Cómo adaptar el sueño al cambio de hora: las recomendaciones de los expertos para descansar mejor

La luz diurna, los horarios estables y una menor estimulación nocturna pueden facilitar que el descanso recupere su ritmo tras atrasar los relojes

Ilustración de un hombre en pijama a rayas sentado en una cama, junto a un reloj de pared y con un mecanismo de engranajes visible en el pecho.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño advierte que el cambio de hora desalinea el reloj biológico respecto a las señales de luz y oscuridad (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El cambio de hora en Estados Unidos, programado para el domingo 1 de noviembre, modifica el horario social en una noche, pero el organismo no adapta con la misma velocidad los ciclos que organizan el sueño, la vigilia y el reloj biológico. La American Academy of Sleep Medicine sostiene que las transiciones estacionales pueden desalinear esas referencias de las señales naturales de luz y oscuridad.

El sistema que interviene en ese ajuste es el ritmo circadiano, un ciclo de cerca de 24 horas asociado con el sueño, la liberación de hormonas, el apetito y otras funciones. El Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales, que integra los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, explicó que la luz y la oscuridad ejercen la mayor influencia sobre esos ritmos, aunque también intervienen la alimentación, la actividad física y el entorno social.

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El período posterior al retraso de los relojes exige conservar referencias horarias estables para que el descanso vuelva a ordenarse. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, limitar la cafeína por la tarde o la noche y apagar los dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de dormir.

La luz nocturna condiciona la señal de descanso

El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos, integrante de los Institutos Nacionales de Salud, señaló que la luz que detectan los ojos envía señales a las áreas cerebrales que intervienen en la regulación del sueño y la vigilia. Esa información incide en la producción de melatonina, una hormona vinculada con la sensación de somnolencia: ante la presencia de luz, la glándula pineal, una estructura del cerebro, reduce la producción de esa hormona, mientras que sus niveles suelen aumentar después de que oscurece. Esta relación convierte a la exposición lumínica en un factor relevante para atravesar el cambio de hora.

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Una mujer sentada en una cama apaga una lámpara sobre una mesa de noche que contiene un teléfono móvil y una taza.
El ritmo circadiano regula en ciclos de veinticuatro horas procesos como el descanso, el apetito y la liberación de hormonas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso, el pasaje de una habitación iluminada a un ambiente con luz más tenue permite mantener una diferencia clara entre las horas destinadas a la actividad y las reservadas al descanso. La medida no representa un reinicio inmediato del organismo, pero acompaña la referencia nocturna que utiliza el sistema circadiano.

Durante el día, mantener contacto con la claridad natural dentro de la jornada habitual también contribuye a diferenciar el período de vigilia de la noche y proporciona una referencia para la adaptación del reloj biológico.

La rutina regular evita sumar nuevos desajustes

Una mujer recostada en una cama con sábanas grises, junto a una mesa de noche con un reloj despertador analógico, un vaso y un libro.
La glándula pineal reduce la producción de melatonina ante los estímulos de luz en el entorno (Imagen Ilustrativa Infobae)

La regularidad reduce la cantidad de señales temporales que cambian al mismo tiempo, como los horarios de sueño, las comidas y el ejercicio. La American Academy of Sleep Medicine aconseja, ante las modificaciones estacionales del horario, preservar una rutina de sueño consistente y ajustar de forma gradual las actividades diarias que funcionan como referencias horarias.

Los CDC también recomiendan evitar las comidas abundantes y el alcohol antes de acostarse, además de mantener un dormitorio tranquilo, oscuro y con una temperatura confortable. Estas medidas complementan los hábitos destinados a favorecer un descanso regular.

Si el horario nuevo coincide con dificultad persistente para conciliar el sueño o mantenerse despierto durante el día, el cambio de hora no permite por sí solo identificar la causa. Los CDC proponen llevar un registro de los horarios de descanso, despertares, siestas, actividad física y consumo de bebidas con cafeína para reconocer los hábitos que acompañan el problema.

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