Cómo el olor de la comida activa un circuito cerebral que prepara al cuerpo para comer

Investigadores de Yale hallaron, en modelos animales, que el glucógeno desempeña un papel clave en la respuesta anticipatoria, un proceso que podría influir en la obesidad y otros trastornos metabólicos

Guardar
Google icon
Mujer huele comida caliente. El vapor y líneas luminosas van hacia su nariz. Una representación translúcida del cerebro muestra un área iluminada del hipotálamo.
El olor de la comida activa un circuito cerebral del hipotálamo que prepara al cuerpo para comer y ajusta el metabolismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aroma de la comida activa un mecanismo cerebral que anticipa la ingesta y ajusta el metabolismo, según investigadores de Yale University. El proceso, identificado en neuronas específicas del hipotálamo (una región del cerebro que regula el hambre, saciedad, gasto de energía y liberación hormonal), podría ayudar a explicar por qué algunas personas desarrollan obesidad y otras enfermedades metabólicas.

El estudio, publicado en la revista Nature Metabolism, describió que las neuronas del hipotálamo llamadas POMC (pro-opiomelanocortina), asociadas a la saciedad, respondieron primero al estímulo olfativo y activaron una serie de ajustes metabólicos. Cuando esa señal previa se debilitó, aumentó el riesgo de desregulación y de trastornos como la obesidad.

PUBLICIDAD

El trabajo, liderado por Marc Schneeberger Pane, profesor asistente de fisiología celular y molecular, junto al científico Marc Claret, detalló un papel central del glucógeno, el principal almacén energético del cuerpo, dentro de ese circuito anticipatorio.

Infografía que ilustra cómo el aroma de la comida activa el cerebro, con diagramas del cerebro, sistema digestivo, neuronas y ratones de laboratorio.
El estudio de Yale University identificó que las neuronas POMC responden al estímulo olfativo antes de la ingesta y participan en la saciedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Contra la hipótesis tradicional, el glucógeno no apareció solo en los astrocitos (células de apoyo que ayudan a nutrir y proteger a las neuronas): también se encontró en las neuronas POMC, donde facilitó respuestas inmediatas ante señales sensoriales como el olor de los alimentos.

PUBLICIDAD

Schneeberger Pane indicó a Yale University que la obesidad reflejó una alteración de los circuitos cerebrales que regulan la alimentación. “Es más una enfermedad del cerebro que del cuerpo”, afirmó, y planteó que entender con precisión el funcionamiento de esas neuronas podría orientar terapias más específicas.

Cómo el olor activó neuronas del hipotálamo y ajustó el metabolismo

Para probar esa secuencia, el equipo diseñó experimentos en los que ratones podían ver y oler comida a través de una malla, pero no alcanzarla. Así, los científicos pudieron observar qué pasaba en el cerebro antes de que los animales comieran.

El resultado mostró que el olor activó la glucógeno sintasa dentro de las neuronas POMC. Esa enzima permite sintetizar glucógeno, una reserva rápida de energía: un “combustible” disponible para que esas células respondan en cuanto aparece una señal de comida.

Seis científicos en batas y gafas trabajando en un laboratorio. Hay ratones en jaulas, tubos de ensayo, microscopios y equipamiento, con datos registrados en tabletas.
En experimentos con ratones, el olor de los alimentos activó la glucógeno sintasa en neuronas del hipotálamo y aportó energía rápida para responder a la señal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por ejemplo, cuando una persona huele una comida caliente antes de sentarse a comer, el cuerpo puede empezar a prepararse aunque todavía no haya probado nada. En los ratones, el estudio mostró que esa anticipación no era solo una reacción de conducta, sino también un proceso medible en neuronas vinculadas con el apetito y el metabolismo.

El trabajo también observó que las neuronas POMC se conectaban con regiones cerebrales encargadas de procesar el olfato, pero no con áreas visuales. Ese patrón reforzó la idea de que el olor tuvo un peso especial en la preparación metabólica previa a la ingesta.

Experimentos en ratones y efectos sobre la conducta alimentaria

Para aclarar el impacto biológico del mecanismo, los investigadores modificaron genéticamente ratones para eliminar la glucógeno sintasa de manera exclusiva en las neuronas POMC. Cuando esos animales se expusieron al olor de alimentos, mostraron una reacción atenuada: eligieron con menos frecuencia la comida frente a objetos no comestibles, comieron menos y no secretaron insulina antes de alimentarse.

