La construcción del imponente Palacio de Aguas Corrientes llevó siete años. Fue el primer gran depósito distribuidor que tuvo la ciudad. Desde 1987 es Monumento Histórico Nacional.
La construcción del imponente Palacio de Aguas Corrientes llevó siete años. Fue el primer gran depósito distribuidor que tuvo la ciudad. Desde 1987 es Monumento Histórico Nacional.

El esplendor de su monumental fachada lo convierte en uno de los edificios más atractivos de la ciudad. Entre cerámicas de lujo, ladrillos esmaltados y sellos decorativos plagados de simbolismo el Palacio de Aguas Corrientes resguarda más de un misterio en su interior.

Cautivante como toda joya arquitectónica, al ingresar al edificio por el acceso de Riobamba 750, en el barrio porteño de Balvanera, se respira secretismo. Tal vez sea consecuencia del fuerte contraste que se produce entre entre la opulencia de su fachada y las paredes blancas de los múltiples espacios: en la totalidad de la manzana que ocupa el edificio conviven el histórico Museo del Agua y de la Historia Sanitaria de AySa, el archivo de planos y una misteriosa biblioteca.

Infobae recorrió la construcción, declarada Monumento Histórico Nacional y obra de los ingenieros suecos John Frederick La Trobe BatemanCarlos A. Nystormer para descubrir sus rincones.

Entrevista con Gabriela Pedrozo, directora de la Biblioteca Ing.Agustín González que funciona dentro del Palacio de Aguas Corrientes

Levantar este predio llevó siete años: los primeros cimientos comenzaron en 1887 y las obras se prolongaron hasta 1894. El plan de quienes idearon la construcción tenía como finalidad combatir las enfermedades y tener una ciudad abastecida por 72 millones de litros de agua en sus 12 tanques. Un auténtico monumento a la salubridad en el centro de la ciudad. Todos estos testimonios están registrados y se guardan en la invaluable colección de la biblioteca del Palacio.

Un refugio desconocido

Tiempo después de que el palacio se estableciera definitivamente, llegó la biblioteca. En la actualidad se encuentra resguardada del movimiento y las tareas técnicas y el público tiene la posibilidad  de acceder a este refugio poco explorado.

De estilo sobrio y elegante, este espacio acaba de celebrar en mayo su primer centenario. Se creó en 1919, cuando nació la Oficina de Estadística y Biblioteca de Obras Sanitarias de la Nación, la primera del país especializada en ingeniería sanitaria. Su nombre, Biblioteca Ingeniero Agustín González, fue elegido en reconocimiento al primer presidente de Obras Sanitarias y una destacada figura de la salubridad nacional, quien a lo largo de toda su vida manifestó su preocupación por acercar a la ciudadanía mejoras en las condiciones de higiene.

Creada en 1919, la biblioteca  posee información del rubro desde antes de la fundación de Obras Sanitarias (@aysa.oficial)
Creada en 1919, la biblioteca  posee información del rubro desde antes de la fundación de Obras Sanitarias (@aysa.oficial)

A través de la biblioteca se pone a disposición del público una valiosa colección con el objetivo de promover el conocimiento en ingeniería sanitaria y medio ambiente.

"En 2006 abrió sus puertas a la comunidad para favorecer el conocimiento. Son 15.000 ejemplares, entre libros, revistas, artículos, información de congresos, diccionarios, enciclopedias, atlas en formato papel o digital", explicó su directora, Gabriela Pedrozo.

Parte de la hemeroteca guarda los boletines de época que reflejaban la vida de los trabajadores sanitarios
Parte de la hemeroteca guarda los boletines de época que reflejaban la vida de los trabajadores sanitarios

La biblioteca está dispuesta en tres niveles. Cuenta con una espaciosa planta baja con pisos de roble, estanterías de cedro y escaleras que conducen a otro nivel y disponen de estrechas pasarelas que fueron adornadas con caños de agua.

Con un diseño funcional, las estanterías fueron realizadas en el mismo lugar. "Los libros están dispuestos en estos estantes de madera traída de Paraguay. Debieron ser hechos a medida para que entraran estos latones que guardan los planos sanitarios del país", detalló la directora.

Libros sobre el cuidado del agua, el medioambiente, la potabilización (IG: @aysa.oficial)
Libros sobre el cuidado del agua, el medioambiente, la potabilización (IG: @aysa.oficial)

Entre las bellezas que le otorgan al lugar un encanto especial se encuentran las persianas.  A modo de los antiguos muebles secreter, "cumplían la función protectora y hoy son más decorativos", dice la experta.

Entre el mobiliario de mesas y sillas en madera noble y sillones bajos realizados en cuero  para poder disfrutar de la lectura, se esconden "chapitas numeradas" dispuestas por los empleados sanitarios, una manera de dejar su sello.

Pero no todo está pensado para estudiantes, profesionales y especializados en ingeniería. En esta biblioteca hay un sector muy importante para los más chicos con bibliografía didáctica para incentivar y promover el cuidado del agua y el medio ambiente.

"Gotita es la gran protagonista, fue creada en los '60 cuando ya se anunciaba la escasez del agua en el mundo. Y es una manera que crear hábitos responsables en los menores", detalló la directora.

El sector delimitados para los niños (@aysa.oficial)
El sector delimitados para los niños (@aysa.oficial)

Con la visita del conductor televisivo Marley, junto a su pequeño hijo Mirko, se inauguró hace unos meses la bebeteca, un rincón con bibliografía para bebés.

"Es la primera aproximación real a la temática agua y, a su vez, una manera de impulsar la lectura ", cuentan desde Aysa.

Visitas ilustres y un gran secreto

Con tantos años de existencia, el Palacio, que se convirtió en un auténtico emblema porteño, recibió visitas ilustres. Entre los más destacados, además de funcionarios y empresarios que lo utilizan como espacio de reunión, en 2018 Máxima Zorreguieta recorrió sus pasarelas.

Uno de los secretos mejor guardados del lugar, y al que pocos tienen acceso, es su famoso subsuelo. Allí realmente se encuentra el motor de este recinto entre cajas perfectamente catalogadas, ficheros antiguos y un poderoso escáner que permite digitalizar el material para poder conservarlo y que resista al paso del tiempo.

La tarea de conservación del material bibliográfico es indispensable. "Todos los días una misma persona se ocupa de limpiar los ejemplares para evitar que el polvo destruya el patrimonio histórico", cuentan orgullosos los responsables de mantener en buenas condiciones a una verdadera joya arquitectónica.

El Museo y la Biblioteca del Palacio de Aguas están abiertos al público. El lugar se puede recorrer de lunes a viernes de 9 a 13 y de 14 a 17 hs. Además hay visitas guiadas lunes, miércoles y viernes a las 11 hs. Se ingresa por Riobamba 750, CABA.

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