
De acuerdo a la investigación del fiscal general adjunto de San Isidro Patricio Ferrari y de la DDI de ese distrito de la Policía Bonaerense, la Banda del Millón es responsable de una serie de violentos robos a viviendas de alto poder adquisitivo en el norte del conurbano bonaerense. El grupo basa su accionar en una estructura interna sofisticada y el reclutamiento sistemático de menores de edad para sortear las consecuencias penales.
De acuerdo con la información recabada por Infobae, la banda funcionaba bajo la coordinación de adultos, entre ellos, Hugo Isaias Castillo San Martín, quienes organizaban y planificaban los golpes incluso en períodos de detención o fuga.
La organización delictiva no se desintegraba tras los arrestos de sus integrantes, sino que reconfiguraba su estructura y continuaba operando. Un detalle repetido es que entre sus miembros se identificaron adolescentes de entre 12 y 17 años.
Justamente, uno de los aspectos que más dificultó la labor de la Justicia es el uso sistemático de menores en la ejecución material de los robos. La organización se aprovecha de los beneficios legales del régimen penal juvenil actual, rotando a los adolescentes en distintas funciones. Incluso, durante detenciones masivas, la estructura se reconstituía rápidamente, con el ingreso de nuevos integrantes.
Las tareas dentro de “La Banda del Millón” están claramente divididas. Existen roles de “marcadores” o “entregadores”, que son los encargados de seleccionar objetivos y aportar información sobre las víctimas. Luego, están los “ejecutores” de los robos y los “choferes”, que facilitaban los traslados y colaboradores que aportaban inteligencia previa.
Mientras que la selección de las casas se realizaba tras una investigación meticulosa, utilizando redes sociales, Google Maps y datos suministrados por cómplices desde las cárceles. Los delincuentes marcan viviendas habitadas por adultos mayores o familias con alto poder adquisitivo.
Una constante es que los robos se llevan adelante durante la madrugada en barrios exclusivos como los del partido de San Isidro y zonas aledañas. Y el acceso a las casas se logra mediante escalamiento de muros, forzamiento de aberturas y, en ocasiones, simulando ser repartidores o vecinos para estudiar rutinas y sistemas de seguridad.
Los investigadores detectaron que gran parte de la información para los golpes provenía de conocidos de las víctimas o de internos que seguían colaborando desde prisión, como el caso de Brandon Brites. Se utiliza la “marcación” digital mediante capturas de redes, mapas y fotografías, lo que permitía identificar con precisión las rutinas y bienes de los damnificados.
En los asaltos se emplea violencia física y amenazas con armas blancas, y se registraron casos de ataduras, asfixia y lesiones a las víctimas para obtener información sobre la ubicación de dinero, joyas y objetos de valor, como se vio en el video del ataque a la abuela influencer.
La organización delictiva también se caracteriza por utilizar vehículos ajenos, algunos prestados bajo coacción, y cambia frecuentemente de auto para evitar ser detectada por la Policía.
Tras los robos, los integrantes de “La banda del Millón” ostentan el botín en redes sociales como Instagram y TikTok. Se repiten las imágenes de los sospechosos mostrando dólares, relojes, joyas y bienes de lujo adquiridos con el producto de los delitos. Parte del dinero es invertido en consumos de alta gama, tecnología, autos y salidas nocturnas.
Mientras que la pertenencia a la banda es reforzada por simbología numérica y consignas reivindicativas, que los delincuentes dejaban inscriptas en las casas robadas. En redes sociales, difundían frases como: “Se la quitamos a los ricos y la llevamos al comedor” o “en barrio de ricachones, sin armas ni rencores, solo plata y amores”, justificando sus delitos con un mensaje supuestamente social.

Los golpes
La investigación permanece abierta, con la expectativa de que los datos recabados permitan esclarecer la totalidad de los hechos y determinar responsabilidades penales para los adultos involucrados.
Mientras tanto, “La Banda del Millón” acumula más de una docena de robos en la zona norte del conurbano bonaerense y los investigadores descubrieron que, en noviembre de 2025, habían marcado 171 casas de Vicente López, San Isidro y San Fernando.
Su funcionamiento salió a la luz luego de matar a golpes al empresario Enrique De Marco durante un robo en su casa de Las Lomas de San Isidro, en marzo de 2024.

Entre los casos más resonantes se encuentran el asalto a la casa del periodista Ángel “Baby” Etchecopar en San Isidro y la irrupción en la vivienda del hermano del intendente de San Isidro, Ramón Lanús.
Aparecen vinculados, además, al homicidio de Martín Gaitano, un joven de 19 años que habría sido asesinado en un ajuste de cuentas interno, y el de Carlos Alberto Sandoval, un jubilado que habría sido ejecutado por error a causa del crimen de Gaitano.
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