Un estudio revela cuánto tiempo extra de sueño protege la presión arterial

El análisis observacional identificó un posible vínculo entre prolongar el descanso fuera de la jornada laboral y una menor probabilidad de hipertensión, aunque no establece una relación causal

Un tensiómetro manual con brazalete azul y manómetro circular apoyado sobre una almohada de tela blanca.
Un análisis durante siete años identificó un posible vínculo entre el sueño compensatorio en días libres y una menor probabilidad de presión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Dormir alrededor de una hora y 26 minutos más en días no laborales se asoció con una prevalencia 9% menor de hipertensión en un análisis de casi 41.000 adultos de Corea del Sur, presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

Los investigadores advirtieron que el resultado no demuestra que prolongar el sueño cause por sí solo una reducción de la hipertensión. Aun así, los datos plantean que recuperar parte del descanso perdido podría contribuir al cuidado cardiovascular, siempre dentro de una rutina que priorice dormir lo suficiente durante toda la semana.

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El análisis reunió datos de 2016 a 2023

Infografía con ilustraciones de una persona durmiendo, un mapa de Corea del Sur, un calendario y texto explicativo sobre el descanso.
Una investigación realizada en Corea del Sur asocia prolongar el descanso durante los días libres con una reducción del 9% en la probabilidad de padecer hipertensión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación, presentada como resumen o comunicación en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, analizó información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Corea del Sur entre 2016 y 2023. El equipo examinó cuánto dormían los participantes en días de trabajo y cuánto en sus días libres, y contrastó esas diferencias con la presencia de hipertensión.

El resultado más marcado correspondió a quienes extendían el descanso fuera de la rutina laboral. Un aumento de 1,44 horas de sueño en los días no laborales se asoció con aproximadamente 9% menos probabilidades de presentar hipertensión, según explicó la autora Nawon Lee, investigadora de la División de Cardiología de la Universidad de Corea, en Seúl.

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Los hallazgos se presentaron en la reunión anual de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), por lo que todavía integran una etapa preliminar de difusión científica. El artículo recogió las precisiones de Lee y de un cardiólogo consultado sobre el alcance de los datos.

El vínculo fue más intenso entre las personas que realizaban poca actividad física. Esa diferencia coincide con el conocimiento médico sobre el efecto favorable del ejercicio regular en la presión arterial, aunque el análisis no permite determinar cuánto influyó cada hábito en los resultados individuales.

El descanso nocturno permite bajar la actividad cardiovascular

Persona acostada de espaldas en una cama de madera con cobijas claras, almohadas azules, mesitas de noche con libros y una taza.
La investigación detectó una asociación entre ese tiempo adicional de descanso y una probabilidad 9% menor de padecer presión arterial alta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante un sueño reparador, la presión arterial y la frecuencia cardíaca tienden a disminuir. Para el sistema cardiovascular, ese descenso nocturno representa un período de recuperación. Cuando el descanso es insuficiente o se interrumpe con frecuencia, el organismo mantiene una mayor activación, explicó Bharat Sangani, cardiólogo estadounidense.

La falta sostenida de sueño también se relaciona con aumento de peso y enfermedades metabólicas, condiciones que pueden dificultar el control de la presión. Por esa razón, Sangani señaló que el descanso merece una atención similar a la alimentación y la actividad física dentro de las medidas de prevención.

Una hipótesis plantea que el sueño compensatorio puede aliviar parte de la activación del sistema nervioso causada por noches cortas durante la semana. Sin embargo, Lee indicó que aún se necesitan más estudios para comprender el mecanismo específico que relaciona las horas adicionales en días libres con la regulación de la presión.

La hipertensión constituye un problema de salud que requiere seguimiento médico y hábitos sostenidos. El estudio evaluó una asociación estadística y no una relación directa de causa y efecto. Quienes duermen más los fines de semana podrían presentar otras características, conductas o condiciones que también influyan en su salud cardiovascular.

Los especialistas desaconsejan recortar horas de lunes a viernes

Los autores y el especialista citado coincidieron en que los resultados no deben interpretarse como una invitación a dormir poco de forma deliberada durante la semana. Recuperar horas tras una noche ocasionalmente corta puede resultar útil, pero el objetivo recomendado sigue siendo alcanzar una cantidad adecuada y regular de descanso cada noche.

Una mujer sentada en una cama con un tensiómetro en su brazo, junto a un monitor digital. En el fondo, una ventana con cortinas y plantas.
Extender el descanso aproximadamente 86 minutos en días libres se relacionó con una probabilidad 9% inferior de hipertensión (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tiempo en la cama tampoco resuelve todos los trastornos vinculados al sueño. Sangani recomendó consultar a un profesional para evaluar una posible apnea si una persona ronca con frecuencia, se despierta con sensación de ahogo o padece cansancio excesivo durante el día. Sin tratamiento, esta afección puede contribuir a elevar la presión arterial.

Entre las medidas complementarias, el cardiólogo mencionó una pauta alimentaria tipo DASH, menor consumo de sodio, ejercicio frecuente, control del peso cuando resulte necesario y moderación o evitación del alcohol. La medición domiciliaria de la presión y el cumplimiento de la medicación indicada también forman parte del abordaje cuando existe diagnóstico.

La calidad del sueño importa tanto como su duración, remarcó Sangani. Para las personas con jornadas exigentes, el mensaje de la investigación apunta a reservar tiempo para recuperarse luego de una noche breve, sin reemplazar una rutina estable de descanso ni la atención médica indicada para la presión arterial.

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