Oscar Ledesma (el segundo desde la izquierda) en Malvinas. Tenía 19 años
Oscar Ledesma (el segundo desde la izquierda) en Malvinas. Tenía 19 años

"Estuve en el combate de Darwin el 28 de mayo de 1982". Oscar Ledesma no puede ocultar tu tonada cordobesa, su hablar típico del interior. Tampoco puede ocultar la templanza de un hombre que peleó muchas batallas en su vida, superó todo y hoy lo transformó en una parte de su historia que no quiere borrar.

"La única vez que sentí miedo fue después de un combate, boca abajo, con un fusil en la cara. Lo único que me salió pensar fue: 'La puta madre, pasar todo esto para morir con un tiro en la nuca'".

El combate del que habla Ledesma es uno de los que forjaron la templanza de los soldados argentinos y su posterior reconocimiento. Con 19 años, sin experiencia alguna, el soldado cordobés, al frente de una ametralladora MAG produjo unas de las bajas más importantes del ejército británico: la muerte del teniente coronel inglés Herbert Jones, jefe de la unidad de paracaidistas. Y el militar británico de más alto rango caído durante la guerra.

Después de 20 años cerró una herida de la mejor manera que le salió y haciendo lo que mejor hace: escribir. Agarró una computadora y le escribió a la viuda de Jones: Sara.  Y, por primera vez,  sintió el alivio de una etapa cerrada.

Teniente Coronel Herbert Jones, jefe de Segundo Batallón de Paracaidista. Murió en el combate de Pradera del Ganso el 28 de mayo de 1982.  Tenía 42 años y dos hijos. Recibió la Cruz Victoria, la máxima condecoración que otorga el Reino Unido
Teniente Coronel Herbert Jones, jefe de Segundo Batallón de Paracaidista. Murió en el combate de Pradera del Ganso el 28 de mayo de 1982.  Tenía 42 años y dos hijos. Recibió la Cruz Victoria, la máxima condecoración que otorga el Reino Unido

CARTA ABIERTA A SARA (viuda de Herbert Jones)

El tiempo obra en consecuencia de lo actuado y la memoria se rige por nuestros actos. Con escasos 19 años me tocó enfrentarme con el Regimiento 2 de Paracaidistas Británicos la mañana del 28 de mayo de 1982, en el combate de Darwin Hill.

Cualquiera hubiera sido su desarrollo no modificará en mi alma y mi mente el recuerdo de aquel terrible enfrentamiento.

Eventualmente me tocó apretar el gatillo para abatir un adversario y en momento alguno sentí odio al hacerlo, como tampoco me jacté ni alegré por aquel acto. No tenía opciones, debía salvar a mis camaradas que contemplaban aterrados como un Para asaltaba su posición, desconociendo que a escasos metros se encontraba mi ametralladora, de la misma manera que yo desconocía quién era tan temerario soldado que en una muestra de asombroso arrojo atacaba una posición argentina.

Una vez terminada la batalla elevé una plegaria por todos los caídos y pedí a Dios por sus familias.

Siempre tuve como pendiente el poder decirle, mirándola a los ojos, que su esposo cayó como un valiente soldado y que su ocasional adversario le honra cotidianamente con el mayor de los respetos al igual que a todos los caídos.

Le presento mis respetos, como también a sus hijos, herederos de un valiente guerrero.

Oscar Ledesma

Sara Jones, la viuda del teniente coronel, es un símbolo para los ingleses. Preside la “Asociación Familias de las Falklands” y está a cargo del mantenimiento de las tumbas de los soldados desconocidos británicos en todo el mundo
Sara Jones, la viuda del teniente coronel, es un símbolo para los ingleses. Preside la “Asociación Familias de las Falklands” y está a cargo del mantenimiento de las tumbas de los soldados desconocidos británicos en todo el mundo

Así de simple. Así de concreto. Perdón sentido. "Definitivamente no concibo el odio como un sentimiento. El odio es una enfermedad que te va envenenando. Me enseñaron a no odiar, el odio es venenoso y no te permite reconciliarte con vos mismo". Sus argumentos son como casi como una sentencia de vida.

