Cuatro hábitos matutinos sencillos que ayudan a proteger la salud cerebral, según expertos

Incorporar pequeños cambios al comenzar el día puede potenciar la memoria y la vitalidad mental durante el envejecimiento

Guardar
Google icon
Cerebro de dibujos animados en un dormitorio brillante, bebiendo agua y leyendo. Se aprecian una cama, una mesita de noche con cajón y una cómoda
Los hábitos matutinos saludables pueden jugar un papel clave en la prevención de la demencia, según especialistas citados por EatingWell (Imagen Ilustrativa Infobae)

Empezar el día con hábitos matutinos que cuidan la salud cerebral puede contribuir a la prevención de la demencia, según especialistas citados por EatingWell. Acciones simples practicadas al despertar se destacan por su impacto acumulativo en el bienestar mental a largo plazo.

Adoptar una rutina matutina breve y constante puede favorecer la salud cerebral y, con el tiempo, reducir el riesgo de demencia, de acuerdo con el equipo de expertos consultado por EatingWell y con recomendaciones de salud y envejecimiento saludable difundidas por Harvard.

PUBLICIDAD

El equipo citado por EatingWell señaló que existen factores de riesgo no modificables, como la edad o la genética. Aun así, indicó que incorporar hábitos cotidianos puede sumar beneficios con el paso de los años y reforzar la salud cerebral al envejecer.

1. Luz natural al despertar y su relación con el sueño y la cognición

Salir al aire libre unos minutos después de levantarse ayuda a regular el ritmo biológico y a consolidar el ciclo de sueño y vigilia. El neurólogo Jon Stewart Hao Dy, consultado por Eatingwell, explicó que la exposición temprana activa los centros retinohipotalámicos, asociados con la preservación de la calidad del sueño, la mejora del rendimiento cognitivo y el mantenimiento de la salud cerebral a largo plazo.

PUBLICIDAD

Una mujer sentada en una silla de patio, con los ojos cerrados y la cara al sol, sosteniendo una taza de café, rodeada de plantas con flores.
La exposición a la luz natural al despertar regula el ritmo biológico y mejora la calidad del sueño y la cognición (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación práctica citada por EatingWell fue dedicar entre 10 y 20 minutos fuera de casa tras despertar para favorecer la alerta mental y preparar al cerebro para procesos de aprendizaje y memoria.

2. Hidratación: un vaso de agua y el rendimiento mental

Beber agua al inicio del día puede contribuir a la concentración y a la memoria desde las primeras horas. El neuropsicólogo clínico Wilfred G. van Gorp, consultado por el medio, sostuvo que el cerebro humano está compuesto aproximadamente por un 75% de agua y advirtió que, si la cantidad disminuye por deshidratación, se ralentiza la velocidad de procesamiento cognitivo y cae la memoria de trabajo.

Como la deshidratación nocturna es frecuente, tener un vaso de agua cerca al despertar puede favorecer la circulación sanguínea y la atención. A largo plazo, esta pauta se asoció con un menor riesgo de cambios cerebrales vinculados con la demencia, según EatingWell.

3. Movimiento temprano y estímulos para la memoria y la atención

Moverse unos minutos al comenzar el día puede elevar la energía y estimular el cerebro. El texto indicó que la actividad física favorece la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), relacionado con la reparación y el desarrollo neuronal, con efectos sobre la memoria y la atención.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Moverse al comenzar el día estimula la producción de BDNF, mejorando la memoria y la atención desde la mañana (Imagen Ilustrativa Infobae)

No hace falta una rutina extensa: caminar, estirarse o realizar tareas sencillas puede ser suficiente para cortar la inactividad. El grupo de especialistas citado por EatingWell recomendó evitar largos periodos sentado frente a pantallas en las primeras horas.

