
Un avance científico logrado en Japón reveló cómo un tipo especial de azúcar, presente solo en el cerebro, resulta indispensable para que las señales eléctricas viajen rápido y de forma precisa entre las neuronas. El hallazgo permite explicar, por primera vez, por qué alteraciones mínimas en estas moléculas pueden traducirse en problemas de coordinación motora y orientar la investigación sobre tratamientos de desórdenes neurológicos.
Este mecanismo, que depende de la acción de una molécula de azúcar poco estudiada, abre una nueva vía para comprender y abordar enfermedades en las que falla la conducción nerviosa, como algunas formas de ataxia y la esclerosis múltiple.
PUBLICIDAD
Desde hace años, los científicos sospechaban que los llamados glicanos O-mannosa desempeñaban un papel central en el funcionamiento del sistema nervioso, debido a su abundancia en el tejido cerebral. Sin embargo, “exactamente qué hacen estas estructuras de azúcar en condiciones normales ha sido difícil de determinar”, señaló Yasuhiko Kizuka, profesor del Instituto de Investigación de Glicanos (iGCORE) de la Universidad de Gifu, y autor principal del trabajo.

El descubrimiento, realizado por un consorcio de investigación integrado por la Universidad de Gifu, Hiroshima University, Nippon Medical School, Gifu Pharmaceutical University y Tohoku Medical and Pharmaceutical University y publicado en la revista Communications Biology, permitió identificar a la enzima MGAT5B como necesaria en la formación de los nodos de Ranvier, estructuras que funcionan como “relés” dentro de las fibras nerviosas y aseguran que cada impulso eléctrico llegue a destino en tiempo y forma.
PUBLICIDAD
Cómo los azúcares modelan la transmisión neuronal
Los glicanos son moléculas de azúcar adheridas a proteínas y modifican su manera de actuar dentro y fuera de las células. De todas las variedades, la O-mannosa —específicamente abundante en el cerebro— era conocida sobre todo por su relevancia en los músculos, pero su rol en el sistema nervioso era un misterio.
“Defectos en O-mannosa glicanos se han asociado previamente a trastornos neurológicos”, recordó Kizuka en el comunicado. Para profundizar en esta cuestión, el equipo de investigación eliminó el gen MGAT5B —encargado de producir ramificaciones (“ramas”) en estos azúcares— en modelos animales. Luego, midieron cambios a nivel molecular, fisiológico y de comportamiento.
PUBLICIDAD

“Encontramos que los ratones sin MGAT5B desarrollaron nodos de Ranvier anormalmente ensanchados en la sustancia blanca del cerebro”, explicó Kizuka en el comunicado. Los nodos de Ranvier son minúsculos espacios entre las capas aislantes de las fibras nerviosas.
En estos puntos, los impulsos eléctricos “saltan” de un tramo a otro, permitiendo que la señal viaje con velocidad y fiabilidad. Cuando estas estructuras se agrandan, como se observó en los animales modificados, la señal nerviosa se vuelve lenta e irregular. Además, estos ratones obtuvieron resultados notablemente bajos en pruebas de coordinación motora.
PUBLICIDAD
El mecanismo molecular detrás del hallazgo
El equipo rastreó los efectos a una proteína llamada neurofascina 186 (NF186), clave para organizar los nodos de Ranvier. La enzima MGAT5B agrega glicanos O-mannosa ramificados a NF186; dichas modificaciones, descubrieron los autores, regulan cómo se asocia NF186 con otra proteína esencial llamada Contactin 1.

“La ramificación de glicanos es esencial para la formación de los nodos de Ranvier, que a su vez resulta necesaria para una conducción nerviosa rápida y con escasa variabilidad”, enfatizó Kizuka.
PUBLICIDAD
Según se detalla en el estudio, la ausencia de MGAT5B altera este proceso de forma directa, y la restauración de la enzima específicamente en neuronas permitió corregir esos defectos en los animales knockout, lo que prueba que la acción depende de la función neuronal y no de otras células del cerebro.
Implicancias para el estudio de enfermedades y futuras preguntas abiertas
El trabajo establece a los glicanos O-mannosa ramificados como reguladores de la formación y el funcionamiento de los nodos de Ranvier y permite entender por qué su alteración puede provocar trastornos donde falla la transmisión del impulso nervioso.
PUBLICIDAD
“Esperamos poder determinar en el futuro si los defectos en estas modificaciones del azúcar contribuyen a enfermedades que involucran mielina o problemas de conducción nerviosa”, señaló Kizuka en el comunicado.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Solo 15 minutos al día alcanzan: cuál es el ejercicio que ayuda a cuidar el corazón y a mejorar la circulación
Lejos de las rutinas de alto impacto, existe una opción al alcance de la mayoría que gana respaldo por su efecto sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares. De qué se trata

El riesgo silencioso de las noches calurosas: por qué dormir con altas temperaturas afecta la salud y cuál es la ideal
En exclusiva con Infobae desde Estados Unidos, Oscar Cingolani, cardiólogo de la Universidad Johns Hopkins, explica cómo influye el ambiente en el descanso. Qué es la “grasa marrón” y por qué es metabólicamente buena

No es solo correr: el deporte que podría estimular la memoria y la atención
Una investigación con 40 adultos comparó a practicantes de orientación con corredores de ruta de condición física similar y halló mejores resultados en pruebas de memoria de trabajo espacial, concentración sostenida y capacidades ejecutivas

La velocidad al caminar podría ayudar a detectar señales de deterioro antes de la vejez
Un seguimiento de 45 años en Nueva Zelanda vinculó el paso de adultos de mediana edad con diferencias en la estructura cerebral, el estado general del organismo y el rendimiento cognitivo

Qué dice la psicología sobre el hábito que comparten las personas más inteligentes
La disposición a cuestionar las propias certezas, escuchar argumentos contrarios y corregir conclusiones frente a nuevos datos se relaciona con mejores habilidades de razonamiento, según distintas investigaciones



