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La comunidad educativa del Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández emitieron un comunicado en el que le pidieron explicaciones al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a las autoridades del colegio, después de encontrar rastros asbesto en las cañerías del establecimiento. Se trata del mismo material cancerígeno por el que la Ciudad le exigió al Metro de Madrid 15 millones de euros, tras haberle vendido vagones de subte en los que se encontró la sustancia.

Según el comunicado del Lenguas Vivas “el asbesto no estaba únicamente en las cañerías sino que también en una caldera, la cual procedería a removerse en el receso de verano 2020 debido a la complejidad del procedimiento (el cual requiere de un equipo especializado en la remoción y manejo de asbesto, quienes cuentan con protocolos de acción, trajes especiales, mediciones previas y posteriores de presencia del componente, suma precaución debido al peligro que conlleva el traslado de este, y distintas acciones de cautela)”.

Sin embargo lo que preocupa es que en el receso invernal de julio pasado, la caldera ya había sido retirada, por lo que no descartan haber estado expuestos a restos de la sustancia los últimos meses, ni que esto pudiera traer consecuencias para alumnos, profesores, administrativos y todos los que circulan por esos pasillos.

(Google Street View)
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En el colegio ubicado en el barrio de Retiro funcionan tres niveles educativos, primario, secundario y terciario. Diariamiente más de 700 personas, incluyendo niños, caminan esos corredores, lo que desde la institución manifestaron preocupa seriamente ya que no tienen “la certeza de estar en un ambiente seguro”.

En el mismo escrito destacaron que “la exposición al asbesto fue encontrada peligrosa" y que "la exposicion significa encontrarse en un área donde hay asbesto en el aire y no se está protegido y puede causar: Asbestosis, cáncer de pulmón, mesotelioma u otros tipos de cáncer”.

Inclusive agregan, entre muchos otros datos y antecedentes, que en el año 1986 la organización internacional del trabajo (OIT) redactó la “Recomendación sobre el asbesto” en el que se especifica la peligrosidad de la sustancia.

En cuanto a la legislación del asbesto en nuestro país, dentro de la ley de Higiene y seguridad en el trabajo N° 19587/72, el decreto 351 en el capítulo 9 habla sobre la contaminación ambiental de los lugares de trabajo incluyendo nieblas, polvos, fibras, etc. En el anexo III correspondiente a dicho capítulo se establece el listado de las sustancias contaminantes y sus concentraciones; el asbesto figura con una denominación: A1a, cuyo significado es el siguiente; sustancias cancerígenas para el hombre.

(Google Street View)
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En base a todo esto, desde el Lenguas Vivas piden saber si tras la reparación de la caldera en el mes de julio pasado, trabajaron equipos especialistas en la remoción, cómo se manejaron los residuos, si se realizaron las mediciones de aire correspondientes, entre otros puntos.

Sobre todo destacan que exigen las certificaciones de la evaluación de la contaminación del aire con posterioridad al retiro. Una vez retirado el asbesto se requiere un lapso de al menos 15 días en los cuales no puede circular gente, y luego de eso, se debe analizar el aire para garantizar que no haya partículas. Algo que a nadie del Lenguas Vivas le consta que se haya realizado.

En esa misma línea pidieron “una auditoría con el inspector de seguridad e higiene del gobierno de la ciudad Edgardo Castro que constate el estado actual del edificio y que realice las mediciones correspondientes a la presencia de asbesto”.

A partir de esta situación manifestaron que se realizará este jueves a las 13 en la puerta del colegio una conferencia de prensa para hacer pública la situación.

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