Cómo la salsa podría ayudar a combatir los síntomas depresivos, según expertos

Un ensayo realizado en la Universidad de Oxford observó mejoras anímicas tras ocho semanas de clases semanales en jóvenes adultos

Ilustración en acuarela de varias parejas que bailan en una sala con grandes espejos en la pared de fondo.
La Organización Mundial de la Salud recomienda combinar el autocuidado con la atención profesional cuando sea necesaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un programa de ocho semanas de clases de salsa se asoció con una reducción de síntomas depresivos en jóvenes adultos, según un ensayo aleatorizado realizado en Oxford. El resultado apunta a una alternativa complementaria, no a un sustituto de la atención clínica.

Ocho semanas de clases se vincularon con menos síntomas depresivos

El estudio, publicado en Psychological Medicine, incluyó a 121 personas de entre 18 y 24 años con síntomas de depresión de leves a moderadamente graves. Los participantes fueron asignados al azar a clases semanales de salsa o a una lista de espera; la intervención debía completarse durante ocho semanas y el seguimiento llegó a las 12.

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Ilustración de una pareja bailando rodeada de notas musicales sobre una infografía con bloques de texto, iconos temáticos y el logotipo de Infobae.
Un programa de ocho semanas de salsa se asocia con una reducción de los síntomas depresivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación utilizó el cuestionario PHQ-9, una escala de 0 a 27 puntos para evaluar síntomas depresivos. Al final del período, el grupo que asistió a las clases registró una reducción media de tres puntos, frente a una caída inferior a un punto en el grupo de espera.

La diferencia entre los grupos fue de 2,45 puntos, un cambio que los autores consideraron clínicamente relevante. El grupo de salsa también mostró una mayor disminución de la ansiedad social y un aumento más pronunciado de la felicidad diaria, de acuerdo con el estudio en Psychological Medicine.

La autora principal, Brennan Delattre, investigadora de psicología e instructora de baile en pareja, explicó a Women’s Health que una clase puede reunir interacción social positiva, movimiento sincronizado con otras personas y música, aprendizaje. Una rutina semanal y actividad física de intensidad leve a moderada. Cada uno de esos elementos cuenta con antecedentes de apoyo al bienestar anímico.

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Mujer de mediana edad sonríe en un estudio de danza, con los brazos extendidos. Un contorno de cerebro brillante en morado se superpone a su cabeza.
La práctica del baile grupal favorece una rutina semanal con actividades potencialmente gratificantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El baile grupal combina movimiento, rutina y contacto social

La psicóloga clínica Thea Gallagher, consultada por el medio, relacionó las clases estructuradas con la activación conductual. La práctica de involucrarse en actividades potencialmente gratificantes aun cuando el estado de ánimo empuja al aislamiento. Tener un horario fijo, señaló, también reduce la necesidad de decidir cada semana qué actividad hacer y con quién.

El psicólogo John Mayer añadió que la concentración requerida por los pasos, ritmos y música puede apartar momentáneamente la atención de la ansiedad social.

Mujer de cabello gris sonriendo y bailando en un salón iluminado con ventanas grandes, una chimenea, estanterías con libros y un gato atigrado en un sillón.
El grupo que asiste a las clases registra un aumento más pronunciado de la felicidad diaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, la psicóloga clínica Hillary Ammon indicó que una clase organizada puede resultar útil para quienes buscan conocer gente o probar una actividad nueva. Aunque remarcó que no debe ser la única respuesta ante problemas de salud mental.

El diseño del ensayo no permite afirmar que la salsa sea superior a otros bailes, actividades físicas o tratamientos. Tampoco se realizó con una muestra diagnosticada mediante entrevistas clínicas estructuradas. De los 121 participantes iniciales, 94 completaron el estudio; por ello, los propios autores plantean la necesidad de investigaciones más amplias y con grupos de comparación activos.

El adolescente murió apuñalado tras riña en baile de Magangué - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
La concentración en los pasos y ritmos puede apartar temporalmente la atención de la ansiedad social. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actividad física puede acompañar, pero no reemplazar el tratamiento

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la depresión tiene tratamientos eficaces, entre ellos las intervenciones psicológicas y medicamentos cuando están indicados. La entidad incluye la activación conductual entre los tratamientos psicológicos eficaces y aconseja buscar atención profesional ante síntomas de depresión.

También recomienda mantener actividades disfrutables, vínculos sociales y ejercicio regular como parte del autocuidado en su ficha sobre depresión.

En la misma línea, el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) del Reino Unido indica que realizar actividad física de forma habitual puede mejorar la sensación de bienestar, sea el baile, caminar, correr, nadar o la jardinería.

Varias mujeres con ropa deportiva ejercitan en un salón de piso de madera con espejos, grandes ventanas y carteles de Fitness Fusion.
La salsa se presenta como una alternativa complementaria y no como un sustituto del tratamiento clínico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sus guías contemplan programas grupales de ejercicio como una opción de tratamiento según las necesidades y preferencias de cada persona, sin presentarlos como reemplazo de la evaluación clínica en sus recomendaciones para adultos. Para interpretar el hallazgo con prudencia, conviene considerar estos puntos:

  • El ensayo evaluó síntomas, no una cura de la depresión.
  • La población estudiada tuvo entre 18 y 24 años; los resultados no demuestran el mismo efecto en otras edades.
  • La salsa puede ser una opción complementaria si resulta accesible y atractiva para la persona.
  • Si los síntomas afectan la vida cotidiana, corresponde consultar a un profesional de salud mental o de atención primaria.

La evidencia disponible respalda seguir investigando el baile social como parte de programas comunitarios y universitarios de bienestar para jóvenes, junto con las alternativas de atención ya establecidas.

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