Usa los videojuegos para mejorar la actividad física de los niños y evitar enfermedades

Pokémon Go logró aumentar en promedio 1.400 pasos diarios de sus jugadores al integrar actividad física y exploración urbana

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Los videojuegos activos transforman la
Los videojuegos activos transforman la imagen tradicional al fomentar el movimiento y hábitos saludables en niños y adolescentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La imagen tradicional del videojuego suele asociarse con largas horas frente a la pantalla y una vida sedentaria. Sin embargo, la innovación tecnológica y el avance en el diseño de juegos han dado lugar a una nueva generación de experiencias que promueven el movimiento, la cooperación y la adquisición de hábitos saludables en la infancia y la adolescencia.

Lejos de ser una amenaza para la salud, los videojuegos activos y educativos pueden convertirse en aliados para la prevención de enfermedades y la mejora del bienestar físico y emocional.

Qué tipo de videojuegos promueven la actividad física

Los videojuegos activos o exergames exigen a los jugadores realizar movimientos físicos como parte integral de la experiencia lúdica. La popularización de consolas como Wii y dispositivos como Kinect para Xbox 360 ha marcado un antes y un después en el entretenimiento familiar. Estos sistemas han permitido que los usuarios, en lugar de permanecer sentados, se levanten, salten, bailen o realicen actividades deportivas simuladas, aprovechando sensores de movimiento y controles intuitivos.

La llegada de fenómenos como Pokémon Go en 2016 ilustró el potencial de los videojuegos para incentivar el desplazamiento físico. Un estudio de Tim Althoff y colaboradores documentó un incremento promedio de 1.400 pasos diarios entre los nuevos jugadores.

Exergames como Wii y Kinect
Exergames como Wii y Kinect incentivan la actividad física familiar mediante sensores de movimiento y controles intuitivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dinámica de explorar espacios públicos, caminar y completar misiones transformó el ejercicio físico en una actividad recreativa, motivando a grandes y chicos a abandonar la inactividad.

Además, hay experiencias directamente enfocadas en el ejercicio. Como el caso de Wii Fit, Rig Fit Adventure o Fitness Boxing, en los que el objetivo es realizar actividad física de alta intensidad.

Cuáles son los beneficios físicos y emocionales

Diversos estudios y experiencias internacionales respaldan el impacto positivo de los videojuegos activos en la salud infantil. Estos juegos contribuyen a mejorar la coordinación motora, la resistencia cardiorrespiratoria y la fuerza muscular, según el meta-análisis realizado por Peng, Lin y Crouse (2011), que estableció que los exergames elevan el gasto energético a niveles similares a los del ejercicio ligero o moderado.

La actividad no se limita al cuerpo. Jugar en familia o en grupo refuerza la cooperación y el vínculo afectivo, convirtiendo el tiempo de ocio en una oportunidad para compartir y aprender.

Estudios demuestran que los videojuegos
Estudios demuestran que los videojuegos activos mejoran la coordinación motora, la fuerza muscular y la resistencia cardiorrespiratoria infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe Power of Play refleja que el 62 % de los jugadores consideran que jugar videojuegos les ayuda a sentirse menos aislados, mientras que el 53 % de los padres percibe una mejora en la relación con sus hijos a raíz del juego compartido.

Recomendaciones para padres sobre el uso responsable y supervisado

El entusiasmo por los videojuegos activos no debe eclipsar la necesidad de un uso responsable. La Asociación Española de Pediatría (AEP) advierte que estas tecnologías, aunque incentivan el movimiento, “no sustituyen al deporte”. El consejo profesional enfatiza que la energía desplegada en el salón de casa no reemplaza la práctica deportiva tradicional, y que los videojuegos deben considerarse siempre como complemento y no como reemplazo de la actividad física regular.

La AEP recomienda limitar el tiempo de juego a un máximo de una hora al día, con pausas cada 30 minutos, y sugiere no superar las 3 o 4 horas semanales. Además, resulta fundamental vigilar el contenido de los videojuegos, evitando títulos con temáticas violentas o inapropiadas para la edad, ya que un uso prolongado de juegos violentos puede asociarse con problemas de atención, sedentarismo y dificultades en las relaciones sociales.

La Asociación Española de Pediatría
La Asociación Española de Pediatría recomienda limitar el uso de videojuegos activos a una hora diaria y vigilar el contenido para evitar riesgos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La supervisión parental también resulta clave para detectar signos de uso compulsivo o adicción, como encender la consola nada más despertar, cambios de comportamiento o el abandono de actividades habituales como el deporte, la lectura o la interacción social.

La recomendación es fomentar el diálogo, el equilibrio entre el tiempo de pantalla y otras actividades, y aprovechar los videojuegos como oportunidad para fortalecer la comunicación y el contacto familiar.