
Bolivia atraviesa una ola de contagios del virus del chikungunya, la mayoría concentrados en el departamento de Santa Cruz (este), la región más extensa y productiva del país. Según el reporte de los servicios de salud, en los dos primeros meses del año los contagios superan con once a todos los registrados en 2025.
Hasta este martes se reportaron 3.811 contagios, de los cuales 901 fueron diagnosticados en la última semana. Más de la mitad de los casos, 2.094 (57%), se concentran en Santa Cruz de la Sierra, capital del departamento, y hay diagnósticos confirmados en otros 31 municipios del país.
Esta situación ha provocado la emisión de una alerta sanitaria roja el pasado 9 de febrero en Santa Cruz y la intensificación de las medidas de prevención enfocadas principalmente en la eliminación de criadores de mosquitos transmisores del virus y en campañas de fumigación.
Según el último reporte del Servicio Departamental de Salud, actualmente hay 37 pacientes internados, ocho de los cuales se encuentran en un estado grave de salud. Durante esta temporada, también se registró el fallecimiento de cuatro personas infectadas con el virus.
La ola de contagios enfrenta un sistema de salud público interrumpido. Según reportes de la prensa local, en enero solo hubo atención durante cinco días porque el resto del mes hubo paros, huelgas y tres días feriados. En tanto, en febrero también hubo un paro en reclamo de salarios adeudados y feriados de carnaval.

“Las huelgas han estado afectando a la población desde el año pasado. Desde enero de 2025, médicos y trabajadores de la salud acumulan más de 100 días de paro por distintas demandas”, señala un reporte del periódico El Deber.
En ese marco, las autoridades sanitarias temen que el desborde de los contagios colapse el sistema de salud y cuestionan las acciones que se están realizando para contener la enfermedad.
El presidente del Colegio Médico de Santa Cruz, Humberto Vargas, manifestó su preocupación por el incremento de casos e informó que hay hospitales que ya no tienen espacio para nuevos pacientes.
“Hay muchos centros de salud que están llenos y han tenido que derivar pacientes a otros centros de salud y otros municipios, lo que queremos son acciones inmediatas y reales, sobre todo una planificación. Las autoridades no se pueden poner de acuerdo y decirle a la población cómo vamos a actuar”, manifestó en entrevista con el canal Red Uno.
La chikungunya es una infección vírica transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, conocidos como el mosquito del dengue y el mosquito tigre asiático, respectivamente.
El ciclo de transmisión se inicia cuando un mosquito pica a una persona infectada y, tras incubar el virus, lo transmite a otras personas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos subrayan que el riesgo es especialmente alto durante la primera semana de síntomas en la persona infectada y que el virus no se transmite de humano a humano por contacto, estornudos o tos, aunque sí puede ocurrir por transfusiones o manipulación de sangre infectada.
Los síntomas principales de la chikungunya aparecen entre tres y siete días después de la picadura de un mosquito infectado e incluyen fiebre y dolor en las articulaciones. Otros signos son cefalea, dolor muscular, hinchazón articular y erupciones cutáneas.
Debido a que no existen tratamientos curativos disponibles, las autoridades de salud enfatizan la importancia de la prevención con el uso de repelentes de insectos, prendas de vestir de manga larga y permanencia en espacios cerrados o mallas protectoras, además de eliminar criaderos de mosquitos.
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