
El descanso nocturno influye de manera directa en la capacidad de perder peso. Las personas que buscan reducir su grasa corporal suelen enfocarse en la dieta y el ejercicio, pero el sueño también cumple un papel fundamental. La ciencia respalda la importancia del sueño como un factor clave en los procesos de adelgazamiento, tanto para mantener un peso saludable como para mejorar la composición corporal.
Dormir entre siete y nueve horas por noche ayuda a que el cuerpo funcione correctamente. Este tiempo de descanso permite que el cerebro se recupere, que los músculos almacenen energía y que el sistema cardiovascular descanse. Estas funciones favorecen la salud general y optimizan el proceso de pérdida de grasa.
Quienes duermen menos de siete horas enfrentan mayores dificultades para perder peso, aun cuando sigan una dieta adecuada y realicen actividad física. La falta de descanso afecta la regulación hormonal y puede dificultar la reducción de grasa corporal.

¿Dormir bien ayuda a perder grasa corporal?
Según el médico neumonólogo Juan Facundo Nogueira, dormir menos de siete horas diarias disminuye la expectativa de vida y limita la capacidad de perder grasa. Esta restricción del sueño se vincula con un mayor riesgo de obesidad y con dificultades para reducir grasa corporal durante una dieta hipocalórica.
Un estudio científico comprobó que personas que dormían 5,5 horas por noche durante dos semanas perdieron menos grasa que aquellas que descansaban 8,5 horas en idénticas condiciones de dieta.
Además, según precisó The Conversation, el grupo con menos sueño perdió más masa muscular, un efecto indeseado en cualquier proceso de adelgazamiento. Otro estudio, realizado durante ocho semanas, mostró que incluso una hora menos de sueño cada noche puede impactar negativamente sobre la composición corporal.

Las investigaciones destacan que recuperar horas de sueño los fines de semana no revierte completamente los efectos negativos de la falta de descanso. Por lo tanto, mantener una rutina regular de sueño resulta esencial para favorecer la pérdida de grasa de manera sostenida.
Cómo una buena calidad del sueño puede ayudar más que la dieta a perder grasa
Dormir bien regula dos hormonas fundamentales del apetito: la leptina y la grelina. La leptina reduce el apetito y favorece la sensación de saciedad, mientras que la grelina estimula el hambre. De acuerdo con varios estudios, la falta de sueño aumenta la grelina y disminuye la leptina, lo que incrementa el apetito y dificulta el control de la ingesta de alimentos.
Una investigación, difundida por The Conversation, que incluyó a 1.024 adultos detectó que quienes dormían menos presentaban niveles más altos de grelina y más bajos de leptina. Este desequilibrio hormonal predispone a comer en exceso, especialmente alimentos ricos en carbohidratos y azúcares. El cerebro, tras el déficit de sueño, responde con mayor intensidad a estímulos alimentarios y favorece elecciones menos saludables.

Además, la reducción del sueño afecta el metabolismo de la glucosa. El descanso insuficiente altera la respuesta del cuerpo a la insulina, lo que puede dificultar la absorción y el uso correcto de la glucosa. Esto favorece la acumulación de grasa corporal, ya que el exceso de glucosa no utilizada se transforma en ácidos grasos y se almacena en los tejidos.
A largo plazo, la falta de sueño incrementa el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2. Las personas que descansan poco suelen elegir alimentos más calóricos, lo que complica la pérdida de peso.
Cómo lograr un sueño de calidad para perder peso
La calidad de los alimentos y el horario de las comidas influyen en el descanso nocturno. Según Mónica Katz, médica especialista en nutrición, consumir proteínas y carbohidratos en la cena favorece la producción de serotonina y melatonina, sustancias que regulan el sueño y el reloj biológico. El triptófano, un aminoácido presente en alimentos como carnes, huevos y legumbres, resulta clave para este proceso.
El biólogo Diego Golombek señaló que la calidad, cantidad y horario de la alimentación afectan la calidad del sueño. Cenar temprano y optar por comidas livianas facilita un mejor descanso. Además, concentrar la ingesta de alimentos durante el día, en lugar de la noche, aporta beneficios para la salud general y el metabolismo.

El ejercicio físico también promueve un sueño reparador. La actividad física regular disminuye los niveles de grelina, aumenta las hormonas que provocan saciedad y mejora la sensibilidad a la insulina. Después de entrenar, las personas tienden a consumir menos calorías, siempre que el ejercicio se realice dentro de un marco de descanso adecuado.
Las investigaciones sugieren que una sola sesión de ejercicio puede mejorar la respuesta metabólica tras la restricción del sueño. Sin embargo, la actividad física no reemplaza la importancia de dormir bien cada noche.
Descansar bien constituye un pilar fundamental para perder grasa corporal. El descanso adecuado regula el apetito, mejora el metabolismo y potencia los resultados de la dieta y el ejercicio. Para quienes desean perder peso, priorizar el sueño resulta tan importante como alimentarse bien y moverse más.
Dormir entre siete y nueve horas diarias favorece la pérdida de grasa corporal. El descanso nocturno regula hormonas clave y reduce el apetito. La calidad del sueño potencia los efectos de la dieta y el ejercicio en la reducción de peso.
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