El consumo de suplementos crece entre los adultos mayores y la evidencia pide frenar el uso indiscriminado

Las pruebas científicas más recientes recomiendan confirmar carencias nutricionales mediante análisis antes de recurrir a vitaminas o minerales, ya que la ingesta sin necesidad puede resultar innecesaria y dañina para la salud

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Hombre adulto mayor con camisa azul tomando una píldora blanca de suplemento con un vaso de agua en una cocina moderna y luminosa.
La evidencia reciente indica que vitaminas como la B12 y la D y un mayor aporte de proteínas pueden ser útiles solo si hay carencias demostradas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia disponible advierte que el consumo sin control de vitaminas y minerales no solo resulta innecesario, sino que puede tener efectos negativos en la salud. Los especialistas subrayan que, aunque la ingesta de suplementos aumentó de manera constante entre los adultos mayores, las investigaciones más recientes recomiendan evaluar primero si existen deficiencias nutricionales concretas antes de optar por estos productos.

Un informe publicado por la revista especializada en salud ScienceDaily aborda este fenómeno: los suplementos tienden a promocionarse como soluciones rápidas para mejorar el bienestar, pero su eficacia depende de la presencia comprobada de carencias.

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El artículo explica que para muchos adultos mayores, el verdadero reto es saber si existe una deficiencia, cuál es su origen y si la suplementación es la vía más segura para corregirla. La investigación subraya que vitaminas como la B12 y la D resultan fundamentales solo en casos de déficit comprobado, mientras que la proteína es un nutriente clave muchas veces ignorado en la dieta de las personas mayores.

También destaca que los suplementos no deben sustituir una alimentación variada y equilibrada, sino ser una herramienta complementaria cuando la dieta no alcanza a cubrir los requerimientos nutricionales, siempre bajo control profesional.

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Evidencia sobre salud cerebral y envejecimiento

Infografía de suplementos en adultos mayores. Muestra a un médico con un paciente, gráficos, frascos de pastillas, cerebro y secciones sobre riesgos y recomendaciones.
La ciencia advierte que los suplementos para adultos mayores solo son necesarios ante deficiencias comprobadas y requieren supervisión profesional para evitar riesgos y efectos adversos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto de los suplementos en la salud cerebral de los adultos mayores es uno de los temas que más interés despierta en la investigación actual. Un estudio publicado en la revista científica Journal of Gerontological Nursing en abril de 2026 revisó los principales suplementos utilizados para prevenir el deterioro cognitivo y la demencia en la vejez.

Para los investigadores, la conclusión es clara: la evidencia sobre la eficacia de los suplementos más populares para la memoria y la salud cerebral es limitada, y existen dudas relevantes sobre sus efectos a largo plazo.

Además, la mayoría de los suplementos carecen de pruebas sólidas que respalden su uso como estrategia preventiva o terapéutica frente al deterioro cognitivo.

Remarca también que futuras investigaciones deberían priorizar el estudio de dosis estandarizadas, poblaciones diversas y un seguimiento prolongado para evaluar tanto la eficacia como la seguridad de los productos.

Para los especialistas, estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de evitar el consumo por impulso y de priorizar el asesoramiento profesional, sobre todo en personas que ya toman medicamentos o presentan enfermedades crónicas. El riesgo de interacciones y toxicidad aumenta si se consumen suplementos sin indicación médica.

Priorizar la alimentación y el control profesional

Suplementación de vitamina B12 (Magnific)
Revisiones y análisis recientes señalan que estos productos no sustituyen una dieta variada y que su beneficio depende de una deficiencia real (Imagen ilustrativa Infobae)

Los estudios más recientes señalan que la mejor estrategia para preservar la salud en la vejez es mantener una alimentación variada, con fuentes de proteínas, frutas, verduras, cereales integrales y lácteos o alternativas. La suplementación resulta recomendable solo ante déficits de vitamina D, B12, folato o proteína, identificados mediante análisis clínicos.

Además, los expertos advierten que el uso indiscriminado de suplementos puede causar toxicidad, interferir con medicamentos o generar efectos adversos, sobre todo en personas mayores que reciben varios tratamientos.

El consumo excesivo de vitamina D o A, así como el uso de hierro sin deficiencia confirmada, puede ser peligroso. También, antioxidantes como el betacaroteno o la vitamina E en dosis altas demostraron aumentar el riesgo de mortalidad en determinados grupos.

Mujer mayor con cabello blanco y gafas sonríe mientras come un plato de pescado, brócoli, zanahorias y lentejas en una mesa de madera. Se ve una ventana al fondo.
Los estudios recomiendan confirmar carencias de vitamina D, vitamina B12, folato o proteína antes de recurrir a pastillas o polvos, y mantener la dieta como base (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia científica no respalda el uso generalizado de multivitamínicos ni de suplementos para la memoria en adultos mayores sanos. Por el contrario, existe consenso en que la suplementación debe ser puntual y estar siempre supervisada por un profesional de la salud, una vez confirmada la carencia nutricional.

En paralelo, el seguimiento médico resulta fundamental para ajustar las dosis, evitar complicaciones y garantizar que el abordaje nutricional se adapte a las necesidades individuales en cada etapa del envejecimiento.

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