Un estudio observacional vincula ocho hábitos con más años de vida

Una investigación científica revela qué prácticas diarias se asocian con una mayor longevidad y una menor probabilidad de desarrollar problemas de salud

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Retrato de mujer madura de cabello gris. Fondo rosa claro. Burbujas con iconos de ejercicio, alimentación, corazón, descanso, lectura, hidratación, no fumar y no medicamentos.
Un estudio de 2024 analizó cómo ocho hábitos saludables influyen en la longevidad y la calidad de vida desde la mediana edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada vez resulta más difícil discriminar qué recomendaciones sobre salud tienen respaldo científico entre la avalancha de consejos que circulan a diario. En este contexto, un estudio reciente analizó qué hábitos pueden influir de manera directa en la longevidad. Los investigadores se propusieron determinar cómo determinados comportamientos cotidianos inciden en la esperanza de vida, especialmente si se adoptan en la mediana edad.

El medio especializado en salud y bienestar Women’s Health publicó los resultados de esta investigación basada en el análisis de 700.000 veteranos estadounidenses. Según el estudio, hombres y mujeres de 40 años que incorporaron los ocho hábitos identificados vivieron, en promedio, 24 y 21 años más respectivamente que quienes no los practicaban.

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Mujer en ropa deportiva gris estirándose en una colchoneta de yoga en un estudio luminoso. Está tumbada de lado con una pierna extendida y los ojos cerrados.
La investigación sobre 700.000 veteranos estadounidenses vinculó los ocho hábitos con una mayor esperanza de vida en hombres y mujeres de 40 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo fue liderado por la doctora Xuan-Mai T. Nguyen de UCLA Health y contó con la valoración del Dr. Sean Heffron, cardiólogo preventivo de NYU Langone Health. Ambos especialistas coinciden en la relevancia de estos factores para la prevención de enfermedades cardiovasculares y la mejora de la expectativa de vida.

Los ocho hábitos diarios que pueden aumentar la esperanza de vida

No fumar nunca

La investigación destaca que evitar el tabaquismo es uno de los factores más determinantes para prolongar la vida. El consumo de cigarrillos está vinculado a un mayor riesgo de enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares y pulmonares, por lo que no fumar contribuye a reducir significativamente la mortalidad prematura.

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Hombre de mediana edad sonriente con camisa azul, rechazando un cigarrillo ofrecido por una mano, con una ilustración de pulmones rojos y sanos sobre su pecho.
No fumar nunca reduce la mortalidad prematura y puede aumentar la esperanza de vida al bajar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y pulmonares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Practicar actividad física

Realizar ejercicio de manera regular es un hábito asociado a múltiples beneficios. Mantenerse activo ayuda a controlar el peso corporal, mejora la salud del corazón, fortalece la musculatura y disminuye el riesgo de padecer patologías metabólicas, como la diabetes tipo 2 o la hipertensión.

Hombre corriendo con gorro, chaqueta naranja, pantalones oscuros y guantes en un parque con árboles de hojas otoñales y rascacielos al fondo.
La actividad física regular puede aumentar la esperanza de vida porque ayuda a controlar el peso y reduce el riesgo de diabetes tipo 2 e hipertensión (Imagen Ilustrativa Infobae)

No consumir alcohol en exceso

El estudio remarca la importancia de evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Beber en cantidades moderadas, o abstenerse completamente, reduce la probabilidad de sufrir daños hepáticos, trastornos cardiovasculares y distintos tipos de cáncer, además de mejorar el bienestar general.

Copa de vino, vaso de cerveza, botella de bebida energética, vaso de gaseosa oscura con hielo, vaso de whisky con hielo y vaso de licor ámbar sobre una mesa.
No consumir alcohol en exceso disminuye la probabilidad de daños hepáticos, trastornos cardiovasculares y tipos de cáncer vinculados a una menor esperanza de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir bien

Disfrutar de un descanso reparador cada noche es fundamental para la salud. Dormir bien favorece la función cognitiva, regula el metabolismo y fortalece el sistema inmunológico. La falta de sueño, en cambio, se asocia a una menor esperanza de vida y a un incremento del riesgo de enfermedades crónicas.

