
Hoy por la mañana, la Policía Federal comenzó una redada de 26 allanamientos en la Villa 1-11-14 del Bajo Flores y en varios puntos del conurbano tras una investigación de la PROCUNAR, el ala de la Procuración encargada de investigar delitos de narcotráfico con el fiscal Diego Iglesias, junto al fiscal federal Eduardo Taiano y bajo la firma del juez Ariel Lijo.
Al cierre de esta nota, había seis detenidos y 23 kilos de cocaína incautados. Hasta aquí, nada fuera de lo ordinario. Decir que hay detenidos y cocaína incautada en el Bajo Flores es uno de los títulos más cíclicos del periodismo policial argentino. Lo que motivó esta serie de allanamientos es lo más inquietante. La historia no cambia en la Villa 1-11-14. Solo se pone peor.
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La Villa ya había sido allanada con fuerza en octubre del año pasado, también tras una investigación de la PROCUNAR. Los operativos de septiembre de 2021 llevaron a la caída de “Pantro” Quispe Arnao, el nuevo capo de facto, hoy preso y procesado, con un fuerte arsenal a disposición. Ahora, una serie de vigilancias encubiertas y tareas de inteligencia a cargo de la Federal revelaron el nuevo sistema de turnos y el refuerzo.

La acción se centra en el histórico territorio controlado por traficantes peruanos, las manzanas 15, 25 y 31, un sector de siete hectáreas con tres puntos de venta de droga. Uno de ellos es “El Corralón”, que se ubica en la intersección de la calle 2 y la calle San Juan; el segundo conocido como “La Quema” se ubica en el cruce de la calle 2 y Oceanía; y un tercer punto en la intersección de las calles Oceanía y Bolívar, todo en la calle y a la vista.
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También, un imputado colaborador, un arrepentido, brindó información que fue clave para montar el nuevo rompecabezas. Así, quedó clara la trama de nombres. Fernando Estrada González, alias “Piti”, hermano de “Marcos”, el histórico capo supremo de la zona, controlaría un turno de venta. El turno de “Pantro” habría quedado en manos de “Marcos” mismo, una versión que no termina de quedar clara para la Justicia.
En paralelo, también llegó a oídos de investigadores federales que “Dumbo” Martínez Maylli, el capo prófugo del barrio Mugica de Villa Lugano, también desembarcó en la villa a pesar de estar buscado por la Justicia.
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Es útil hacer algo de historia. En febrero de 1999, tres hombres fueron asesinados a tiros en la llamada Cancha de los Paraguayos de la manzana 15 del asentamiento, en un supuesto ajuste de cuentas por el control del menudeo de droga. El principal acusado por el crimen fue el peruano “Marcos” Estrada González, que terminó absuelto en el caso por pedido del fiscal general del juicio, luego de que varios testigos se dieran vuelta misteriosamente.
El triple crimen fue la primera sangre, la primera gran venganza a tiros entre traficantes de países limítrofes en una villa de la Capital. Cambió para siempre la historia del narcotráfico en la ciudad de Buenos Aires: con el tiempo, hechos como la masacre de la canchita se volvieron la norma en homicidios en territorio porteño, la forma más común de matar. La masacre también cambió a “Marcos”.
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Con el tiempo, Estrada González se convirtió en el literal señor de la droga de la zona, el más grande traficante en territorio porteño y el más insistente, el fundador de un modelo que replicaron competidores, enemigos y discípulos en villas de Capital y el Conurbano: llegar con droga, llegar con armas, con soldados, sicarios, transas y campanas, copar, amenazar, matar y vender. Se hizo rico. Tuvo su mansión en un country de Ezeiza, una pileta con sus iniciales en el fondo, un jacuzzi. La Justicia federal incautó en 2018 sus papeles de facturación. Había marcas que superaban el millón de pesos diarios.

Hoy, “Marcos”, irónicamente, está preso en la cárcel de Marcos Paz. Fue condenado en noviembre de 2020 a 24 años de encierro. El Tribunal Oral Federal N° 3 le aplicó una pena de 17 años de prisión, pero al nuevo castigo se le unió una condena anterior a 10 años que había sido dictada en mayo de 2013. El juicio fue contra otros 50 imputados, entre los que estaba su esposa, Silvana Alejandra Salazar. También le dieron 13 años de prisión. Su suegra, “Doña Lily”, terminó condenada también. Cuando todos estaban presos, “Lily” había recibido el mando. “Marcos” le charlaba desde el teléfono público del penal. Engendró otros demonios. Raúl “Dumbo” Maylli, el feroz capo de Villa Lugano prófugo hace casi un año, había sido un tercera línea de su banda. Como discípulo, si es que lo es, Martínez Maylli fue aún más pérfido: la base de su pirámide narco, sus soldados y corredores, son casi todos adolescentes. Su propio hijo está en sus filas.
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Hoy, 20 años después, “Marcos” y sus discípulos no se rinden. Su hermano, un histórico involucrado en la trama, ladero por excelencia, cobra fuerza propia con su propio negocio.
El imputado colaborador aseguró, según documentación de la causa a la que accedió Infobae, que la banda se estaría manejando en tres turnos rotativos de 15 días consecutivos que terminan los días jueves y se renuevan al día siguiente. Adjudicó a “Marcos”, a “Piti” y a “Dumbo” roles de responsabilidad, una trifecta maldita. También, dio ocho nombres y alias de quienes serían los subjefes a cargo del control.
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Del lado de “Marcos”, señaló a un histórico pesado de su banda que, insólitamente, que fue expulsado de la Argentina en marzo de 2021: Jhon Paul Revilla Estrada, “El Burro”, que ya fue condenado junto a “Marcos”. Al parecer volvió. Lo fueron a buscar a Florencio Varela en la redada de hoy, sin encontrarlo. Su captura sigue vigente.
“Si bien luego de esa detención permaneció en Perú, continuaba recibiendo dinero producto de las ganancias de la banda por su rol jerárquico en la estructura e impartiendo ordenes desde ese país, lo que se coincide con las anotaciones secuestradas. Luego de la reestructuración de la banda, regresó al país y es uno de los encargados de la venta de drogas, coordinando con los organizadores”, afirma un documento de la causa.
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“Piti”, por su parte, habría llamado refuerzos. “Los antiguos”, los llaman, guardia vieja del narco, hombres que habría llamado el hermano de “Marcos” para que vengan desde Perú, viejos conocidos con condenas cumplidas que engrosaron la organización.
También, quedaron algunos rezagados. Ulises Romero Godoy, “El Pitufo”, era un hombre de “Pantro” que tenía pedido de captura desde septiembre y estaba fuera de la acción. Lo arrestaron en la mañana de hoy.
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