La gran historia de amor de Marcela Giorgi y Mario Mazzone: del piropo en el pase a la dura despedida

La pareja se conoció en los pasillos de FM Horizonte y vivieron su amor por ocho años, hasta que el periodista de TN y El Trece murió en el año 2007. Hoy falleció la locutora de Radio Mitre

Fotografía dividida con el primer plano de una mujer de cabello castaño claro a la izquierda y un hombre de traje oscuro y corbata a la derecha.
Marcela Giorgi y Mario Mazzone comenzaron su relación en 1999 y terminó en 2007 tras el fallecimiento del periodista
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Este sábado, Radio Mitre quedó atravesada por la tristeza al confirmarse la muerte de Marcela Giorgi, una de las voces históricas de la emisora, quien en los últimos meses se había alejado de los micrófonos a causa de una enfermedad. Durante una llamada con Adriana Verón, Mariel Di Lenarda, periodista y amiga de la locutora, comunicó la noticia en vivo.

No fueron pocos los que recordaron la gran historia de amor que vivieron Marcela Giorgi y Mario Mazzone. En la primavera de 1999 compartían el mismo estudio de FM Horizonte sin sospecharlo: ella conducía Música y Noticias de 7 a 9 de la mañana; él llegaba después. En ese relevo diario nació una historia de amor que duró ocho años y que la muerte interrumpió el domingo 20 de mayo de 2007, cuando Mazzone falleció a los 48 años víctima de infarto mientras jugaba al golf. Diecinueve años después, Giorgi también murió, y con ella se cerró el último capítulo de ese vínculo que había empezado en los pasillos de una radio porteña.

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Al principio, él la miró fijo y, como ella misma había recordado, “le tiró los galgos”. Giorgi lo rechazó, pero reconoció que la actitud le había gustado. Mazzone no se rindió: se hizo el amigo, fue ganando terreno, y un día, antes de irse de vacaciones, se le acercó y le murmuró: “¿Sabés cómo te partiría la boca de un beso en este momento?”. La frase, que ella misma contó alguna vez, la hizo temblar. Cuando él regresó del veraneo, ella aceptó un café en el driving de Costa Salguero. Ahí empezó todo.

Marcela Giorgi
Marcela falleció a los 61 años

Al poco tiempo de salir juntos, Mazzone tenía un ritual: cuando Marcela se despedía de su departamento, él sacaba un cartel escrito a mano que decía “Te amo”. “Y apenas me iba, ya lo extrañaba”, había contado ella. Ese mismo hombre de picardía se revelaba también capaz de gestos directos y sin adornos. En los primeros tiempos de la relación le había susurrado al oído: “Estoy buscando una mujer, pero una mujer en serio”. Para Giorgi, eso fue suficiente.

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Los dos eran de origen italiano y, según ella, “cuando nos peleábamos se armaba lindo”. Pero también había aclarado, entre lágrimas y una sonrisa, que “a la hora de reconciliarnos, también lo hacíamos con todo”. Lo que más la había conquistado, dijo, era el sentido del humor de Mario. “Siempre era muy ocurrente”, describió. Y señaló que él bromeaba sin disimulo con su preferencia por las “morochas bien boconas”: “¿Por qué creés que la elegí a Marce?”, decía.

Físicamente, Mazzone era imponente: había jugado al rugby en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires y más de una vez llegó con los dientes rotos. Tenía la espalda ancha y las piernas gruesas, rasgos que Marcela le elogiaba. Con el tiempo dejó el rugby por el golf, deporte del que se volvió fanático hasta contagiarle a ella el gusto por “pegarle a la pelotita”. Él la llamaba Muñequex; ella lo llamaba Mi amor, Negro o Tiger, en honor a esa pasión. Era un hombre de barrio, nacido en San Telmo, en la calle Venezuela. “Simple, buen hijo, buen padre, y se adaptaba a cualquier circunstancia”, lo había definido Giorgi. Aunque también admitió: “Era muy picaflor. Siempre andaba coqueteando... a veces se aprovechaba de su pinta para agradar a otras.”

Marcela Giorgi
Luego de la muerte de Mazzone, Giorgi continuó con su carrera y se convirtió en una de las voces más memorables de Radio Mitre (Instagram)

Cuando tenían tiempo libre, los dos se escapaban juntos. Río de Janeiro era el destino preferido: “Tiene ese clima especial que siempre te hace sentir optimista”, había recordado Marcela. Para él, sin embargo, había una cita impostergable cada verano: Miramar, donde se reunía con sus amigos de toda la vida. Entre esos viajes y esos momentos robados a la agenda radial construyeron los recuerdos que ella guardaba junto con la foto más querida que él le había dedicado de puño y letra: “Te amo, con vos soy feliz”.

En julio de 2006, Mazzone comenzó con un dolor en la cadera que derivó en un diagnóstico de cáncer. “Nunca mostró flaquezas”, había dicho Giorgi. “Sacaba fuerzas de cualquier lado. Me decía: ‘Muñequex, mañana me hago una transfusión y en un par de días me van a dar hierro’. Tenía todo programado y mucha voluntad para curarse.” Ella se mantuvo cerca, junto con las hijas de Mario —Florencia y Lucía—, su madre —a quien todos llamaban Bochita— y su hermana.

El domingo 20 de mayo de 2007, Mazzone había conducido su programa Mirá vos en radio Continental sin inconvenientes. Luego manejó todo el trayecto por la Panamericana hasta el Pilar Golf, compró pelotitas y, cuando se dirigían hacia el campo, se desplomó. “Ni siquiera pudo decirme ‘Me siento mal’. Nada”, había relatado Marcela. Dos amigos que los acompañaban —uno médico— lo asistieron de inmediato; llegó una ambulancia. No alcanzó. Mazzone sufría una trombosis en una pierna, consecuencia de la medicación oncológica, y murió ese mismo día a los 48 años.

“No puedo creer que ya no esté a mi lado”, había dicho Giorgi. “A Mario siempre lo voy a llevar en el corazón, hasta que nos reencontremos. Cuando estoy muy, pero muy triste, me consuelo pensando que fue el hombre de mi vida, el que me hizo vivir los mejores años.”

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