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Qué pasa con la testosterona cuando el mal descanso se vuelve rutina

Una noche corta no tendría grandes efectos, pero la falta de sueño sostenida puede alterar ciclos biológicos vinculados con la producción hormonal

Un hombre en pijama recostado en una cama observa una balanza. El platillo izquierdo tiene símbolos de luna y estrellas, el derecho muestra una estructura hexagonal con una T.
Dormir menos de siete horas de forma sostenida puede reducir la producción de testosterona durante la noche (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Dormir menos de siete horas de manera sostenida puede afectar la producción de testosterona durante la noche, un dato que vuelve a poner el foco sobre la calidad del descanso como parte del funcionamiento hormonal.

La relación no se limita al cansancio del día siguiente: también involucra procesos vinculados con la masa muscular, la producción de glóbulos rojos y el ritmo biológico que organiza distintas funciones del cuerpo.

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La relevancia del tema crece en un contexto en el que el recorte de horas de sueño se volvió habitual y muchas consultas sobre bienestar se concentran en energía, rendimiento y descanso fragmentado, sin que siempre se considere el costado hormonal.

Hombre recostado en cama, mano en el pecho. Ventana con luces de ciudad nocturnas. Mesa de noche con lámpara encendida, vaso de agua y teléfono móvil
La testosterona influye en la masa muscular, la producción de glóbulos rojos y el ritmo biológico del cuerpo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En un artículo de Men’s Health, Darshan Patel, profesor asociado de urología, Saema Tahir, médica especialista en sueño y neumonóloga, John Lynam, urólogo, y Justin Dubin, urólogo y director de salud sexual masculina en Baptist Health, explicaron que no alcanza con dormir poco y “compensar” al día siguiente: completar las fases nocturnas resulta clave para que la producción de testosterona se mantenga dentro de parámetros habituales.

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Ese enfoque ordena la discusión con un criterio más preciso. El problema no aparece solo cuando una noche sale de lo habitual, sino cuando la reducción del descanso se repite y recorta las etapas en las que la testosterona alcanza sus picos.

Esa secuencia permite convertir un tema de divulgación general en una pregunta concreta de bienestar actual: qué cambia en el organismo cuando el sueño deja de ser suficiente de manera repetida.

Qué parte del sueño concentra el mayor impacto

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La fase REM del sueño concentra una parte central de la liberación de testosterona, según especialistas citados por Men’s Health (Imagen Ilustrativa Infobae)

La testosterona se produce a lo largo de todas las etapas del sueño, aunque la fase REM tiene un papel central. Esa etapa, asociada con los sueños y con una actividad cerebral específica dentro del descanso nocturno, concentra la mayor parte de la liberación hormonal descrita en la nota.

Patel afirmó que en hombres sanos los niveles de testosterona aumentan con el inicio del sueño y alcanzan un pico en el primer episodio REM.

También indicó que, en personas con patrones de descanso convencionales, esos niveles máximos suelen presentarse entre las 3 y las 8 de la mañana.

Ese dato modifica una idea extendida sobre el descanso. Durante años circuló la noción de que unas pocas horas de sueño de buena calidad podían bastar para sostener la producción hormonal.

Hombre mayor con pijama de rayas sentado en la cama frotándose el ojo en la oscuridad. Hay un bastón y una luz tenue en el pasillo adyacente.
En hombres sanos, los niveles de testosterona aumentan al inicio del sueño y alcanzan un pico en el primer episodio REM (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tahir explicó que la recomendación hoy se ubica entre siete y nueve horas, ya que el cuerpo necesita completar ciclos de varias horas para llegar a las fases que más inciden en la testosterona.

Cuándo la falta de sueño se vuelve un problema hormonal

El texto diferencia entre una falta de sueño ocasional y una restricción sostenida. Perder una hora aislada no tendría un impacto importante sobre la testosterona, y una noche atípica puede provocar apenas una baja transitoria.

El problema aparece cuando dormir poco se vuelve una rutina y recorta de manera repetida los ciclos REM. En esa fase del descanso se concentra una parte central de la liberación hormonal.

Un hombre joven recostado en la cama observa un reloj digital en una mesa de noche que muestra las 3:47 AM y la temperatura, junto a una lámpara.
La recomendación actual ubica el descanso entre siete y nueve horas para completar los ciclos de sueño que inciden en la testosterona (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tahir señaló que dormir unas cinco horas por noche puede asociarse con una caída de entre 10 y 15 por ciento en los niveles de testosterona. También influyen la mala calidad del sueño, la alteración del ritmo circadiano y trastornos como la apnea, según explicó Lynam.

Ese enfoque muestra que el descanso deficiente no es un problema aislado. También puede formar parte de una relación bidireccional, ya que el mal sueño puede bajar la testosterona y una testosterona baja puede empeorar el descanso.

Por qué el dato gana peso con la edad

Mujer en cama, frasco de melatonina, vaso de agua, teléfono móvil, mesa de noche, lámpara de cabecera encendida, almohada, sábanas.
Dormir unas cinco horas por noche puede asociarse con una caída de entre 10 y 15 por ciento en los niveles de testosterona (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nota agregó un elemento que le da más espesor a la pregunta inicial. Los niveles de testosterona descienden de forma natural entre 1 y 2 por ciento por año después de los 30. A eso se suma que, con el paso del tiempo, el sueño suele volverse más liviano y fragmentado, justo en las etapas que más relación tienen con la liberación hormonal.

Tahir explicó que los hombres mayores tienden a tener menos sueño profundo y menos REM, una combinación que puede dejar menos margen fisiológico cuando el descanso se acorta.

Desde esa perspectiva, la relación entre sueño y testosterona no aparece como una curiosidad aislada, sino como un punto de interés para una población que ya atraviesa cambios hormonales graduales y que además puede acumular despertares nocturnos con más frecuencia.

Persona acostada de lado en la cama, cubriéndose la cabeza con dos almohadas blancas. Viste una camiseta gris y está bajo una manta gris. Fondo oscuro con cortinas
La mala calidad del sueño, la alteración del ritmo circadiano y la apnea también pueden afectar la testosterona (Magnific)

La misma nota incorporó un matiz relevante para evitar simplificaciones. No todo cambio en la testosterona responde solo al descanso, ya que también intervienen la edad y otros cuadros clínicos.

Aun así, se indicó que recuperar un patrón de sueño regular puede ayudar a que los niveles vuelvan a su línea de base, aunque en casos de restricción crónica esa normalización podría demandar días o semanas.

En ese marco, Justin Dubin, urólogo y director de salud sexual masculina en Baptist Health, explicó que los análisis de testosterona suelen indicarse antes de las 10 de la mañana para captar el momento del día en que la hormona suele presentar sus valores más altos.

Un hombre con una camiseta gris yace en la cama bajo una sábana ligera, con sudor en la frente, mientras un ventilador de pie oscila a su lado.
Después de los 30 años, la testosterona desciende entre 1 y 2 por ciento por año y el sueño más fragmentado puede agravar ese cambio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese criterio refuerza el eje central del tema: el descanso nocturno no solo influye sobre cómo se siente una persona al día siguiente, sino también sobre un proceso hormonal que sigue horarios y fases precisas.

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