El equipo aplicó además una técnica viral para eliminar esa enzima en ratones adultos sin modificaciones previas. Tras la intervención, los animales tampoco respondieron a los estímulos sensoriales asociados con comida, lo que reforzó la conclusión de que la falta de glucógeno en ese circuito generó la alteración de forma directa.

Ilustración digital de un plato de comida humeante con verduras y proteínas. El vapor asciende hacia un cerebro flotante y semitransparente con destellos eléctricos internos.
Los ratones sin glucógeno sintasa en neuronas POMC comieron menos, eligieron menos la comida y no liberaron insulina antes de alimentarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

La falla tuvo efectos en dos niveles: los animales cambiaron su conducta frente a la comida y también perdieron parte de la preparación metabólica previa a la ingesta. En particular, no liberaron insulina antes de comer, una respuesta que ayuda al organismo a prepararse para la llegada de glucosa.

Al comparar el desarrollo entre ratones normales y los modificados, los autores informaron que los animales sin síntesis de glucógeno en neuronas POMC desarrollaron obesidad y síntomas de prediabetes con el paso del tiempo.

Qué implicó el hallazgo para la obesidad, la diabetes y los tratamientos

La investigación abrió una perspectiva sobre el componente cerebral de la obesidad y la diabetes. “Este componente sensorial de la comida prepara al organismo para lo que vendrá”, resumió Schneeberger Pane en un comunicado de Yale University. En esa línea, un circuito anticipatorio ineficiente impediría respuestas metabólicas adecuadas y facilitaría el desarrollo de enfermedad.

El hallazgo también se insertó en un contexto clínico de alta relevancia: el uso de agonistas del receptor GLP-1, fármacos recientes indicados para regular la saciedad en la obesidad. Comprender con mayor detalle cómo el cerebro se prepara ante la comida podría, según el equipo de Yale University, habilitar enfoques más precisos que no se limiten a la farmacología y apunten a restaurar el circuito neuronal anticipatorio mediado por glucógeno.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Cuántos latidos por minuto indican un corazón saludable en reposo y qué puede alterar ese valor

Edad, rutina, medicamentos y estrés influyen en el pulso basal; conocer los factores detrás de las variaciones ayuda a interpretar mejor este indicador y a decidir cuándo consultar al médico

 Cuántos latidos por minuto indican un corazón saludable en reposo y qué puede alterar ese valor

La proteína animal y la vegetal frente a frente: cuáles son sus diferencias, según expertos en nutrición

Ambas fuentes son beneficiosas y dotan con nutrientes que favorecen al cuerpo humano. Qué recomiendan los especialistas a la hora de incorporarlas en la dieta

La proteína animal y la vegetal frente a frente: cuáles son sus diferencias, según expertos en nutrición

El ejercicio que los cardiólogos recomiendan para bajar la presión arterial sin medicamentos

Un metaanálisis del British Journal of Sports Medicine evaluó 31 ensayos clínicos con más de 1.345 adultos hipertensos e identificó qué rutinas producen los descensos más sostenidos a lo largo de 24 horas

El ejercicio que los cardiólogos recomiendan para bajar la presión arterial sin medicamentos

El método antes de la biopsia para el cáncer de próstata: qué mejoras incorporó y por qué importa

La resonancia magnética multiparamétrica permite identificar con mayor precisión las lesiones sospechosas y reducir intervenciones innecesarias. En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, expertos le cuentan a Infobae los últimos avances

El método antes de la biopsia para el cáncer de próstata: qué mejoras incorporó y por qué importa

¿Puede el jugo de pomelo volver peligroso un medicamento? La respuesta está en tus genes

Se trata solo un ejemplo de cómo factores externos pueden modificar la acción de un fármaco. La verdadera diferencia la marcan los genes de cada persona. Cómo la farmacogenética abre la puerta a una medicina personalizada, capaz de predecir reacciones adversas y mejorar la eficacia de los tratamientos

¿Puede el jugo de pomelo volver peligroso un medicamento? La respuesta está en tus genes