Si creciste en los 80 y 90 buscando información en libros, hoy sabes usar mejor internet que nadie

Identificar y acudir a recursos externos favoreció la descarga cognitiva y la flexibilidad mental en esta generación

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Vista lateral de una persona de 30 años sentada en un escritorio de madera, tecleando y mirando la pantalla de un ordenador con la página de Google abierta.
Las personas nacidas en los años 80 y 90 destacan por su habilidad única para buscar información en internet y otros entornos digitales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las personas nacidas entre los años 80 y 90 han desarrollado una habilidad singular para usar internet, una destreza que las distingue de generaciones anteriores y posteriores. Este fenómeno no es casual, sino el resultado de un contexto educativo y tecnológico que obligó a integrar diferentes formas de búsqueda, organización y procesamiento de la información, tanto en soportes físicos como digitales.

Diversos estudios en psicología, filosofía y neurociencia, reseñados por 3D Juegos, así como observaciones contemporáneas sobre el comportamiento digital, explican cómo y por qué esta generación maneja internet de forma más eficiente.

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Durante su infancia, quienes crecieron en los 80 y 90 dependían de revistas de papel, enciclopedias y coleccionables para acceder a datos y guías. Acciones cotidianas como buscar trucos en revistas o libros requerían navegar por índices, comprender instrucciones ambiguas y adaptar soluciones a nuevos contextos.

Este entrenamiento temprano fortaleció la memoria transactiva, es decir, la capacidad de saber dónde y cómo encontrar información útil, aunque no se memorizara literalmente. Al llegar internet, esta generación ya estaba habituada a identificar fuentes, comparar datos y ordenar información por relevancia, transfiriendo sus competencias al entorno digital.

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Una mujer de unos 30 años con camisa de mezclilla está sentada en un escritorio de madera en casa, escribiendo en una laptop plateada con la mano derecha.
La psicología cognitiva explica que identificar y acudir a recursos externos favoreció la descarga cognitiva y la flexibilidad mental en esta generación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo crecer entre libros y revistas ayudó a buscar mejor en internet

En los años 90, la filosofía planteó la teoría de la Mente Extendida, según la cual los procesos cognitivos no terminan en el cerebro, sino que se expanden a través del entorno y las herramientas. Así, una libreta, un mapa o una guía de papel forman parte del proceso mental tanto como la memoria interna.

Este concepto se trasladó al uso de internet, donde la habilidad para buscar, filtrar y sintetizar información se sumó a las capacidades cognitivas tradicionales. La psicología cognitiva lo describe como descarga cognitiva: identificar un problema, recordar dónde se halló una solución y acudir a ese recurso externo para integrarlo en el razonamiento.

Este enfoque favoreció la flexibilidad mental y la creatividad al enfrentar problemas con estrategias variadas y adaptables. Investigaciones recientes demuestran que quienes aprendieron a buscar información en un entorno menos automatizado activan circuitos cerebrales asociados a la memoria de trabajo, la evaluación crítica y la toma de decisiones complejas, lo que se traduce en mayor eficacia al usar motores de búsqueda y plataformas digitales.

Diferencias con las generaciones actuales

A partir de la llegada de la Generación Z y la masificación de redes sociales, el comportamiento digital experimentó un giro profundo. Los jóvenes actuales prefieren plataformas como TikTok, Instagram, YouTube o Reddit para descubrir nuevos temas, lugares y productos.

Persona revisa formularios migratorios y documentos oficiales sobre una mesa de madera. Hay una computadora portátil abierta con pantalla en blanco.
Estudios recientes relacionan el aprendizaje en contextos menos automatizados con una mayor eficacia en el uso de motores de búsqueda digitales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Prefieren el contenido visual, inmediato y validado por la comunidad sobre la búsqueda activa y autónoma, confiando más en las recomendaciones de pares e influencers que en búsquedas guiadas por criterios personales.

Un estudio de Forbes en 2024 halló que el uso de Google descendió un 25% entre la Generación Z respecto a la Generación X, y casi la mitad de los jóvenes consultados prefiere redes sociales sobre buscadores clásicos. El contenido curado por humanos, mediante sistemas de votos o compartido en comunidades específicas, resulta más atractivo y confiable para ellos que la información presentada por algoritmos impersonales.

Además, la inmediatez y la facilidad para interactuar refuerzan la tendencia a evitar procesos largos de búsqueda, debilitando así la capacidad de análisis crítico y síntesis que caracterizaba a quienes crecieron en la etapa previa a la explosión de la inteligencia artificial.

Impacto de los modelos de lenguaje y la automatización

La irrupción de modelos de lenguaje como ChatGPT ha llevado el proceso de externalización cognitiva a un nivel superior. Estas herramientas permiten acceder a respuestas rápidas y detalladas, pero al mismo tiempo debilitan el desarrollo de habilidades de búsqueda, contraste y análisis.

Vista cercana de un estudiante tomando notas en una libreta con un bolígrafo y escribiendo en un MacBook Air en un escritorio de madera.
El uso intensivo de asistentes basados en modelos de lenguaje, como ChatGPT, debilita habilidades de búsqueda y análisis en generaciones más jóvenes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Investigaciones neurocientíficas recientes han demostrado que el uso intensivo de asistentes inteligentes puede reducir la autoeficacia académica y la activación de áreas cerebrales asociadas a la memoria y el control ejecutivo, especialmente entre quienes se acostumbran a la inmediatez y la simplicidad de la respuesta automatizada.

Las generaciones que se formaron en un entorno donde buscar, organizar y discriminar información era una tarea activa mantienen una ventaja cognitiva frente a quienes dependen del contenido servido por algoritmos y modelos de lenguaje.

Saber dónde buscar, evaluar la fiabilidad de las fuentes y sintetizar información relevante son competencias difíciles de replicar en un contexto donde la información aparece sin esfuerzo ni criterio.

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