4. Planificar tres actividades positivas y su efecto en el bienestar mental

Organizar tres actividades que generen expectativa puede reforzar el bienestar emocional y sostener una rutina con propósito. Allison B. Reiss, mencionada en el texto como integrante de la Fundación Estadounidense del Alzheimer, afirmó: “Las emociones positivas son buenas para el cerebro y el cuerpo”.

El artículo sostuvo que el afecto positivo y el sentido de propósito se asociaron en investigaciones recientes con menor riesgo de demencia. Además, planificar actividades implica un ejercicio mental activo y puede ayudar a reducir el estrés cotidiano, un factor ligado a la salud cerebral.

Otros hábitos que se suman a la prevención

Además de las acciones de la mañana, EatingWell incluyó otras pautas que suelen aparecer en estrategias de prevención del deterioro cognitivo y la demencia: seguir una dieta mediterránea, dormir bien y mantener actividad cognitiva y social.

En la práctica, esto implica priorizar verduras, legumbres y pescado; sostener un descanso nocturno suficiente; y reservar tiempo para socializar o aprender, con el objetivo de apoyar la memoria y el funcionamiento mental con el paso de los años.

El texto también subrayó que no todos los riesgos se pueden modificar, pero que las decisiones diarias sí influyen en variables que sostienen la salud cerebral. Con el tiempo, integrar prácticas simples puede mejorar el descanso, la hidratación, la circulación sanguínea y la regulación del estado de ánimo, factores asociados con la preservación de la atención y la memoria durante el envejecimiento.

Una mujer con cabello oscuro yace de lado en una cama con sábanas grises, durmiendo. La luz del sol entra por una ventana a la izquierda, proyectando sombras suaves.
La integración de prácticas simples mejora la calidad del descanso en la vida cotidiana (Imagen Ilustrativa Infobae)

A ese esquema se suman conductas de base que suelen recomendarse en guías de envejecimiento saludable: mantener controles médicos periódicos, gestionar el estrés, limitar el alcohol, evitar el tabaquismo y sostener la actividad física a lo largo de la semana.

En conjunto, la lógica preventiva apunta a reducir la carga de factores que afectan al cerebro de manera indirecta, como la mala calidad de sueño, el sedentarismo, el aislamiento social y algunos riesgos cardiovasculares.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Cómo se manifiesta la falta de vitamina C en la boca, encías y cabello, según especialistas

El déficit puede generar retracción del tejido, sensibilidad y sangrado incluso sin mala higiene, además de incomodidad durante la masticación, un patrón que orienta a investigar escorbuto en grupos de riesgo

Cómo se manifiesta la falta de vitamina C en la boca, encías y cabello, según especialistas

Salud articular: los alimentos que recomienda la ciencia para evitar dolor y rigidez en rodillas y hombros

Los especialistas recomiendan incorporar nutrientes a través de productos frescos y variados para mantener la elasticidad del cartílago y proteger las articulaciones del deterioro

Salud articular: los alimentos que recomienda la ciencia para evitar dolor y rigidez en rodillas y hombros

5 superalimentos que transforman la microbiota intestinal y refuerzan las defensas, según expertas

Profesionales en nutrición y estudios científicos destacan el impacto de estos ingredientes ante los cambios de temperatura. Cómo incorporarlos a la dieta diaria y obtener todos sus beneficios

5 superalimentos que transforman la microbiota intestinal y refuerzan las defensas, según expertas

Cómo la salud oral puede influir en el desarrollo del embarazo

Los problemas en las encías no tratados durante la gestación pueden derivar en complicaciones graves para la madre y el bebé, en una etapa en la que los cambios hormonales ya incrementan por sí solos la vulnerabilidad de la salud bucodental

Cómo la salud oral puede influir en el desarrollo del embarazo

Por qué es tan difícil resistirse a la sal en las comidas, según la neurociencia

Investigaciones recientes identificaron neuronas y hormonas específicas que regulan la búsqueda y el consumo de sodio según las necesidades del organismo, un sistema que también moldea la experiencia culinaria

Por qué es tan difícil resistirse a la sal en las comidas, según la neurociencia