Cumbre de neurólogos del mundo en Buenos Aires: cuáles son las claves para prevenir la demencia en la región

Bajo la iniciativa de la Alzheimer’s Association, especialistas de América Latina y Estados Unidos debatieron los resultados de LatAm-FINGERS sobre investigaciones que evalúan cómo cinco hábitos de vida pueden reducir o demorar el riesgo de deterioro cognitivo

Expertos en neurología analizaron en Buenos Aires las estrategias para prevenir el deterioro cognitivo y las demencias mediante cambios sostenidos en el estilo de vida
Expertos en neurología analizaron en Buenos Aires las estrategias para prevenir el deterioro cognitivo y las demencias mediante cambios sostenidos en el estilo de vida
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Comer sano, realizar actividad física y mental, sostener vínculos sociales y cuidar el corazón forman parte de los hábitos que ayudan a reducir el riesgo de Alzheimer y otras demencias que afectan a la salud mental. Esa fue la premisa central de la cumbre de especialistas internacionales en neurología realizada en Buenos Aires, donde investigadores de América Latina y Estados Unidos analizaron cómo los resultados de estudios clínicos ya se trasladan a consultorios, sistemas de salud y espacios comunitarios bajo las directrices de la Asociación Mundial de Alzheimer.

El encuentro reunió experiencias de dos investigaciones de gran escala: LatAm-FINGERS, desarrollada en 11 países latinoamericanos, y U.S. POINTER, realizada en Estados Unidos. “La clave consiste en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales”, señaló a Infobae Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI e investigadora principal de LatAm-FINGERS.

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La doctora Lucía Crivelli presentó los resultados del proyecto LatAm-FINGERS de Argentina
La doctora Lucía Crivelli presentó los resultados del proyecto LatAm-FINGERS de Argentina

Las investigaciones evaluaron si una estrategia que combina varios cambios en el estilo de vida puede proteger las capacidades cognitivas de personas mayores con factores de riesgo, antes de que aparezca una demencia.

La discusión tuvo una dimensión regional. América Latina enfrenta un envejecimiento poblacional acelerado, junto con una elevada carga de hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo y menor acceso a educación y atención sanitaria en varios territorios. Esos factores influyen en el riesgo de deterioro cognitivo, pero una parte admite prevención o tratamiento oportuno.

Según los datos expuestos durante la conferencia, hasta el 45% de los casos de demencia en el mundo podría evitarse o demorarse con cambios sobre factores modificables.

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En América Latina, esa proporción asciende al 54%, mientras que en la Argentina llega al 60%. La cifra no implica que todos esos diagnósticos desaparezcan con una rutina saludable, pero muestra el margen de acción que existe antes de que los síntomas afecten la memoria, la autonomía y la vida cotidiana.

La cumbre de Buenos Aires reunió a expertos para debatir cinco hábitos que ayudan a reducir el riesgo de demencia en América Latina
La cumbre de Buenos Aires reunió a expertos para debatir cinco hábitos que ayudan a reducir el riesgo de demencia en América Latina

El enfoque discutido en Buenos Aires se aleja de las soluciones aisladas. Durante años, muchos estudios analizaron por separado los efectos de caminar, modificar la alimentación o controlar la presión arterial. Las nuevas investigaciones apuntaron a una pregunta más amplia: qué sucede cuando una persona mejora varios aspectos de su salud al mismo tiempo y sostiene esos cambios durante años.

La respuesta que comenzaron a ofrecer los ensayos es que la combinación importa. La dieta, el movimiento, el aprendizaje, la prevención cardiovascular y la vida social no funcionan como compartimentos estancos. El cerebro depende de la circulación sanguínea, del sueño, de la reserva cognitiva, de los estímulos cotidianos y de una red de apoyo que reduzca el aislamiento.

LatAm-FINGERS mostró mejoras cognitivas en 11 países de la región

El estudio LatAm-FINGERS fue el primer estudio clínico aleatorizado y multicéntrico de América Latina que evaluó una intervención multidominio para prevenir el deterioro cognitivo. Incluyó a 1.065 personas de entre 60 y 77 años, residentes en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay.

Durante dos años, los participantes recibieron una propuesta basada en cinco pilares: alimentación saludable, actividad física, control de riesgos cardiovasculares, entrenamiento cognitivo y socialización. La investigación contó con financiamiento de la Alzheimer’s Association y su publicación en la revista científica The Lancet colocó a la región dentro de la agenda mundial de prevención.

Infografía con datos, esquemas del cerebro y corazón, ilustraciones de adultos mayores realizando ejercicios y cuadros informativos de colores.

Los resultados mostraron una mejora de la cognición global en las personas que participaron de la intervención más sistemática. También se registró una mejora del 55% en memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas, tres áreas que permiten recordar información, planificar acciones, tomar decisiones y responder con agilidad ante problemas cotidianos.

