
El cáncer de vejiga provocó unos 614.298 diagnósticos nuevos en el mundo durante 2022, de acuerdo con las estimaciones de GLOBOCAN, elaboradas por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud. La cifra da cuenta de una enfermedad que, incluso después del tratamiento, requiere controles periódicos por su riesgo de reaparición.
En la actualidad, esos controles dependen en buena medida de la cistoscopia, un estudio en el que se introduce un endoscopio en la vejiga para observar tejidos sospechosos. El procedimiento puede pasar por alto hasta el 30 % de los casos y, en las personas con mayor riesgo de recaída, suele repetirse cada tres meses. El avance se describió en un estudio publicado en la revista Nature Medicine.
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En ese contexto, investigadores de Stanford Medicine y del sistema de salud de veteranos de Palo Alto desarrollaron una prueba de orina basada en ARN para detectar el cáncer de vejiga sin recurrir a un procedimiento invasivo. En una evaluación de 683 muestras, el método superó el desempeño de las pruebas habituales.

El ARN muestra qué ocurre dentro de las células tumorales
La técnica, llamada uRARE-seq, analiza ARN libre de células en la orina. El ARN es una molécula que lleva las instrucciones con las que las células fabrican proteínas. Por eso, mientras una prueba de ADN busca cambios en el material genético, el análisis de ARN puede revelar qué genes están activos en ese momento dentro de un tumor.
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“Medir ADN tumoral en la orina puede decirnos si hay un cáncer. Analizar ARN puede decirnos no solo si hay un cáncer, sino también qué está haciendo”, afirmó Maximilian Diehn, profesor de oncología radioterápica de Stanford Medicine, en el comunicado institucional.
Los investigadores elaboraron una lista de genes para identificar mensajes de ARN que casi no aparecen en la orina de personas sanas y que son más frecuentes cuando existen tumores del aparato urinario o de los órganos reproductores.

El desafío consistía en que esas moléculas llegan a la orina fragmentadas y en cantidades muy pequeñas. Para afrontarlo, el equipo adaptó una técnica de lectura del material genético que se había creado para estudiar ARN en el plasma de la sangre.
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El método también busca resolver una dificultad de las pruebas de ADN aplicadas a la vejiga. Las células normales que recubren ese órgano pueden acumular mutaciones parecidas a las de un tumor. Ese fenómeno, llamado efecto de campo, puede hacer que una prueba confunda cambios que no son cancerosos con la enfermedad.
“El ARN no tiene ese problema. Se busca una firma biológica de la enfermedad, no una copia exacta”, indicó Ash Alizadeh, profesor de Stanford Medicine, en el comunicado institucional.
El análisis obtuvo mejores resultados que la citología urinaria y una prueba de ADN
Entre las 683 muestras de orina, tomadas de pacientes y de voluntarios sanos, el método identificó correctamente al 95 % de las personas con cáncer de vejiga localizado. También clasificó de forma correcta al 90 % de quienes no tenían la enfermedad. Los resultados fueron mejores que los de la citología urinaria y que los de una prueba de orina basada en ADN, según se detalla en el estudio.
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La citología urinaria consiste en examinar la orina con un microscopio para encontrar células cancerosas. La nueva técnica, en cambio, analiza fragmentos de ARN presentes en la muestra. De acuerdo con el comunicado institucional, esas señales reflejaron de cerca las características de los tumores y permitieron distinguir entre cáncer de vejiga de bajo y de alto grado.

La prueba también detectó enfermedad residual luego de la cirugía y de la inmunoterapia con BCG. Se denomina enfermedad residual a la persistencia de células tumorales después de un tratamiento. “Una forma no invasiva de detectar y seguir con precisión el cáncer de vejiga” es la posibilidad que ofrece este análisis, señaló Alizadeh en el comunicado institucional.
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Las señales del sistema inmunitario podrían ayudar a elegir el tratamiento
Después de extirpar un tumor, algunos pacientes reciben BCG, una bacteria debilitada que también se utiliza en vacunas contra la tuberculosis. El tratamiento se coloca directamente en la vejiga a través de un tubo delgado y busca activar el sistema inmunitario para eliminar las células cancerosas que podrían haber permanecido. Sin embargo, no funciona en todos los casos y, hasta ahora, no existía una forma confiable de prever quiénes obtendrían beneficio.
Antes de iniciar el tratamiento, las personas que luego respondieron al BCG presentaban mensajes de ARN vinculados con la actividad de las células T y con otras señales del sistema inmunitario.
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Las células T son glóbulos blancos que participan en las defensas del organismo. En cambio, los tumores de quienes no respondieron mostraban señales asociadas con una división celular rápida, explicó el equipo.
A partir de esa diferencia, los autores elaboraron un biomarcador, una señal medible que puede aportar información para la atención médica. Su objetivo es predecir si el tumor tiene más probabilidades de responder a la inmunoterapia o a la quimioterapia.
El BCG suele atravesar faltas de suministro, por lo que una prueba validada podría ayudar a reservarlo para quienes tengan más posibilidades de beneficiarse, indicó la universidad.
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“Actualmente no hay biomarcadores recomendados ni aprobados para la vigilancia”, afirmó Joseph Liao, jefe del Departamento de Urología de Stanford Medicine, en el comunicado institucional. “Estos tratamientos son muy exigentes, tanto física como económicamente. Si podemos orientar esas decisiones, tenemos el potencial de ayudar a pacientes y profesionales de la salud”.

El equipo prevé validar uRARE-seq en estudios prospectivos más grandes y en varios centros. Según el comunicado, ese paso buscará acercar un tratamiento más personalizado a las personas con cáncer de vejiga.
También participaron en la investigación científicos de una empresa creada por Stanford, mientras que varios autores declararon intereses de propiedad, patentes vinculadas con el análisis de ARN libre de células en la orina y tareas de consultoría o asesoramiento para compañías de diagnóstico y farmacéuticas.
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