El ex combatiente asegura que encontró en la escritura un cable a tierra, una luz. "Nunca me regodeé de lo que pasó, ni quise hablar de nada. Fue una circunstancia, un hecho puntual. El otro día dijeron el 'Bobo de Jones' y me molestó. Fue un ser humano que cumplió una función. Yo quiero que me reconozcan por un buen poema y no por ser el que lo abatió".

Es que Ledesma no solo se quedó con la carta, sino que la acompañó con un poema. "Es una historia cerrada. Lo que me correspondía hacer fue un poema y le mandé una carta a su viuda. Cerré una etapa importante, muy dolorosa. Había noches que escuchabas su gritos y no era fácil. El escribir me salvó de la locura y me protegió de la soberbia". Sus palabras son su aliciente.

ÚLTIMA CONFESIÓN (A Hebert Jones In Memoriam)

No se trata de hazaña / justicia divina o humana
se trata de mi vida / mis sueños y mi mirada.
Nadie se erige en héroe / de la noche a la mañana
como tampoco en distinto / por defender a tu patria.
En esa ruleta rusa / de aquel cruento combate
los caídos por decenas / no odiaban sus adversarios.
Apreté el gatillo sí / sin temor o remordimiento
y una plegaria elevé / por todas aquellas almas.
Tuve en mi nuca un fusil / agresión y culatazos
y en el rostro ensangrentado / un terrible escupitajo.
Sin embargo aquel ritual / de demencia acotada
forjó en temple el guerrero / que ya no usa su espada.
Podría seguir escribiendo / reinventando las palabras
pero ya son suficientes / para un humilde epitafio.

Las tumbas de Jones y de los soldados caídos, poco después de la batalla de Pradera del Ganso. Hoy un monolito recuerda el lugar del combate (Foto National Army Museum, Londres)
Las tumbas de Jones y de los soldados caídos, poco después de la batalla de Pradera del Ganso. Hoy un monolito recuerda el lugar del combate (Foto National Army Museum, Londres)

"Yo recé por los caídos de ambos lados. A partir de ese momento se generó el perdón en mi corazón. Ya todo lo demás era anécdota".

Ledesma tiene una mirada muy crítica sobre Malvinas, no de la guerra, pero sí de lo que vino después: el trato en continente, la discusión y, por sobre todo, la mezcla que se hizo (y se hace) entre lo que fue la guerra de Malvinas y la dictadura que la ejecutó. Para él son dos cosas distintas, incomparables.

Mientras Ledesma habla con Infobae, lo rodea su mundo, lo que más quiere: su familia. Disfruta de su nieta, casi recién nacida, y ayuda a su hija que consiguió trabajo y no puede cuidarla. De soldado a niñero. De la oscuridad de las balas a la belleza de un babero, 35 años después.

"Lo único que te puedo asegurar es que el 14 de junio de 1982 -fin del conflicto y rendición Argentina- comenzó la desmalvinacion ". Ledesma no se queda callado, no oculta nada, ni tampoco le importa ser "polémico" en un tiempo donde la corrección política reina en los ambientes.

"En octubre de 1983 comenzó la venganza de los montoneros. Esto tiene que ver con una brecha que si los argentinos no cerramos no nos vamos a curar nunca. Nos hace falta mucha autocrítica y muchísimos valor para asumir de ambos lados las atrocidades que se cometieron".

“La guerra fue una celebración infernal de muerte, de bombas, de explosiones, mil vidas en un segundo. Pero nosotros peleamos por la Patria”, dice Ledesma
“La guerra fue una celebración infernal de muerte, de bombas, de explosiones, mil vidas en un segundo. Pero nosotros peleamos por la Patria”, dice Ledesma

"No me considero víctima de la dictadura, no soy pro milico, ni tampoco me creo lo de los "jóvenes idealistas". Los únicos jóvenes que lucharon por un ideal fueron los de Malvinas, lo hicimos por la Patria, sin nada a cambio. Ahora, 35 años después, sufrimos las consecuencias de la posguerra que son las mas atroces de todas. La posguerra generó muchas más víctimas que el combate".

