La ovación que se volvió viral: lavó camisetas 27 años y los jugadores e hinchas la sorprendieron en su último día

El club neerlandés Go Ahead Eagles homenajeó a una trabajadora que estuvo casi tres décadas allí. La emoción invadió el estadio de la ciudad de Deventer

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El club Go Ahead Eagles y sus hinchas sorprendieron a Carla, a cargo de la lavandería durante 27 años, con una enorme bandera en la tribuna.
El club Go Ahead Eagles y sus hinchas sorprendieron a Carla, a cargo de la lavandería durante 27 años, con una enorme bandera en la tribuna.

Carla Wittig había cruzado muchas veces el campo de juego del Go Ahead Eagles, el equipo de fútbol más popular de Deventer, Países Bajos. Casi todas, para ir a sentarse a un rinconcito del banco de suplentes, más en calidad de hincha que de trabajadora del club. Es que su lugar más frecuente en el Go Ahead Eagles, un club fundado en 1902 en una ciudad de algo más de 100.000 habitantes, fue siempre la lavandería, donde estuvo casi tres décadas limpiando los uniformes de juego y entrenamiento de los jugadores del plantel de Primera.

Pero hace una semana las cosas fueron diferentes. Carla pisó el césped del estadio convocada a través de un micrófono. La llamaban los directivos del club al que había entrado en julio de 1998 como voluntaria. Antes de que empezara el partido entre los locales y el AZ Alkmaar, Wittig recibió un reconocimiento oficial justo antes de jubilarse.

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Le entregaron un placa que conmemora sus 27 años en el club neerlandés, con fotos que recorren su trayectoria. La abrazaron, la celebraron y, justo cuando ella creía que el homenaje por su retiro acababa de terminar, los hinchas y los jugadores le dieron una sorpresa que recorrió el mundo.

En la tribuna local se desplegó una bandera enorme que había preparado el club. Los hinchas, cómplices del homenaje, fueron los encargados de cubrir la platea con la gran tela amarilla y roja, los colores del Go Ahead Eagles.

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Carla entró al club en 1998 como voluntaria. Se jubila a los 53 años, y desde hace un tiempo empezó a participar de la foto anual del plantel del Go Ahead Eagles.
Carla entró al club en 1998 como voluntaria. Se jubila a los 53 años, y desde hace un tiempo empezó a participar de la foto anual del plantel del Go Ahead Eagles.

“Carla, ícono del club, gracias por todo”, dice la bandera en el idioma local, y tiene un dibujo de la cara de la encargada de que los uniformes estuvieran siempre listos para entrenar y jugar. Al mismo tiempo, el plantel de Primera del club salió a jugar el partido con una remera sobre la camiseta que decía casi lo mismo que la bandera: “Carla, ¡gracias!”.

Con todo ese reconocimiento a su alrededor, Wittig hizo casi lo único que podía hacerse: se puso a llorar, se abrazó a los dirigentes y a los jugadores, se dejó aplaudir, se emocionó por todo eso que pasaba a su alrededor. Eso que no se veía venir y que le recordó cómo había sido su vida desde que tenía apenas 25 años. Esa emoción, la de una mujer a cargo de una tarea anónima e importantísima para el funcionamiento de un club con miles de hinchas, fue la que recorrió el mundo.

Hincha y trabajadora

Carla Wittig llegó al Go Ahead Eagles en 1998. Se ofreció como voluntaria, por lo que, en sus inicios, pasó un buen tiempo sin cobrar un sueldo por su trabajo en el club de Países Bajos. Durante años, ni siquiera tenía permitido entrar al vestuario del club para juntar la ropa que le tocaba lavar. De eso se ocupaba un varón, tras los entrenamientos y los partidos, y Carla lavaba la ropa que le entregaban.

Los primeros quince años en el club -más de la mitad de su paso por la institución- fueron completamente a la sombra. No sólo estaba excluida del vestuario, una decisión vinculada a su género, sino que tampoco salía en la foto anual del plantel que integraban los jugadores, el cuerpo técnico y todos los ayudantes deportivos del Go Ahead Eagles. Wittig, a cargo de que las camisetas, los pantalones y las medias llegaran limpias y dobladas al próximo entrenamiento o partido, no era convocada para esa imagen.

Tampoco participaban de la foto anual otros integrantes de la utilería: en ese momento, ni el club de Deventer ni tantos otros en el mundo consideraban a esos trabajadores como parte del equipo imprescindible para salir a la cancha.

Antes del partido, los jugadores homenajearon a Carla con una remera que le da las gracias por todos sus años de trabajo.
Antes del partido, los jugadores homenajearon a Carla con una remera que le da las gracias por todos sus años de trabajo.

El personal de utilería y equipamiento no era considerado parte integral del plantel, hoy en día es diferente”, dijo Carla en una entrevista que le dio al sitio oficial del Go Ahead Eagles en 2023. Describía sus primeros (largos) años en el club neerlandés, y sugería también que la situación, con el tiempo, había cambiado.

Es que en un ambiente como el fútbol profesional, donde los directores técnicos y los jugadores rotan entre clubes temporada a temporada, los trabajadores de los clubes se vuelven algo así como guardianes de la tradición y piezas estables de los planteles. Eso pensaron en algún momento los dirigentes del club de Deventer, que desde hace algunos años empezaron a incluir a los distintos trabajadores de utilería en la foto oficial que el plantel se saca en el arranque de cada temporada.

Es que son esos trabajadores los que ven pasar a los que van y vienen más rápido por la institución. Quedan los que cuidan el césped, lavan las camisetas, mantienen el vestuario en condiciones. Carla se ocupó, durante casi tres décadas, de que la transpiración y el barro no fueran obstáculos para el partido siguiente. Y eso fue lo que el club quiso reconocer hace apenas una semana, ante la jubilación de su trabajadora de tantos años que, además, es fanática del equipo de su ciudad.

Tardó unos quince años en lograr ser aceptada como una parte fundamental del club y del equipo. “Desde hace unos años es diferente a como era antes: los jugadores son simplemente mis compañeros”, contó en la entrevista que dio en 2023.

El Go Ahead Eagles es el equipo más popular de Deventer, Países Bajos, una ciudad de alrededor de 100.000 habitantes. REUTERS/Peter Lous
El Go Ahead Eagles es el equipo más popular de Deventer, Países Bajos, una ciudad de alrededor de 100.000 habitantes. REUTERS/Peter Lous

La confirmación definitiva de su importancia llegó hace una semana, en el partido que enfrentó a los Go Ahead Eagles con el AZ Alkmaar en el estadio de Deventer. Se trataba, a priori, de un partido más de la Eredivisie, el torneo de Primera División de los Países Bajos. Pero algo más se estaba gestando en el estadio De Adelaarshorst, donde los Eagles son locales.

Tras la entrega de la placa conmemorativa, todo el estadio sorprendió a Carla. Con la gran bandera, con las remeras de los jugadores, con un aplauso larguísimo que los hinchas le regalaron desde las tribunas, celebrándola de pie. Carla se tapó la cara para llorar y se la destapó para seguir mirando ese gesto de agradecimiento que toda la cancha le regalaba.

El partido terminó 0 a 0, pero el resultado fue apenas una anécdota. Ese sábado, en el club de Deventer, había pasado algo mucho más importante.

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