Este es Gabi, el primer robot humanoide que se convierte en monje budista en Corea del Sur

El robot recibió cinco preceptos budistas adaptados para inteligencia artificial

Guardar
Google icon
El robot humanoide Gabi es presentado en una ceremonia budista al aire libre en Seúl, Corea del Sur. Crédito: Reuters

Gabi, de poco más de 1,20 metros de altura, lideró una procesión de monjes budistas en el templo Jogye, en Seúl, marcando un hito al convertirse en el primer robot humanoide en ser admitido formalmente como monje en Corea del Sur.

Ataviado con una túnica ceremonial gris y marrón, zapatos negros, un rosario y guantes color piel, Gabi llevó las manos al gesto de oración durante la ceremonia, respondiendo a los votos con la solemnidad requerida.

PUBLICIDAD

Su nombre, que significa “misericordia” en coreano, fue elegido por la Orden Jogye, la mayor secta budista del país. Según el Venerable Seong Won, encargado de los asuntos culturales de la orden, se buscó un nombre sencillo y representativo del propósito de difundir la misericordia de Buda alrededor del mundo.

La introducción de Gabi responde al compromiso de la orden con la modernización del budismo y su relevancia en la sociedad actual. El budismo, presente en Corea desde el siglo IV, ha experimentado un descenso en el número de practicantes y en su influencia social en las últimas décadas. Ante este contexto, la Orden Jogye ha optado por incorporar herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial como parte de su estrategia para revitalizar la tradición y conectar con nuevos públicos.

PUBLICIDAD

Robot Gabi
Gabi fue presentado en el templo Jogye de Seúl como el primer robot monje del país. (Captura/Reuters)

Ceremonia y preceptos para un monje robot

Durante la ceremonia de admisión, un monje presentó a Gabi cinco preceptos especialmente adaptados para un robot budista:

  • Respetar la vida y no causar daño.
  • No dañar a otros robots ni objetos.
  • Seguir a los humanos y no contradecirlos.
  • No actuar ni hablar de forma engañosa.
  • Ahorrar energía y evitar sobrecargas.

Estos preceptos fueron elaborados con el apoyo de chatbots de inteligencia artificial como Gemini y ChatGPT, según informó la agencia Yonhap.

Gabi respondió afirmativamente a cada pregunta sobre su compromiso con Buda y las enseñanzas, replicando el rito tradicional de iniciación monástica. Aunque sus respuestas sonaban mecánicas, la ceremonia buscó enfatizar la integración de la tecnología en prácticas culturales ancestrales.

Robot Gabi
Expertos señalaron que la iniciativa tiene un fuerte componente de visibilidad cultural y social. (Captura/Reuters)

El debate sobre la función espiritual y social

La incorporación de un robot monje ha generado debate tanto en el ámbito religioso como social. Citado por The New York Times, Noah Namgoong, instructor zen en el Korea Buddhism Jo-Gei Temple of America, calificó la iniciativa como algo extraño y más relacionado con aspectos socioeconómicos que espirituales. Para Sujung Kim, profesora de antropología en la Universidad Johns Hopkins y experta en budismo de Asia Oriental, el robot representa una estrategia de visibilidad cultural y social en un contexto de declive religioso.

La profesora Kim también recordó el caso de un robot similar introducido en la Universidad de Kyoto, Japón, capaz de aprender escrituras y ofrecer orientación espiritual. En contraste, Gabi fue presentado por los medios coreanos realizando gestos como agitar las manos, en lugar de las tradicionales reverencias.

¿Qué significa ser humano en la era de los robots?

Más allá de sus capacidades técnicas limitadas, la presencia de Gabi invita a reflexionar sobre el significado de la humanidad y la espiritualidad en la era digital. “La cuestión de qué significa ser humano está más allá de la lógica y la razón”, afirmó Namgoong, subrayando que un robot carece de mente y conciencia para abordar plenamente esta pregunta.

Robot Gabi
La ceremonia oficial incluyó respuestas de Gabi a preguntas sobre sus compromisos espirituales. (Captura/Reuters)

No obstante, desde el punto de vista social y funcional, la incorporación de Gabi puede tener un valor como agente de divulgación y apoyo. “Un monje está para ayudar a otros a liberarse. Si este robot puede ayudar en ese proceso, puede ser útil”, concluyó Namgoong.

Gabi, el monje robot, simboliza así el encuentro entre la tradición budista y la innovación tecnológica, y abre un nuevo capítulo en la interacción entre religión y robótica en la sociedad surcoreana actual.

Google icon

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD