
Un estudio en ratones aporta una pista para explicar por qué la risa, la alegría o un encuentro social pueden desencadenar una pérdida repentina y temporal de la fuerza muscular, denominada cataplejía, en algunas personas con narcolepsia. Es decir, con un trastorno neurológico caracterizado por una somnolencia excesiva durante el día.
Según informó Medical Xpress, un trabajo publicado en Nature Neuroscience identificó que la oxitocina, una hormona relacionada con los vínculos sociales y las emociones positivas, y la amígdala central, una región específica del cerebro, cumplen un papel clave en los eventos observados en ratones.
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De acuerdo con el artículo y la investigación científica, la cataplejía aparece en personas que permanecen conscientes mientras atraviesan una pérdida repentina y transitoria del tono muscular. La misma publicación señaló que trabajos previos ya habían asociado esos episodios con emociones positivas, aunque los mecanismos neurofisiológicos detrás de ese vínculo no tenían aún una explicación completa.
Oxitocina, emoción positiva y cataplejía

Medical Xpress detalló que los investigadores de Harvard Medical School trabajaron con ratones que no tenían orexina, una sustancia cuya falta se usa para simular la narcolepsia. En esos animales, el equipo analizó qué ocurría durante interacciones con otros ratones y qué cambiaba al manipular la señalización de la oxitocina.
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El artículo científico explicó que cuando estos ratones volvieron a reunirse con otros de su grupo, presentaron episodios de cataplejía (pérdida repentina y temporal de la fuerza muscular), y señaló que un medicamento que bloquea la acción de esta hormona evitó que eso ocurriera.
El hallazgo avanza sobre la observación clínica, en donde las situaciones sociales agradables no serían solo un marco frecuente para la crisis transitoria de debilidad muscular, sino un estímulo capaz de activar una vía cerebral concreta.
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Carrie E. Mahoney, primera autora del artículo, explicó que “durante muchos años, las personas con narcolepsia han informado que la cataplejía se desencadena con frecuencia durante las interacciones sociales, especialmente al reír o pasar tiempo con amigos y familiares”.
A partir de ese patrón, el equipo se preguntó si la oxitocina, por su papel en el vínculo social, podía participar en esos episodios y la respuesta experimental fue afirmativa.
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El circuito cerebral que describe el artículo científico
Los autores explican que existen neuronas en la amígdala central, sensibles a la oxitocina, que promueven la cataplejía al inhibir a las neuronas del tronco encefálico encargadas de evitar la pérdida de tono muscular. En otras palabras, el estudio describe una secuencia de eventos que une una señal relacionada con la recompensa social con los circuitos que controlan la fuerza muscular.

El estudio también mostró que el chocolate, utilizado por los investigadores como un estímulo capaz de generar una fuerte sensación de placer, desencadenó episodios repentinos de pérdida de fuerza muscular en los ratones con narcolepsia. Como ocurrió tanto con una experiencia social agradable como con otra placentera que no implicaba interacción con otros, los científicos creen que distintas emociones positivas podrían activar un mismo circuito del cerebro responsable de desencadenar la cataplejía.
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Mahoney dijo al medio que “en conjunto, estos resultados sugieren que diferentes experiencias emocionales positivas pueden converger en una red neuronal común que, en última instancia, desencadena la cataplejía”.
Durante la investigación se realizaron pruebas y, al estimular determinadas neuronas y sus conexiones, los investigadores observaron que los ratones pasaban más tiempo en crisis. En cambio, al inhibir esa vía cerebral, disminuyeron los episodios provocados por el chocolate.
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El próximo desafío

El próximo paso de los investigadores será estudiar con mayor detalle las neuronas sensibles a la oxitocina y también buscarán determinar si esta hormona favorece la aparición de los episodios de cataplejía al reducir el estrés o la ansiedad, lo que podría explicar por qué las experiencias sociales positivas tienen la capacidad de desencadenar estos eventos en personas.
Los autores sostienen que estos hallazgos podrían contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para prevenir o tratar la cataplejía y podrían ayudar a desarrollar futuros tratamientos dirigidos específicamente a los episodios desencadenados por interacciones sociales.
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