
Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine asoció realizar entre 90 y 119 minutos semanales de entrenamiento de fuerza con una reducción del 19% en la mortalidad cardiovascular.
El trabajo, que siguió a casi 150.000 participantes durante tres décadas, analizó cómo la frecuencia y duración de los ejercicios de resistencia influyen en el riesgo de muerte por diferentes causas, según informó el medio británico.
PUBLICIDAD
La investigación, citada por el doctor Eric Topol, referente internacional en el estudio del envejecimiento saludable, fue compartida por el especialista en la red social X. Topol escribió: “¿Cuál es la cantidad adecuada de tiempo para el entrenamiento de resistencia? Un nuevo estudio respalda 90-120 minutos por semana en múltiples resultados”.
El análisis estableció que superar las dos horas semanales no generó beneficios adicionales en los resultados medidos.

Los investigadores utilizaron mediciones repetidas del entrenamiento de fuerza durante un periodo de hasta 30 años. Este enfoque permitió observar la relación a largo plazo entre la práctica sostenida de ejercicios de resistencia y la mortalidad por todas las causas, cardiovascular y por enfermedades neurológicas.
PUBLICIDAD
El modelo estadístico ajustó los resultados considerando la actividad aeróbica, lo que indica que la asociación observada para el entrenamiento de fuerza no dependió solo del ejercicio cardiovascular, sino que reflejó un efecto propio de la resistencia muscular, detalló el British Journal of Sports Medicine.
De acuerdo con los datos del estudio, realizar entre 90 y 119 minutos semanales de ejercicios de resistencia se asoció con una reducción del 13% en la mortalidad por todas las causas, un 19% menos en la mortalidad cardiovascular y una disminución del 27% en la mortalidad por enfermedades neurológicas. El trabajo también analizó cómo distintas cantidades de entrenamiento ofrecían beneficios diferentes según la causa de muerte. Superar los 120 minutos por semana no aportó reducciones adicionales del riesgo en estos resultados.
PUBLICIDAD

La investigación mostró que tanto la actividad aeróbica como la de entrenamiento de fuerza por separado se asociaron con menor mortalidad, aunque la reducción del riesgo fue más marcada cuando la actividad aeróbica alcanzaba niveles altos, definidos como iguales o superiores a 45 MET-horas semanales.
El menor riesgo de mortalidad se observó cuando ambas actividades, aeróbica y de resistencia, se realizaban en niveles elevados o cuando la actividad aeróbica era muy alta. Añadir ejercicios de fuerza se vinculó con una reducción adicional del riesgo de muerte en todos los niveles de actividad aeróbica hasta alcanzar ese umbral, lo que respalda las recomendaciones actuales de combinar ambos tipos de entrenamiento para maximizar los beneficios sobre la salud.
PUBLICIDAD
La mortalidad por cáncer presentó un patrón distinto. El estudio solo observó una reducción del riesgo en quienes realizaron entre uno y 59 minutos semanales de entrenamiento de resistencia, sin que los niveles más altos se asociaran con un beneficio adicional para este resultado específico.
El equipo de autores señaló que estas diferencias sugieren que pueden ser necesarias distintas cantidades de entrenamiento de fuerza para optimizar los beneficios según la causa de mortalidad. La relación no fue lineal para todas las causas, lo que indica que el impacto puede variar en función del tiempo dedicado y el tipo de enfermedad.
PUBLICIDAD

El British Journal of Sports Medicine incluyó también recomendaciones del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA).
El organismo señaló que muchas personas tienden a centrarse en un solo tipo de ejercicio creyendo que es suficiente, pero las evidencias sugieren que conviene realizar los tres tipos principales: aeróbico, fortalecimiento y equilibrio. Los ejercicios aeróbicos consisten en mover los grandes grupos musculares del cuerpo durante periodos prolongados y aumentan la frecuencia cardíaca y respiratoria: caminar, correr, nadar, andar en bicicleta o remar son algunos ejemplos.
PUBLICIDAD
El fortalecimiento muscular implica actividades que requieren la contracción de los músculos, como levantar pesas, usar máquinas de gimnasio o hacer gimnasia, e incrementan la fuerza al aumentar progresivamente el peso, las repeticiones o la frecuencia semanal. El entrenamiento de equilibrio contribuye a mantener la estabilidad corporal, previene caídas y lesiones asociadas; actividades como taichi y yoga resultan útiles para este propósito.
La entidad subrayó que integrar estos tres tipos de ejercicio no solo potencia los beneficios de cada uno, sino que también ayuda a reducir el aburrimiento y el riesgo de lesiones. Según el British Journal of Sports Medicine, la variedad y la combinación de rutinas físicas fortalecen la salud general y favorecen una mayor expectativa de vida.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
A qué hora comer almendras para controlar el apetito y aumentar la saciedad, según expertos
Incorporarlas como colación de media mañana se asocia con mayor plenitud y una reducción significativa de la ingesta en el almuerzo y la cena, efecto atribuido a la combinación de fibra y proteínas que ralentiza la digestión

Osteoartritis y artrosis: cuál es el mejor ejercicio para aliviar el dolor de rodilla
Un metaanálisis publicado en el British Medical Journal, que revisó más de 200 ensayos clínicos y analizó datos de 15.684 pacientes, sugirió la superioridad de esta práctica

Un avance en terapia genética ofrece nueva esperanza para el Parkinson
El hallazgo permitió revertir complicaciones motoras en modelos animales sin recurrir a intervenciones quirúrgicas y podría sentar las bases de futuras estrategias terapéuticas para los trastornos del movimiento

Siete recomendaciones clave para el desarrollo cerebral en la infancia
En exclusiva para Infobae, Ineco brindó pautas sobre sueño, alimentación, actividad física y vínculos para potenciar la salud mental de los niños

Científicos identifican un “interruptor cerebral” que permite la formación rápida de hábitos
Una investigación de la Universidad Johns Hopkins descubrió en ratones una región cerebral vinculada al cambio súbito de conductas, abriendo la posibilidad de revertir malas costumbres ya instaladas