La doctora Lucía Crivelli, investigadora principal a cargo de liderar el proyecto LatAm-FINGERS en la región y jefa de Neuropsicología de FLENI, explicó a Infobae que el estudio tomó enseñanzas del ensayo FINGER original, desarrollado en Finlandia, y de U.S. POINTER. Sin embargo, la iniciativa latinoamericana no buscó una copia mecánica de modelos diseñados en otras latitudes. El objetivo fue preservar los elementos que mostraron beneficios y, a la vez, adaptarlos a las costumbres, los recursos y las condiciones sanitarias de cada país.

Infografía en español sobre factores de riesgo de demencia en América Latina, con un mapa regional, gráficos e indicadores porcentuales por país.
Un estudio publicado en Lancet Global Health indica que el 54% de la carga de demencia en América Latina se debe a factores de riesgo modificables. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Esa adaptación atravesó desde los criterios de participación hasta las propuestas alimentarias y la forma de organizar las actividades. Una dieta saludable no luce igual en todos los territorios, ni las posibilidades de acceso a gimnasios, espacios verdes, talleres de memoria o controles médicos resultan idénticas. La clave consiste en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales”, explicó Crivelli.

LatAm-FINGERS trabajó con dos ramas. Una recibió una intervención estructurada, con contacto frecuente con equipos de salud y actividades organizadas. La otra contó con recomendaciones guiadas para que cada participante implementara los hábitos de forma más autónoma. No existió un grupo sin orientación, porque la prevención también formó parte de la propuesta para quienes integraron el esquema flexible.

Hasta el 45 por ciento de los casos de demencia podría prevenirse, en América Latina llega al 54 y en Argentina alcanza el 60 por ciento
Hasta el 45 por ciento de los casos de demencia podría prevenirse, en América Latina llega al 54 y en Argentina alcanza el 60 por ciento

La investigación midió tanto los cambios cognitivos como la posibilidad concreta de aplicar el programa en contextos muy distintos. El alcance fue alto: cerca del 62% de las personas evaluadas para determinar si cumplían los requisitos ingresó al ensayo. Además, el 80% mantuvo un nivel de adhesión entre moderado y alto, con una asistencia global del 71,6% a las actividades previstas.

El seguimiento también mostró que el formato logró sostener la participación: el 84,9% de los voluntarios completó la última evaluación de resultados. Para los investigadores, ese dato aporta información relevante más allá de las pruebas de memoria. Una intervención preventiva solo puede tener impacto fuera de un ensayo clínico si las personas pueden incorporarla a su vida y si las instituciones cuentan con recursos para acompañarlas.

La mayor respuesta observada en América Latina se vinculó, en parte, con la situación de salud inicial de los participantes. Crivelli señaló que la cohorte regional acumulaba una carga cardiovascular más alta que la de U.S. POINTER. Lejos de representar una limitación, ese punto permitió observar cuánto puede mejorar una población donde existen más factores de riesgo sobre los cuales actuar.

Infografía estructurada en columnas sobre ejercicio físico, dieta saludable, estimulación cognitiva, control cardiovascular y socialización.
Una infografía detalla las áreas de la intervención sistémica en el estilo de vida, que abarca ejercicio, alimentación, estimulación cognitiva, salud cardiovascular y socialización. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud del corazón aparece como una pieza decisiva en este esquema. La hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el exceso de peso y el sedentarismo afectan los vasos sanguíneos que nutren al cerebro. La prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares, por lo tanto, también integra la prevención del deterioro cognitivo.

La propuesta no se limita a indicar ejercicios o una lista de alimentos. Incluye controles de presión, glucosa y colesterol, evaluación médica periódica y acompañamiento para transformar recomendaciones generales en acciones posibles. En personas mayores, estas medidas requieren considerar enfermedades preexistentes, medicación, movilidad, situación económica y apoyo familiar.

Claves del estudio en EEUU

Mapa mundial con países en dos tonos de azul que representan proyectos de investigación, acompañado de logotipos y leyenda explicativa.
Un mapa de la red WW-FINGERS señala la participación de 74 países en la investigación sobre la demencia, según datos adaptados de la publicación Alzheimer's Dementia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Rachel Whitmer, experta de la Universidad de California, presentó en Buenos Aires los resultados de U.S. POINTER, un ensayo financiado por la Alzheimer’s Association, con estudios complementarios de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. La investigación reunió a 2.111 adultos de entre 60 y 79 años en cinco centros del país.

Los participantes no tenían demencia, pero presentaban condiciones que aumentaban el riesgo de deterioro cognitivo. Muchos no realizaban actividad física regular, mantenían una alimentación de baja calidad y reunían al menos dos factores como edad avanzada, antecedentes familiares de problemas de memoria, riesgo cardiovascular o pertenencia a grupos con mayor vulnerabilidad frente a la enfermedad.