Mujer durmiendo plácidamente en una cama de noche, con el cerebro superpuesto digitalmente y destacado en color azul sobre su cabeza.
Dormir bien favorece la función cognitiva, regula el metabolismo y fortalece el sistema inmunológico, factores asociados a una mayor esperanza de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Llevar una dieta nutritiva

Una alimentación equilibrada y rica en nutrientes es clave para mantener el organismo en óptimas condiciones. El estudio señala que una dieta saludable, basada en frutas, verduras, proteínas magras y grasas de calidad, contribuye a la prevención de patologías y prolonga la longevidad.

Mujer de pelo largo castaño claro con camisa de mezclilla sonríe mientras come salmón con verduras y quinoa; un cerebro brillante flota sobre su cabeza.
Llevar una dieta nutritiva con frutas, verduras, proteínas magras y grasas de calidad contribuye a prevenir patologías y a prolongar la longevidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Controlar el estrés

La gestión adecuada del estrés crónico tiene un impacto directo en la salud física y mental. Técnicas como la meditación, la respiración consciente o el ejercicio ayudan a reducir la tensión diaria, lo que se traduce en un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y un mejor estado emocional.

Mujer de mediana edad con expresión de cansancio y mano en la frente, sentada frente a un laptop en un escritorio con papeles, taza y gafas.
Controlar el estrés crónico reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejora la salud mental, con impacto en la esperanza de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantener relaciones sociales sólidas

El apoyo social y los vínculos afectivos desempeñan un papel relevante en el bienestar a largo plazo. Mantener relaciones sólidas reduce la sensación de soledad, mejora el estado de ánimo y aporta recursos emocionales ante situaciones adversas, con beneficios claros para la salud global.

Ocho jóvenes sonríen y miran sus teléfonos en una calle urbana. Se ven autobuses rojos, taxis negros y edificios antiguos al fondo con luz dorada.
Mantener relaciones sociales sólidas disminuye la soledad, mejora el estado de ánimo y aporta apoyo emocional con beneficios para la salud global (Imagen Ilustrativa Infobae)

No abusar de los opioides

Evitar el uso indebido de opioides se asocia a una menor probabilidad de desarrollar dependencia, sobredosis y complicaciones médicas graves. El estudio resalta la importancia de un consumo responsable y supervisado de estos fármacos para preservar la calidad y la duración de la vida.

Mano abierta sosteniendo varias píldoras blancas redondas, mientras otras píldoras similares flotan cayendo lentamente hacia la palma. El fondo está desenfocado.
No abusar de los opioides reduce el riesgo de dependencia, sobredosis y complicaciones médicas graves que pueden afectar la calidad y la duración de la vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones prácticas para adoptar hábitos saludables

Aunque la lista de hábitos puede parecer extensa, los investigadores destacan que basta con incorporar uno o dos para comenzar a notar beneficios. Mejorar la alimentación, dejar de fumar, aumentar la actividad física y dormir mejor figuran entre los primeros pasos recomendados por los especialistas.

Mujer de 55 años con cabello gris bebe de una taza en una cocina; un corazón humano realista y brillante en rojo aparece sobre su pecho.
Los expertos indicaron que incorporar uno o dos hábitos saludables ya aporta beneficios y puede reducir el riesgo incluso con predisposición genética a enfermedades cardíacas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La progresión gradual facilita que los cambios se mantengan en el tiempo y que cada nuevo hábito refuerce la adopción de los siguientes. Estudios posteriores han vinculado el ejercicio regular y variado con una mayor longevidad e identificado patrones alimentarios óptimos para el envejecimiento saludable.

La investigación reveló que la falta de actividad física, el tabaquismo y el abuso de opioides aumentan el riesgo de muerte entre un 30% y un 45%. Mantenerse activo, evitar sustancias perjudiciales y controlar el estrés son acciones fundamentales para reducir la incidencia de enfermedades cardíacas, la principal causa de muerte en Estados Unidos.

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