
El uso intensivo y prolongado de teléfonos móviles y aplicaciones de mensajería instantánea, como WhatsApp, ha generado una nueva preocupación en el ámbito de la salud musculoesquelética. Según un informe de Euronews Salud, los especialistas han detectado un marcado aumento de lesiones y contracturas en manos, muñecas, cuello y espalda, asociadas directamente al tiempo que las personas pasan utilizando estos dispositivos en posiciones poco ergonómicas.
Este fenómeno, conocido como “contractura digital” o “lesiones por WhatsApp”, afecta a todas las edades, pero es especialmente frecuente entre jóvenes, estudiantes y profesionales que dependen del móvil tanto para la comunicación como para el trabajo o el ocio.
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Los fisioterapeutas explican que la repetición constante de gestos como escribir mensajes, deslizar la pantalla, sostener el teléfono con una sola mano o mantener el cuello inclinado hacia adelante genera un sobreesfuerzo muscular que puede traducirse en dolores persistentes, rigidez y pérdida de movilidad.
La Sociedad Española de Reumatología señala que, en los últimos años, las consultas médicas por molestias relacionadas con el uso del móvil han aumentado considerablemente, superando incluso las vinculadas al uso del ordenador. Entre los síntomas más habituales se encuentran contracturas cervicales, dolores de hombro, inflamación de los tendones y sensación de hormigueo en las manos.
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Cuáles son los riesgos y cómo prevenir las lesiones digitales

El incremento de estos cuadros clínicos ha sido respaldado por estudios como el realizado en el Hospital Clínic de Barcelona, donde se comprobó que el uso excesivo de smartphones puede derivar en síndromes como el túnel carpiano, tendinitis, cefaleas tensionales e incluso alteraciones en la postura de la columna vertebral.
Los especialistas advierten que el riesgo se incrementa si los dispositivos se utilizan en la cama, en posiciones forzadas o durante periodos prolongados sin pausas, ya que el cuerpo permanece en tensión constante y no tiene oportunidad de recuperarse.
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Para prevenir estas afecciones, los fisioterapeutas recomiendan adoptar medidas sencillas pero efectivas: mantener la espalda recta, apoyar los brazos y alternar la mano con la que se sostiene el móvil, evitar usar el teléfono acostado o con la cabeza inclinada, y realizar pausas cada 20-30 minutos para estirar y relajar los músculos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye en sus guías sobre salud digital la importancia de limitar el tiempo frente a pantallas, promover la actividad física diaria y enseñar a los más jóvenes sobre los riesgos del sedentarismo y la sobrecarga digital.
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Consecuencias sociales y estrategias de cuidado

Las repercusiones de estas lesiones trascienden el malestar físico. El dolor crónico o la limitación funcional pueden afectar la productividad laboral, el rendimiento académico y la calidad de vida, especialmente en adolescentes y personas que dependen del móvil para trabajar o comunicarse.
La Asociación Española de Fisioterapeutas destaca la necesidad de implementar programas de educación postural en escuelas, empresas y centros de salud, así como campañas de concientización sobre el uso responsable de la tecnología.
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Asimismo, los expertos sugieren que, ante la aparición de dolor persistente, entumecimiento, debilidad o pérdida de fuerza en las manos o el cuello, se consulte de inmediato a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado. Ignorar estos síntomas o recurrir a la automedicación sin orientación médica puede agravar la lesión y dificultar notablemente la recuperación, aumentando el riesgo de que la afección se convierta en un problema crónico.
Además, los especialistas subrayan la importancia de implementar estrategias de autocuidado, como la práctica regular de ejercicio físico, la realización de pausas activas durante el uso de dispositivos y la adaptación de las rutinas tecnológicas para evitar posturas forzadas.
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El fortalecimiento de la musculatura, los estiramientos y la atención consciente a la ergonomía en el uso diario del móvil o la computadora son medidas clave para reducir la incidencia de las llamadas lesiones digitales y preservar el bienestar físico y mental en la era de la hiperconectividad.
Mantener un equilibrio entre el tiempo de exposición a las pantallas y las actividades fuera del entorno digital resulta esencial para cuidar la salud a largo plazo.
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