Los centros de datos ya consumen el 6% del suministro eléctrico de EE. UU. y Reino Unido

La inversión anual en la industria de centros de datos se acerca al billón de dólares

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Servidores en el centro de datos de Microsoft en Iowa. (Reuters)
El consumo energético de los centros de datos en EE. UU. y Reino Unido supera el promedio mundial. (Reuters)

El avance de la inteligencia artificial y la digitalización ha elevado el consumo energético de los centros de datos a niveles récord. Según la International Data Center Authority (IDCA), estas instalaciones ya utilizan el 6% de la electricidad en Estados Unidos y el Reino Unido, situándose muy por encima del promedio mundial y generando preocupaciones sociales, políticas y medioambientales.

Crecimiento acelerado y presión sobre las redes eléctricas

El consumo de energía por parte de los centros de datos ha aumentado un 15% en los últimos dos años a nivel global. Este crecimiento se da en paralelo a una inversión anual cercana al billón de dólares en la industria, equivalente casi al 1% de la economía mundial, resume The Guardian.

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Las cifras de la IDCA reflejan que la demanda de energía está generando tensiones en las redes nacionales, especialmente en países con alta concentración tecnológica.

En el Reino Unido, el gobierno estimó a principios de 2025 que los centros de datos utilizaban un 2,5% de la electricidad nacional, pero las proyecciones apuntan a un aumento de hasta cuatro veces para el año 2030.

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En Estados Unidos, el 13% del consumo de centros de datos proviene de servicios “zombie” sin uso. (Europa Press)
En Estados Unidos, el 13% del consumo de centros de datos proviene de servicios “zombie” sin uso. (Europa Press)

Actualmente, el porcentaje ya alcanza el 5,9%, mientras que en Estados Unidos el sector consume el 6% del suministro eléctrico. Por comparación, el promedio mundial es del 2%, aunque países como Singapur y Lituania registran cifras aún más altas, con 19% y 11%, respectivamente.

Impacto ambiental y resistencia social

El aumento de la demanda energética ha generado resistencia en comunidades y gobiernos. Según el informe de la IDCA, la oposición social y política suele intensificarse cuando los centros de datos superan el 5% del consumo eléctrico nacional.

Greenpeace Reino Unido advirtió que el auge sin control de la inteligencia artificial puede traducirse en facturas de energía más elevadas, presión adicional sobre los recursos hídricos y el rescate de tecnologías fósiles.

Doug Parr, científico jefe de Greenpeace, pidió mayor transparencia de las tecnológicas sobre el uso de agua y energía en los centros de datos, así como evaluaciones de impacto ambiental rigurosas y la prohibición de nuevas plantas contaminantes para alimentar la IA, informó el medio británico.

Greenpeace advierte sobre el impacto ambiental del auge de la inteligencia artificial y demanda mayor transparencia. (Europa Press)
Greenpeace advierte sobre el impacto ambiental del auge de la inteligencia artificial y demanda mayor transparencia. (Europa Press)

Ineficiencias y servicios “fantasma”

El informe de la IDCA también señala la existencia de importantes ineficiencias en el sector. En Estados Unidos, el 13% del consumo eléctrico de los centros de datos proviene de servicios “zombie”: aplicaciones y procesos que siguen activos pero no cumplen ninguna función, generando un desperdicio de más de 3 gigavatios.

Se presume que este tipo de ineficiencia está presente en todo el mundo y tiende a aumentar a medida que crece la computación en la nube.

La Agencia Internacional de la Energía respalda estas cifras y destaca que, solo en 2025, el consumo energético de los centros de datos creció un 17%, muy por encima del incremento global en la demanda de electricidad, que fue del 3%.

Los recientes ataques físicos a centros de datos resaltan la importancia de reforzar su seguridad. (Referencial/AP)
Los recientes ataques físicos a centros de datos resaltan la importancia de reforzar su seguridad. (Referencial/AP)

Seguridad física y ciberseguridad

El reporte anual de la IDCA subraya que los centros de datos, ahora considerados infraestructuras críticas, enfrentan amenazas tanto físicas como digitales. Los recientes ataques a centros de datos en Medio Oriente han puesto en alerta a operadores y clientes sobre la vulnerabilidad de estas instalaciones, obligando a reforzar la seguridad física al mismo nivel que la ciberseguridad.

En paralelo, la expansión de centros de datos de gran tamaño, como el nuevo complejo de Microsoft en Wisconsin —con 1,2 millones de pies cuadrados—, ilustra la magnitud del fenómeno y la creciente dependencia de la economía digital global de estas infraestructuras.

A medida que la inversión en centros de datos continúa creciendo y la inteligencia artificial demanda más recursos, la presión sobre las redes eléctricas y el medio ambiente podría intensificarse. Los expertos coinciden en la necesidad de mayor transparencia, eficiencia y regulación en el sector, para evitar impactos negativos a largo plazo y asegurar un desarrollo tecnológico sostenible.

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