
El neuroblastoma es un tipo de cáncer infantil que nace de células nerviosas inmaduras, presentes en el desarrollo temprano.
En algunos casos el tumor puede desaparecer sin tratamiento, mientras que en otros avanza rápido y es difícil de controlar.
PUBLICIDAD
Científicos que trabajan en la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, y en la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos descubrieron que una enzima, llamada nNOS, impulsa el crecimiento del neuroblastoma.
Detectaron que cuando se inhibe a esa molécula, el tumor se detiene. Por ahora, eso solo se probó en animales, aunque deja abierta la posibilidad de tratamientos futuros. Publicaron los resultados en la revista Brain Medicine, editada por Genomic Press.
El mensajero que cambia el destino
El neuroblastoma consiste en un tumor que aparece en niños pequeños y se origina en células nerviosas inmaduras fuera del cerebro.
A nivel mundial, se registran miles de casos cada año, y en América Latina la incidencia es menor a 1 caso por cada 100.000 niños, según un estudio previo publicado en eClinical Medicine.
PUBLICIDAD
Ahora, los investigadores de Israel y los Estados Unidos intentaron entender por qué ese tumor crece y resiste los tratamientos actuales.

Se enfocaron en el óxido nítrico, una molécula que cumple funciones esenciales en el cuerpo, como regular la presión arterial y transmitir señales entre neuronas.
En dosis normales, el óxido nítrico es necesario, pero cuando aumenta, puede modificar proteínas y favorecer la proliferación de tumores.
Los científicos se preguntaron si la enzima nNOS, que produce óxido nítrico en las células nerviosas, tenía un papel fundamental en el desarrollo del neuroblastoma.
Se basaron en trabajos previos que ya habían vinculado el óxido nítrico con el crecimiento de tumores cerebrales.
La idea era confirmar si la interrupción de esa señal en el neuroblastoma podía cambiar el pronóstico de la enfermedad.
Dos estrategias, una respuesta clara

El estudio empleó dos estrategias en paralelo. Por un lado, los investigadores trataron células de neuroblastoma humano con BA-101, un inhibidor selectivo de nNOS.
Por el otro, bloquearon el gen de la enzima al utilizar una técnica genética. La doble metodología permitió comprobar si los efectos observados realmente dependían de nNOS.
PUBLICIDAD
Tanto el uso del inhibidor BA-101 como el silenciamiento genético de la enzima nNOS mostraron efectos parecidos en las células de neuroblastoma.
BA-101 logró reducir la actividad de nNOS entre un 35 y un 40 por ciento, y la técnica genética alcanzó una disminución de entre 45 y 50 por ciento.
Además, los niveles de nitrito, que indican la cantidad de óxido nítrico producido, también disminuyeron de manera notable con ambos métodos.
Eso implica que el crecimiento y la actividad del neuroblastoma dependen directamente de la enzima nNOS y de la producción de óxido nítrico.

Al reducir la función de nNOS por dos métodos diferentes y obtener resultados similares, los investigadores demostraron que bloquear esa vía puede ser clave para frenar el avance del tumor.
PUBLICIDAD
También implica que el hallazgo no se debe a un efecto secundario de un solo tratamiento, sino a un mecanismo biológico real.
Nuevas rutas en el corazón de la célula

El estudio indagó en la vía mTOR, un sistema de señales dentro de la célula que regula el crecimiento y la supervivencia.
Cuando los investigadores bloquearon nNOS, observaron que la actividad de esta vía disminuyó, lo que significa que la señal de “crecer” en las células tumorales se apagó.
También analizaron la proteína TSC2, que funciona como un freno natural dentro de la célula. Tras el tratamiento, esta proteína aumentó, ayudando a que las células pierdan su capacidad de multiplicarse sin control.
PUBLICIDAD
Para comprobar el efecto opuesto, los científicos aumentaron los niveles de óxido nítrico en las células. Así, vieron que los marcadores de crecimiento tumoral subieron, lo que reforzó la importancia de nNOS en el avance del neuroblastoma.
En modelos animales, el tratamiento con BA-101 no solo funcionó en laboratorio: los ratones tratados tuvieron tumores mucho más pequeños y livianos que los que no recibieron el fármaco.
Esto mostró que los resultados podrían tener relevancia más allá de la placa de cultivo.