Solo en este punto, Ledesma demuestra dolor, como si lo más difícil lo hubiese superado pero choca contra lo que vive hoy. "No comulgo ni con cobardes, ni con traidores. Malvinas no se puede politizar. Los valores de Malvinas en la política serían ideales: el ofrecer todo a cambio de nada. Es un constante. Yo no fui víctima de la dictadura, fui un soldado que defendió su país", afirma.

-¿Qué sintió en el momento del final de la guerra?
-La guerra fue una celebración infernal de muerte, de bombas, de explosiones, mil vidas en un segundo. Una vez que se levantan las banderas blancas, se produce la rendición, uno siente el alivio de que todo pasó. De que está vivo. Lo primero que se me cruzó por la cabeza fue "estoy vivo, voy a volver".

-¿Por qué escribir?
-Yo era un poeta en la adolescencia que escribía sobre la soledad y el desamor. Malvinas me forjó como otro poeta. Dejé de ser el poeta para transformarme en el "soldado poeta" o el "guerrero poeta". Spinetta decía que los guerreros jamás detienen su marcha. Si uno no se reconcilia con uno mismo, no se reconcilia con los demás.

-¿Y cómo surge la idea de escribir sobre Jones?
-En 2013 yo escribo el epitafio para Jones. Después, leyendo un poco, me surgió la necesidad de escribirle una carta abierta. Lo  hice de un solo golpe de puño y sin correcciones, así quedó. Le pedí ayuda a Laura Caneza y ellos me hicieron una minuciosa traducción, eso fue invalorable. Un galés la compartió en su Facebook, y así se dio. Los hijos de Jones la leyeron y consideraron que no fue oportuno por la edad de su madre -ella tenía 72 años- pero mi alma está en paz. Un encuentro lo veo imposible. El revuelo que se generó tampoco me importa, no entra en el foro de discusión.

“Sentí un fuerte impulso de escribirle a la viuda de Jones. Sus hijos consideraron que no fue oportuno por la edad de su madre, que tenía 72 años. Pero mi alma está en paz. Cerré heridas”
“Sentí un fuerte impulso de escribirle a la viuda de Jones. Sus hijos consideraron que no fue oportuno por la edad de su madre, que tenía 72 años. Pero mi alma está en paz. Cerré heridas”

Ledesma explica que leyó la la historia del asesino de Billy The Kid -el celebre ladrón del western norteamericano- quien lo mató por la espalda y después salió a recorrer los Estados Unidos con una obra en la que recreaba cómo lo mató. "Siempre tuve grabada esa historia y no iba a permitir que eso suceda".

Su vida pasa por la literatura, la escritura, hoy para él Malvinas es una parte de su historia que lo marcó, pero ya no es algo central. Cuenta que el propio coronel Mohamed Alí Seineldín, ya fallecido, le dejó como legado el mote de "el poeta del ejército 25", en una carta que el ex jefe de comandos del Ejercito Argentino le escribió.

Afirma haber sentido el calor de las balas rozar sus orejas, haber amenazado de muerte a un compañero en pleno combate para que le de municiones. Hoy sabe que para ellos la lucha es otra. "Me produjo mucho dolor lo que está pasando con el intento de reconocer a los soldados solo conocidos por Dios, más aún después de recibir el mensaje de la madre diciendo que ella no permitirá que profanen la tumba de su hijo".

La causa humanitaria -que lleva años y fue impulsada por 80 familiares de caídos y la Fundación No me Olvides- hoy quedó envuelta en una controversia cuando Pérez Esquivel y la Comisión Provincial por la Memoria llevaron carteles a las islas pidiendo por la identificación de los NN. La Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas hizo conocer su malestar, ya que en 35 años ninguna de estas organizaciones se acercaron a las familias de los muertos en la guerra.

Ledesma guarda silencio, y de la nada, sin esperar repregunta, lanza un poema:

Mis fantasmas son muchos mas dignos que los tuyos.
También así de implacables y cruelmente asesinos.
Los tuyos son los de todo cobarde que nunca miran de frente y se victimízan.

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