El secreto de un buen descanso: cómo tus hábitos y la tecnología influyen en tu sueño

El uso de celulares, tabletas y computadoras antes de dormir se ha convertido en una práctica habitual, pero sus consecuencias sobre el sueño son notables

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Otro comportamiento extendido es transformar
Otro comportamiento extendido es transformar la cama en oficina o espacio de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dedicar entre siete y ocho horas diarias al descanso representa casi un tercio de la vida. Sin embargo, la calidad del sueño depende menos del tiempo y más de los hábitos que se mantienen en torno a la cama. El uso de dispositivos electrónicos, la manera en que se aprovechan los colchones y la rutina previa al sueño son factores que pueden favorecer el descanso o, por el contrario, deteriorarlo.

Estudios recientes, como el publicado en 2025 por Frontiers in Psychiatry, advierten que el 59 % de quienes utilizan pantallas en la cama corren riesgo de padecer insomnio, subrayando la importancia de revisar nuestras costumbres nocturnas.

El impacto de la tecnología y otros hábitos en la calidad del sueño

El uso de celulares, tabletas y computadoras antes de dormir se ha convertido en una práctica habitual, pero sus consecuencias sobre el sueño son notables. La exposición a la luz azul que emiten las pantallas altera los ritmos circadianos y dificulta conciliar el sueño, pues engaña al cerebro haciéndole creer que aún es de día.

Dedicar entre siete y ocho
Dedicar entre siete y ocho horas diarias al descanso representa casi un tercio de la vida. (Imagen ilustrativa Infobae)

Según la investigación citada, este hábito se traduce en dificultades para dormir profundamente y aumenta el riesgo de insomnio.

Otro comportamiento extendido es transformar la cama en oficina o espacio de trabajo. Al responder correos o adelantar tareas laborales en el colchón, se pierde la asociación mental entre la cama y el descanso. Esto puede provocar que, llegado el momento de dormir, el cuerpo no logre desconectarse adecuadamente.

Comer en la cama es otro hábito que interfiere tanto en la higiene del espacio como en el proceso digestivo. Cuando el organismo está ocupado en la digestión, la capacidad para alcanzar un sueño profundo se ve limitada.

Por su parte, no establecer horarios fijos para acostarse altera el reloj interno, dificultando la preparación natural del cuerpo para el descanso nocturno.

Es menester tener en cuenta
Es menester tener en cuenta que los colchones no son eternos. (Imagen ilustrativa Infobae)

La temperatura del dormitorio también juega un papel relevante. Dormir en un ambiente demasiado cálido dificulta la conciliación del sueño, ya que el cuerpo necesita una temperatura adecuada para iniciar y mantener el modo descanso.

La importancia de un buen colchón y recomendaciones para un mejor descanso

Contar con un colchón y una almohada de calidad es fundamental para alcanzar un sueño reparador. Más de una empresa trabaja en el desarrollo de materiales innovadores, que permiten crear espumas más duraderas, ligeras y cómodas, incluso con componentes reciclados para mayor sostenibilidad.

Es menester tener en cuenta que los colchones no son eternos. Con el tiempo, las espumas internas pierden su capacidad de soporte, por lo que se recomienda renovarlos cada cinco o siete años, según el desgaste. Ignorar la vida útil del colchón puede traducirse en molestias físicas y en una reducción significativa de la calidad del sueño.

Se recomienda evitar el uso
Se recomienda evitar el uso de pantallas en la cama. (Imagen ilustrativa Infobae)

Para aprovechar al máximo las innovaciones de la industria del descanso y mejorar la calidad del sueño, es necesario adoptar hábitos saludables. Entre las recomendaciones más relevantes se encuentran: evitar el uso de pantallas en la cama, reservar el colchón exclusivamente para dormir, mantener horarios regulares para acostarse, cenar fuera del dormitorio y regular la temperatura ambiental.

La clave está en devolverle a la cama su propósito original, alejando el trabajo, la comida y la tecnología de este espacio. Estos cambios sencillos pueden marcar la diferencia entre un sueño superficial y una noche realmente reparadora, según las conclusiones del estudio.

Qué hacer antes de dormir para un mejor descanso

Antes de ir a dormir, es recomendable establecer una rutina tranquila y relajante en la cama que ayude al cuerpo a prepararse para el descanso. Actividades como leer un libro en formato físico, practicar ejercicios de respiración profunda o dedicar unos minutos a la meditación pueden favorecer la desconexión mental y reducir el estrés acumulado del día.

Mantener la habitación ventilada, oscura
Mantener la habitación ventilada, oscura y en una temperatura adecuada contribuye a crear un entorno ideal para el descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas acciones envían señales al cerebro de que es momento de bajar el ritmo y facilitan la transición hacia el sueño.

También es positivo asegurarse de que el ambiente sea cómodo y propicio para dormir: mantener la habitación ventilada, oscura y en una temperatura adecuada contribuye a crear un entorno ideal para el descanso. Evitar el uso de pantallas, cenar ligero y acostarse a la misma hora cada noche son hábitos que ayudan a regular el reloj biológico y a mejorar la calidad del sueño de forma natural.