
Las parasomnias son conductas, movimientos, emociones o percepciones inusuales que aparecen al conciliar el sueño, mientras se duerme o al despertar. El término abarca desde hablar dormido y tener pesadillas hasta levantarse de la cama sin plena conciencia o realizar movimientos que reproducen el contenido de un sueño. Lo que define la necesidad de una consulta no es solo lo llamativo del episodio, sino su frecuencia, el riesgo de lesiones y su impacto sobre el descanso.
De acuerdo con Cleveland Clinic, estas manifestaciones pueden disminuir con el tiempo, especialmente durante la infancia. Sin embargo, algunas persisten en la adultez y presentan características diferentes según la etapa del sueño en la que ocurren.
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Johns Hopkins Medicine distingue las parasomnias vinculadas con despertares parciales de aquellas asociadas con el sueño REM, la etapa en la que suelen ocurrir los sueños vívidos. Esta clasificación permite identificar diferencias en las manifestaciones, el grado de conciencia y el recuerdo posterior de los episodios.
Los despertares parciales explican el sonambulismo y los terrores nocturnos

El sonambulismo y los terrores nocturnos se producen durante despertares incompletos, cuando una persona puede tener los ojos abiertos, moverse o responder de manera limitada sin estar plenamente consciente. Según Cleveland Clinic, estos episodios pueden incluir acciones como caminar, hablar o realizar actividades complejas sin tener plena conciencia de lo que ocurre.
Durante un terror nocturno pueden aparecer gritos, sudoración, respiración acelerada, movimientos bruscos o intentos de salir de la cama. Johns Hopkins Medicine explica que quien atraviesa el episodio puede parecer despierto, pero permanece confundido y, por lo general, no recuerda lo sucedido a la mañana siguiente. Estas manifestaciones son más frecuentes en la infancia, aunque también pueden presentarse en adultos.
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La prevención de lesiones adquiere importancia cuando hay desplazamientos nocturnos o movimientos intensos. Retirar objetos peligrosos, bloquear accesos a escaleras y asegurar puertas o ventanas son medidas que pueden reducir riesgos en casos de sonambulismo. Ante un episodio, las instituciones consultadas recomiendan guiar a la persona con calma hacia la cama en lugar de despertarla de forma brusca.
Los movimientos que representan sueños y los episodios recurrentes requieren evaluación

El trastorno de conducta del sueño REM se diferencia de los despertares parciales porque puede incluir vocalizaciones y movimientos que parecen representar un sueño. El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos explica que, durante esa fase, los músculos de brazos y piernas suelen quedar temporalmente inmovilizados. Por ese motivo, los golpes, patadas o movimientos amplios durante esa etapa requieren una valoración para establecer su causa.
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Las pesadillas también pueden formar parte de las parasomnias, aunque el recuerdo posterior suele ser más definido. La repetición de estos episodios, sumado al malestar que generan y su interferencia con el sueño o el estado de ánimo, son datos relevantes para una consulta. El especialista puede revisar la historia clínica, los medicamentos, los horarios de descanso y la presencia de otros trastornos que fragmenten el sueño.
Un estudio publicado en Neurology sobre la prevalencia y las enfermedades asociadas al deambular nocturno en adultos de Estados Unidos analizó entrevistas a 15.929 personas de entre 18 y 102 años. La investigación registró que el 3,6% informó al menos un episodio durante el año previo. El dato muestra que estas conductas pueden persistir en la adultez, aunque la evaluación individual depende de sus características y consecuencias.
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La consulta con un profesional de salud o un especialista en sueño resulta pertinente cuando los episodios son frecuentes, causan lesiones, incluyen acciones potencialmente peligrosas, alteran el descanso o afectan las actividades diurnas. También corresponde solicitar orientación si una conducta aparece por primera vez en la adultez o si quien duerme parece representar sus sueños con movimientos físicos intensos.
Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos, un registro de horarios de sueño, medicamentos, alcohol, cafeína y síntomas diurnos puede aportar información útil durante la evaluación.
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