Los investigadores aclararon algunas limitaciones importantes. El trabajo se realizó con una sola línea de células y la identidad química de BA-101 sigue reservada, lo que hace necesario esperar para repetir el estudio en otros laboratorios.
PUBLICIDAD
Sin embargo, aportaron este nuevo conocimiento: el eje nNOS-mTOR podría convertirse en un objetivo para desarrollar tratamientos que ayuden a controlar el neuroblastoma.
Puentes entre el laboratorio y el futuro

En diálogo con Infobae, el doctor Abel Carcagno, investigador en biología del desarrollo y cáncer del Conicet en el Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, comentó sobre el estudio publicado en Brain Medicine: “El hallazgo sobre la inhibición de la enzima óxido nítrico sintasa neuronal (nNOS) es de gran relevancia para el futuro tratamiento del neuroblastoma infantil”.
Puntualizó que los investigadores “identificaron al eje nNOS-mTOR como un blanco terapéutico en una enfermedad que suele presentar resistencia a las terapias convencionales”.
El experto resaltó que “para trasladar esos resultados preclínicos a tratamientos efectivos en pacientes pediátricos con neuroblastoma, es indispensable, en primer lugar, validar los resultados en modelos complejos mediante la utilización de células o biopsias derivadas de pacientes, organoides o modelos de ratones genéticamente modificados”.
PUBLICIDAD
Por otro lado -señaló el doctor Carcagno- “es necesario avanzar hacia fases clínicas y profundizar en los efectos no deseados del inhibidor BA-101″.

Si bien los estudios in vivo muestran que el compuesto no afecta el peso de los ratones, lo cual es una buena señal de tolerancia y falta de toxicidad, “se requieren estudios toxicológicos exhaustivos antes de iniciar ensayos en seres humanos”.
En ese sentido, “se deberán realizar ensayos en las primeras fases clínicas para determinar la dosis óptima, la seguridad en combinación con las terapias actuales y la eficacia”, enfatizó.
“Este trabajo representa un claro ejemplo de cómo el conocimiento generado en un laboratorio de ciencia básica podría, tras cumplir con las fases clínicas y regulatorias, transformarse en una opción terapéutica real para mejorar las tasas de supervivencia en niños con neuroblastoma agresivo”, afirmó el científico del Conicet.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Por qué cada hemisferio cerebral se conecta con el lado opuesto del cuerpo, según un estudio
Una investigación de la Universidad de Minnesota plantea que las antiguas vías visuales dieron forma a las conexiones cruzadas que luego integraron el tacto, la audición y el movimiento de los vertebrados

Una biopsia líquida podría anticipar casi un año la reaparición del cáncer de pulmón tras la cirugía
Un estudio de NYU Langone identificó que un análisis de sangre puede detectar señales de recaída de la enfermedad con una antelación cercana a los 16 meses, en comparación con las tomografías

Qué es y cómo se identifica el oído absoluto, la habilidad musical que comparten Mozart, Michael Jackson y Charly García
Investigadores de la Universidad de Surrey diseñaron un programa de entrenamiento de ocho semanas que permitió a músicos adultos reconocer notas musicales sin referencias externas, con dos de los doce participantes alcanzando una precisión comparable a la de quienes poseen esta habilidad de forma innata

Hígado graso: la actividad física podría reducir en un 16% el riesgo de muerte, afirmó un estudio
Un análisis con 4.441 adultos de Estados Unidos, presentado en el congreso anual del Colegio Americano de Gastroenterología, halló que abandonar el sedentarismo total se vinculó con el mayor beneficio durante 26 años de seguimiento. El trabajo aún no cuenta con publicación validada por pares

Con zapatos o descalzo: cómo la forma de caminar impacta en el hueso del tobillo, según un estudio
Investigadores de la Universidad de Chicago compararon tomografías de 56 esqueletos y hallaron patrones óseos opuestos, con diferencias que resultan claves para la interpretación de restos fósiles de homínidos




