
Un estudio internacional identificó que combinar una alimentación baja en calorías con ejercicio aeróbico intenso potencia la reducción de grasa corporal en adultos con sobrepeso y obesidad. Esta investigación, publicada en Nutritional Reviews, revista científica, evaluó los efectos de la dieta sola frente a la integración con diferentes tipos de actividad, y comprobó mayor eficacia cuando ambas estrategias se aplican juntas.
De acuerdo con el equipo de especialistas responsables del trabajo, la revisión analizó 97 investigaciones previas sobre adultos con sobrepeso. El análisis incluyó estudios realizados en distintos países y contextos sanitarios.
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Según la revista, los programas que combinaron ejercicio aeróbico, como ciclismo o caminata rápida, con dieta baja en calorías, lograron una disminución más marcada de la grasa corporal y una mejora en los parámetros metabólicos de riesgo, en comparación con la dieta por sí sola.
Los autores detallaron que el impacto observado fue mayor en intervenciones supervisadas y de alta intensidad. El ejercicio de resistencia, como el levantamiento de pesas, por separado, no mostró el mismo nivel de beneficio sobre la composición corporal cuando se lo comparó con el ejercicio aeróbico.
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Beneficios adicionales del ejercicio aeróbico

Por otra parte, el informe subraya que el ejercicio aeróbico sumado a la dieta no solo favorece la reducción de grasa, sino que también mejora el perfil metabólico general. Las mejoras incluyeron descensos en los niveles de colesterol, glucosa y presión arterial. Según el estudio, la combinación ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo dos, dos de las complicaciones más frecuentes asociadas al sobrepeso.
El ensayo aclaró que la dieta baja en calorías, por sí sola, produce una reducción inicial de peso, pero la integración de ejercicio mantiene y optimiza estos resultados en el tiempo. Al incorporar actividad física, las personas aumentan el gasto energético, lo que facilita la creación de un déficit calórico sostenido, según el estudio.
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Metodología y participantes
Además, el metaanálisis incluyó adultos de diversas edades, géneros y antecedentes clínicos, lo que aporta fuerza a la validez de los resultados. Los ensayos revisados utilizaron protocolos que variaron en duración e intensidad, pero coincidieron en que la supervisión profesional y la constancia fueron factores clave para obtener mejoras duraderas en la salud.
Según el informe, la mayoría de los programas exitosos propusieron una reducción calórica diaria de entre 500 y 800 kilocalorías, acompañada de entre tres y cinco sesiones semanales de ejercicio aeróbico moderado a intenso. La duración de los estudios osciló entre ocho semanas y seis meses.
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Diferencias entre tipos de ejercicio
En relación con los diferentes tipos de actividad física, el trabajo destacó que el ejercicio aeróbico, como correr o andar en bicicleta, tuvo mayor impacto en la reducción de grasa que el entrenamiento de fuerza aislado.
Sin embargo, integrar ambas modalidades contribuyó a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso, lo que resulta relevante para la salud general y la funcionalidad física, según los autores.
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De acuerdo con los autores, los participantes que realizaron solo dieta experimentaron una mayor pérdida de masa muscular, mientras que quienes combinaron dieta y ejercicio protegieron mejor este tejido.
Implicancias para la salud pública
Frente al aumento de la obesidad y los trastornos metabólicos, la evidencia del estudio aporta argumentos para promover políticas de prevención y tratamiento que incluyan tanto la alimentación equilibrada como la actividad física regular. Según los autores, la adhesión a un plan estructurado y supervisado mejora la posibilidad de mantener los resultados y reducir complicaciones a largo plazo.
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El informe considera fundamental el trabajo conjunto entre médicos clínicos, nutricionistas y entrenadores físicos para diseñar planes adaptados a cada persona, teniendo en cuenta las diferencias de edad, sexo, contexto socioeconómico y antecedentes de salud.
Promover el acompañamiento profesional no solo optimiza los resultados, sino que ayuda a sostener los cambios en el tiempo, mejora la adherencia y disminuye el riesgo de abandono de los tratamientos.
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