U.S. POINTER comparó dos niveles de intervención. Un grupo recibió una orientación estructurada, con 38 encuentros a lo largo de dos años. El otro participó de seis reuniones y accedió a información para organizar sus propias decisiones de salud. Ambos grupos mejoraron su desempeño cognitivo, pero el resultado fue más marcado en quienes tuvieron un acompañamiento regular e intensivo.

Un modelo iluminado de cerebro humano rodeado por cinco iconos con un corredor, verduras, una cabeza con puzzle, un corazón y tres figuras.
Una ilustración conceptual vincula un cerebro humano con cinco iconos de hábitos saludables para la prevención de la demencia en un entorno natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El programa estructurado propuso ejercicio aeróbico cuatro veces por semana, trabajo de fuerza dos veces por semana y ejercicios de elongación otras dos veces. También incluyó actividades de estimulación cognitiva en la plataforma BrainHQ, reuniones sociales, análisis de laboratorio cada seis meses y seguimiento de riesgos cardiovasculares.

En el plano alimentario, el estudio utilizó la dieta MIND, que combina principios de la dieta mediterránea y del plan DASH para el control de la presión arterial. Prioriza verduras de hoja verde, otras hortalizas, bayas, pescado, legumbres, frutos secos y cereales integrales; además, recomienda reducir frituras, productos ultraprocesados y grasas saturadas.

La adherencia fue uno de los datos destacados. Cerca del 90% de los participantes completó la evaluación clínica final y la asistencia a las reuniones superó el 90% en ambos grupos. La actividad física registrada promedió 86 minutos semanales, frente a una meta de 90 minutos, mientras que la puntuación media de adherencia a la dieta MIND llegó a 11, por encima del objetivo de 9,5.

Cuencos con brócoli, zanahoria, pimientos, frutas, frutos secos, legumbres, avena, pan integral y una jarra de agua sobre una mesa.
La dieta MIND prioriza verduras de hoja verde bayas y pescado, y reduce frituras productos ultraprocesados y grasas saturadas en la mesa (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis cognitivo detectó una mejora superior en el grupo estructurado durante los dos años del estudio. El efecto apareció en personas con y sin la variante genética APOE4, asociada con mayor riesgo de Alzheimer. También se observó en distintos niveles de riesgo cardiovascular, edades y sexos. En quienes partían de una función cognitiva más baja, el efecto fue mayor.

Los investigadores estimaron que el beneficio equivalió a demorar entre uno y dos años el envejecimiento cognitivo. Ese resultado no presenta al estilo de vida como un reemplazo de los tratamientos médicos ni como una garantía individual contra la demencia. Sí ofrece una herramienta de salud pública que puede comenzar antes de un diagnóstico y complementarse con la atención clínica.

El desafío posterior a la cumbre consiste en trasladar el modelo desde los ensayos hacia los barrios, hospitales, obras sociales, centros de día y programas públicos. El profesor David Aguillón, de la Universidad de Antioquia en Colombia, presentó un plan de 18 meses para aplicar el programa multidominio en tres entornos comunitarios destinados a mayores de 60 años con riesgo metabólico o cardiovascular.

LatAm FINGERS evaluó a 1065 personas de 60 a 77 años en 11 países, con mejoras en memoria velocidad de procesamiento y función ejecutiva (FLENI)
LatAm FINGERS evaluó a 1065 personas de 60 a 77 años en 11 países, con mejoras en memoria velocidad de procesamiento y función ejecutiva (FLENI)

Colombia, explicó Aguillón, atraviesa un cambio demográfico acelerado. El país cuenta con cerca de 25 millones de personas de 60 años o más, el 56% de ellas mujeres, y el 30% de los hogares incluye al menos a una persona mayor. El proyecto en Antioquia busca identificar instituciones que ya ofrecen actividades para esa población, fortalecerlas y convertirlas en una red de prevención con posibilidades de crecimiento nacional.

La iniciativa contempla tres etapas: selección de la población prioritaria, adaptación local de los protocolos y elaboración de un plan de sostenibilidad. Los equipos evaluarán costos, infraestructura, capacitación, participación comunitaria y posibles formas de financiamiento. El objetivo es que las recomendaciones científicas no queden restringidas a centros especializados ni dependan de iniciativas temporales.

La experiencia colombiana resume una de las principales conclusiones del encuentro de Buenos Aires. Prevenir la demencia requiere hábitos personales, pero también políticas que acerquen controles cardiovasculares, espacios seguros para moverse, alimentos saludables, actividades intelectuales y oportunidades de socialización.

Los próximos programas en América Latina pondrán a prueba si esa combinación puede sostenerse a gran escala y llegar a quienes concentran mayor riesgo.

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