Apps para dormir podrían empeorar el insomnio y aumentar la ansiedad, revela estudio

Aunque ayudan a crear hábitos saludables, el exceso de datos sobre el descanso puede generar ansiedad

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Una persona acostada en la cama en una habitación con iluminación roja, mirando atentamente su teléfono móvil, que sostiene con una mano.
Aplicaciones para sueño pueden provocar mayor estrés en personas con insomnio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las aplicaciones y dispositivos diseñados para monitorear el sueño podrían estar generando un efecto contrario al esperado en personas con insomnio. Un estudio reciente advierte que estas herramientas, lejos de mejorar el descanso en todos los casos, pueden aumentar la ansiedad al intensificar la preocupación por la calidad del sueño.

La investigación, realizada por la Universidad de Bergen en Noruega, analizó el impacto del uso de aplicaciones de seguimiento del sueño en más de 1.000 personas.

Los resultados muestran que, si bien estos sistemas pueden ser útiles para algunos usuarios, quienes padecen insomnio tienden a experimentar efectos negativos más marcados, como estrés y una mayor obsesión por los datos que reciben.

Mujer de cabello castaño oscuro con expresión de dolor en cama. Colchón, almohada blanca y sábana azul visibles. Reloj marca las 3:00
Personas con insomnio pueden tener efectos negativos si usan dispositivos que analizan el sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según explicó Håkon Lundekvam Berge, autor principal del estudio, el crecimiento acelerado de este tipo de tecnologías plantea nuevos desafíos para la comunidad científica. En particular, señaló que la exposición constante a métricas sobre el descanso puede modificar la percepción que las personas tienen sobre su propio sueño.

El fenómeno es especialmente relevante en un contexto donde el mercado de dispositivos de seguimiento del sueño se encuentra en plena expansión. De acuerdo con datos de la consultora Grand View Research, este sector generó alrededor de 5.000 millones de dólares en Estados Unidos durante 2023 y se espera que duplique su tamaño hacia el final de la década.

Estas aplicaciones suelen funcionar a través de sensores integrados en dispositivos como relojes inteligentes o pulseras de actividad. A partir de ellos, registran indicadores como el tiempo que tarda una persona en dormirse, la duración total del sueño y su eficiencia.

En una habitación oscura, un hombre usa su teléfono en la cama, iluminado por la pantalla, mientras una mujer duerme en la cama contigua, separadas por una mesa de luz.
Personas con insomnio vigilan más su actividad de sueño, ocasionándoles un mayor estrés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta información se presenta al usuario en forma de estadísticas que buscan orientar mejoras en los hábitos de descanso. Sin embargo, el estudio advierte que la interpretación de estos datos puede no ser siempre positiva.

En particular, las personas con síntomas de insomnio tienden a prestar una atención excesiva a los resultados, lo que incrementa la presión por “dormir bien”. Esta dinámica puede derivar en un círculo negativo: cuanto mayor es la preocupación, más difícil resulta conciliar el sueño.

El análisis también identificó diferencias según la edad. Los participantes más jóvenes, especialmente aquellos entre 18 y 35 años, y entre 36 y 50, fueron los que reportaron mayores beneficios, como una mayor conciencia sobre la importancia del descanso.

Sueño - dormir - ciencia - celulares - tecnología - 22 de febrero
Personas con insomnio tienden a prestarle mucha atención a los resultados de las apps de sueño. (Imagen ilustrativa Infobae)

No obstante, este mismo grupo también manifestó niveles más altos de estrés y preocupación, lo que sugiere una mayor vulnerabilidad frente a los efectos de la información digital sobre la salud.

En este sentido, Karl Erik Lundekvam, coautor del estudio, indicó que los dispositivos pueden amplificar la ansiedad en quienes ya presentan dificultades para dormir. La constante retroalimentación de datos puede reforzar una actitud de vigilancia permanente sobre el sueño, en lugar de promover una relación más relajada con el descanso.

Ante este escenario, los investigadores recomiendan un uso más consciente de estas herramientas. Entre las sugerencias, destacan la importancia de comprender qué miden realmente las aplicaciones y cuáles son sus limitaciones en términos de precisión. En algunos casos, también aconsejan reducir el uso del dispositivo durante la noche o desactivar las notificaciones si estas generan incomodidad.

Mujer joven acostada en una cama en una habitación oscura, mirando un teléfono móvil que ilumina su rostro, con las piernas parcialmente descubiertas.
Expertos recomiendan tener cuidado con las aplicaciones de sueño, especialmente las personas que sufren de insomnio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pese a los riesgos identificados, el estudio no descarta el valor de estas tecnologías. Utilizadas de forma adecuada, pueden servir como una guía para adoptar hábitos más saludables, como disminuir el uso de pantallas antes de dormir o establecer rutinas más regulares.

El avance de las aplicaciones de salud digital plantea así un escenario complejo: mientras ofrecen nuevas herramientas para el autocuidado, también pueden generar efectos no deseados si se utilizan sin criterio.

En el caso del sueño, la evidencia sugiere que el equilibrio entre información y bienestar será clave para evitar que la tecnología termine afectando aquello que busca mejorar.