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La ciudad de Buenos Aires volvió a marcar un nuevo récord por el cambio climático: el invierno que terminó hace poco más de una semana fue el más caliente de la historia. Según los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) la temperatura media invernal (junio, julio y agosto) fue de 13.6ºC, superando al récord anterior registrado hace 20 años, en 1997, con 13.3ºC. La tendencia respecto de la temperatura, según los expertos climatólogos seguirá durante la primavera y el verano.

"Otro dato interesante, aunque lejos de un récord, fue la alta frecuencia de días con más de 20º C. Durante este último invierno se registraron 27 días con esta condición. Fue significativo que por primera vez la temperatura mínima media de invierno superó los 10º C en la ciudad", explicó José Luis Stella, especialista en Climatología del SMN.

Las causas meteorológicas para que este fenómeno se produzca tiene que ver con que se registró "un patrón de circulación de bloqueo que básicamente impidió que masas de aire frío se desplacen hacia latitudes más bajas y hagan descender la temperatura como normalmente ocurre en el invierno".

La pregunta que surge es si se trató de un invierno particular o si hay una tendencia en la ciudad respecto del cambio de temperatura provocado por el cambio climático. Stella indicó: "Si se analizan los últimos 57 años (desde 1961) la ciudad presenta una clara tendencia positiva en la temperatura media del invierno. Teniendo en cuenta una aproximación lineal, el incremento de la temperatura en estos casi 60 años fue de casi 1º C. Como bien es sabido, la temperatura ha experimentado un aumento significativo a nivel global en las últimas décadas y nuestro país no queda exento a esa tendencia. Este aumento tan notorio se asocia al cambio climático por lo que el hecho de tener inviernos cada vez más cálidos, y eventualmente extremos como este último, en parte es debido a esta teoría del "cambio climático", pero no en forma total".

El especialista indica que a veces se suele decir que es más correcto hacer referencia a la variabilidad climática interanual. Un invierno siempre es distinto a otro invierno. Puede ser más cálido, más frío, más seco o más lluvioso. "A lo largo de la historia no es la primera vez que, por ejemplo, la ciudad de Buenos Aires se vio sorprendida por calor en pleno invierno. El ejemplo más claro se registró en julio de 1958, siendo al día de hoy el mes anómalamente más cálido para la ciudad de Buenos Aires desde que se toman los datos en el Observatorio Central (desde el año 1906)", ejemplifica.

Sin embargo, como se dijo, el distrito vio una variación de 1º C en el promedio de las temperaturas registradas desde que se registran las temperaturas. De hecho así lo comunicó también el gobierno local en el inventario de gases de efecto invernadero que presentó hace dos años.

En ese sentido en el gobierno indicaron: "Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, a través de la Agencia de Protección Ambiental, estamos trabajando en una mesa interministerial que lleva adelante la pata de mitigación del Plan de Acción contra el Cambio Climático. La meta es lograr una reducción del 10% en la proyección de emisiones de la Ciudad. De ese camino, ya llevamos recorrido el 30% durante este año. Es decir, la proyección de emisiones ya se redujo un 3%. Esto significa que Buenos Aires va a emitir casi medio millón de toneladas de dióxido de carbono equivalente menos de lo que iba a emitir, sólo durante este año. Si sumamos el trabajo que se viene haciendo desde 2010, la cantidad de emisiones reducidas suma 2,3 millones de toneladas".

Para entender la magnitud del dato: si quisieras generar esas emisiones, necesitarías quemar 1.000 millones de litros de nafta en un auto particular. Son 28.500 camiones cisterna completamente llenos de nafta, suficientes para llegar desde Buenos Aires hasta Mar del Plata si los pusiéramos uno detrás del otro.

Enrique Maurtua Konstantinidis, director de Cambio Climático en Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) explicó: "Tenemos que evitar la pregunta de si se trata de cambio climático ante un evento. Es claro que hay tendencias y si se mantienen, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires van a tener que empezar a cambiar las costumbres. Aquí precisamente uno de los efectos más notorios son las olas de calor, tanto en la mayor periodicidad que se producirían como en su extensión, según los escenarios planteados por los científicos internacionales".

¿Qué se espera para este trimestre?

El último informe realizado por el SMN indica que hay una mayor probabilidad de ocurrencia de precipitación inferior a la normal sobre el noroeste de Patagonia; normal o inferior a la normal sobre el norte y noroeste del país, región de Cuyo, Córdoba, este de Buenos Aires y este de Patagonia; normal sobre el sur de Patagonia; normal o superior a la normal sobre la región del Litoral, oeste de Buenos Aires y este de La Pampa. En este punto el organismo oficial toma nota y advierte que no se descartan eventos de precipitación más intensa que lo normal que puedan provocar complicaciones a las zonas recientemente afectadas por anegamientos y/o inundaciones.

Respecto de la temperatura, pronostica mayor probabilidad de ocurrencia de temperatura superior a la normal sobre el NOA y región de Cuyo; superior a la normal o normal sobre el resto del país.