“Busco transformar el legado de mi abuela”: la estudiante de 15 años que busca recolectar 10.000 pares de zapatos para necesitados

Maggie Driscoll impulsa desde Massachusetts una colecta solidaria de calzado, con apoyo escolar y comunitario, para entregar miles de unidades a familias vulnerables

Una mujer joven con cabello castaño claro y prenda oscura habla frente a una chimenea de tono oscuro
Maggie Driscoll, una adolescente de 15 años de Massachusetts, busca reunir 10.000 pares de zapatos para personas en situación de vulnerabilidad (Captura de video)
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La adolescente de Hingham, en Massachusetts, busca reunir 10.000 pares de zapatos destinados a personas necesitadas a través de la organización Soles4Souls. Su proyecto, nacido en el ámbito escolar, convirtió la entrega de calzado nuevo y usado en una campaña con participación de vecinos, comercios e instituciones educativas de su comunidad.

La cadena estadounidense WCVB, en su informe sobre la colecta de Maggie Driscoll, señaló en septiembre que la estudiante de 15 años estimaba que le faltaban cerca de 1.000 pares para alcanzar el objetivo. Las donaciones abarcan zapatillas, botas, sandalias, botines de fútbol, zapatos de vestir y calzado de danza, siempre que se encuentren nuevos o en buenas condiciones de uso.

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El desafío es reunir la cantidad necesaria para completar una carga que la entidad podrá retirar y distribuir posteriormente. Mientras tanto, Driscoll mantiene puntos de recepción en espacios de uso cotidiano y coordina entregas de personas que desean colaborar con cantidades mayores.

Quién es Maggie Driscoll

Hileras de zapatos y zapatillas sobre el suelo de madera de un gimnasio, con cajas de cartón al fondo junto a una pared azul
WCVB informó que a la estudiante de Tabor Academy le faltaban unos 1.000 pares para alcanzar la meta de los 10.000 zapatos (Captura de Video)

Maggie Driscoll cursa sus estudios en Tabor Academy y vive en Hingham. Su trabajo con la organización comenzó antes, cuando asistía a Derby Academy y obtuvo el Premio de Ciudadanía Foley, un reconocimiento escolar que le dio la posibilidad de desarrollar un proyecto de servicio comunitario. La estudiante eligió enfocar esa iniciativa en el acceso al calzado para niños y familias con dificultades económicas.

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La propuesta tiene una raíz familiar. Winifred Drape, abuela de Maggie, fue maestra de primaria durante 20 años en una localidad de Wisconsin. Drape organizaba recaudaciones para que alumnos de bajos recursos iniciaran el ciclo lectivo con prendas y zapatos nuevos. Sarah Driscoll, madre de la adolescente, contó esa historia a Boston 25 News en una entrevista sobre el origen de la campaña.

Maggie tomó aquella experiencia como base para su proyecto de octavo grado. En esa primera etapa reunió unos 2.000 pares de zapatos para la entidad. La recolección continuó después de su paso por Derby Academy y sumó apoyo de la comunidad, una circunstancia que le permitió ampliar tanto la cantidad de puntos de entrega como el volumen de calzado recibido.

La joven explicó al medio que el efecto de cada aporte es el motivo que la lleva a sostener la campaña. En sus recorridos encuentra donaciones de distinta magnitud, desde bolsas con algunos pares hasta aportes de cientos de unidades. Por esa razón, el sistema contempla contribuciones individuales y colectas organizadas por escuelas, empresas u organizaciones locales.

Además de los contenedores instalados en centros educativos y comercios, la campaña tiene un punto de donación frente a la vivienda de la familia Driscoll. La modalidad permite que los residentes entreguen el calzado sin esperar una actividad puntual y facilita que la recolección continúe durante el año.

La campaña solidaria de Maggie Driscoll

Dos personas sentadas en un sofá dentro de una habitación iluminada con muebles de cocina al fondo
La campaña de Maggie Driscoll surgió como un proyecto escolar y ya reunió miles de donaciones de calzado nuevo y usado (Captura de video)

El aumento de las donaciones llevó a la habilitación de una unidad de almacenamiento en Weymouth. Maggie y su madre trasladan allí, aproximadamente una vez por semana, las bolsas que reciben en los distintos puntos de la colecta. El espacio permite clasificar y acumular pares de distintas tallas y tipos antes del retiro final de la carga.

De acuerdo con la información institucional de Soles4Souls sobre sus programas de recolección y distribución, la organización recibe zapatos y ropa nuevos o en condiciones aptas para reutilizar. Los productos se destinan a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad en Estados Unidos y otros países; una parte también se integra a iniciativas que ayudan a emprendedores de comunidades de bajos ingresos a generar recursos mediante su comercialización.

La entidad nombró a Driscoll embajadora de Massachusetts y le facilitó el uso de la unidad de almacenamiento durante la campaña. El papel implica difundir la necesidad de donaciones, impulsar nuevos puntos de recepción y orientar a quienes quieren acercar calzado. El objetivo de 10.000 pares representa una escala mayor que la de su primer proyecto escolar.

La campaña reúne artículos para mujeres, hombres y niños. La variedad resulta relevante para la clasificación posterior, ya que incluye calzado deportivo, escolar, formal y de uso diario. Según la información difundida por WCVB, también han llegado cajas de zapatos sin estrenar que no servían a sus dueños por una cuestión de talle.

Soles4Souls desarrolla, además, el programa 4EveryKid, que entrega zapatos y medias nuevas a niños que no tienen una vivienda estable. Maggie recauda fondos para esa iniciativa hasta octubre, en paralelo con la recepción de donaciones físicas. La colecta de pares continuará hasta completar la meta que la estudiante se fijó para su comunidad.

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