La actitud negativa hacia la vejez acelera el deterioro físico y mental

Nuevas investigaciones revelan que una percepción desfavorable sobre el envejecimiento aumenta el riesgo de enfermedades, deteriora la calidad de vida y eleva los costos en los sistemas de salud de todo el mundo

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La actitud negativa hacia el envejecimiento acelera el deterioro físico y mental en personas mayores, según investigaciones recientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actitud negativa hacia el envejecimiento puede acelerar el deterioro físico y mental en las personas mayores, amplificando el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, según investigaciones recientes citadas por New Scientist. Una percepción interna desfavorable sobre envejecer refuerza prejuicios y afecta de manera directa a la calidad de vida e independencia en la vejez.

El edadismo es la discriminación por edad y se manifiesta en prejuicios sociales, creencias negativas propias e incluso prácticas institucionalizadas. Estudios recientes resaltados por New Scientist indican que casi todos los adultos mayores reconocen haber experimentado discriminación por su edad y que la autoestigmatización intensifica la vulnerabilidad ante problemas físicos, mentales y cognitivos.

Asimismo, el edadismo adopta formas externas, como chistes y estereotipos, pero también se interioriza. Este fenómeno afecta tanto a la interacción personal como a la representación mediática, y tiende a aumentar con la edad, afectando a millones de personas.

La autoestigmatización es la forma más común y dañina de edadismo, alcanzando a más del 80 % de quienes participaron en los estudios mencionados. Esta tendencia implica asumir que el declive físico y mental es inevitable solo por el paso del tiempo. Solo un 6,5 % de los adultos mayores analizados no había sufrido ninguna de estas formas de discriminación, lo que pone de relieve la magnitud del problema.

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El edadismo afecta la calidad de vida e independencia de las personas mayores al amplificar prejuicios sociales y creencias negativas (Imagen ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el edadismo institucional suele pasar inadvertido, ya que está arraigado en normas y prácticas tan antiguas y normalizadas que rara vez se reconocen como discriminatorias. Las interacciones cotidianas, ya sea en el ámbito sanitario, laboral o social, perpetúan el ciclo de prejuicio e internalización.

Impacto del edadismo en la salud física y mental

La internalización de actitudes negativas hacia la edad es un factor clave en el deterioro de la salud. Becca Levy, de la Escuela de Salud Pública de Yale, ha documentado que las creencias negativas sobre el envejecimiento están claramente vinculadas a una peor evolución física, mental y cognitiva.

New Scientist destaca un estudio liderado por la Universidad de Harvard en el que las personas mayores con expectativas optimistas sobre la vejez experimentaron un descenso mucho más lento en sus capacidades y mantuvieron mejores hábitos de alimentación y actividad física que quienes tenían una perspectiva negativa.

No se trata simplemente de que quienes ya tenían problemas fueran más pesimistas: la expectativa inicial marcó el rumbo de su salud futura. La actitud personal al comenzar el envejecimiento resultó determinante en la trayectoria posterior, confirmando que las creencias desempeñan un papel activo en el proceso.

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La actitud positiva ante el envejecimiento favorece mejores hábitos de alimentación y actividad física en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Levy también halló que, entre los mayores de 65 años con deterioro cognitivo leve, quienes mantenían una visión positiva acerca de envejecer tenían muchas más probabilidades de recuperar sus capacidades. La relajación y la ausencia de temor frente a la edad fueron factores clave en la recuperación de la función cognitiva para estos adultos.

Raíces culturales y solución al edadismo

El edadismo institucional persiste porque sus reglas y prácticas están tan arraigadas en la cultura que se consideran normales y resultan difíciles de identificar, según la Organización Mundial de la Salud citada por New Scientist. Los estereotipos que circulan en los medios y en la interacción cotidiana refuerzan estas creencias y dificultan su erradicación.

Existen ejemplos de intervenciones prometedoras. En 2014, Levy y su equipo demostraron que transmitir mensajes positivos sobre el envejecimiento puede mejorar la percepción personal de la vejez. Sin embargo, escalar esta estrategia a toda la sociedad implica un desafío considerable y requiere acciones sostenidas en el tiempo.

Combatir el edadismo internalizado dependerá de campañas educativas, reformas legislativas e iniciativas sociales que cuestionen la normalización de la discriminación y promuevan el reconocimiento del valor de las personas mayores.

Como señala New Scientist, desarraigar los prejuicios por edad es una tarea generacional, pero mantener una perspectiva optimista sobre el propio envejecimiento puede transformar tanto el bienestar individual como el entorno colectivo.