, y se garantiza una colada limpia y sin restos químicos.

Por qué no conviene lavar siempre con agua muy fría

La tendencia a usar agua fría responde a la búsqueda de ahorro energético, aunque esta opción puede ser contraproducente. El agua completamente fría dificulta la acción del detergente, lo que provoca que algunas manchas persistan y se desarrollen olores desagradables, obligando a repetir el lavado.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El agua fría limita la acción de los detergentes y puede dejar restos de suciedad y olores en las prendas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para prevenir estos inconvenientes, la OCU sugiere consultar siempre la etiqueta de las prendas y elegir la temperatura sugerida. La mayoría de los tejidos soporta 30°C, temperatura que equilibra eficacia y cuidado textil. Así, se logra una limpieza adecuada sin dañar las fibras ni aumentar el consumo eléctrico.

Qué riesgos implica centrifugar a muchas revoluciones

El centrifugado a altas velocidades acorta el tiempo de secado, aunque no todas las telas lo toleran. Por esta razón, utilizar revoluciones elevadas con tejidos delicados o sintéticos puede deformar la ropa, debilitar las fibras y favorecer la formación de arrugas difíciles de eliminar.

Se debe reservar el centrifugado rápido para prendas de algodón y optar por velocidades moderadas (entre 900 y 1.000 rpm) para ropa sintética o de mezcla. Esta precaución ayuda a conservar la forma y la textura de las prendas, sumado a reducir el desgaste del tambor y el motor.

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