
Dormir sin almohadas podría ayudar a reducir la presión intraocular en personas con glaucoma, según un estudio preliminar publicado en el British Journal of Ophthalmology. Ajustar la postura mientras se duerme se perfila como una medida sencilla para mitigar el riesgo de daño visual irreversible vinculado a esta enfermedad.
La investigación difundida por el British Journal of Ophthalmology señala que el uso de almohadas modifica la posición del cuello durante el descanso. Esto puede comprimir la vena yugular, dificultando el drenaje natural del humor acuoso, un fluido esencial para mantener la forma y función del ojo. Este mecanismo se relaciona directamente con la regulación de la presión intraocular y, a largo plazo, con la salud del nervio óptico.
Metodología y resultados clave
Los autores del estudio explican que la presión intraocular cambia según la postura corporal, y que pasar de estar sentado a acostado suele incrementarla durante la noche. Para analizar este fenómeno, el equipo siguió a 144 adultos diagnosticados con glaucoma. Cada uno fue sometido a mediciones regulares de la presión ocular en diferentes posiciones, tanto con almohadas como sin ellas, durante un periodo nocturno.
Entre octubre de 2023 y abril de 2024, cada participante aportó información detallada sobre antecedentes médicos, tratamientos, así como hábitos de consumo de alcohol y tabaco. Se midió la presión intraocular en el ojo derecho de cada persona cada dos horas durante 24 horas, sentado y recostado. En la fase de descanso, alternaron entre usar dos almohadas (que elevaban la cabeza entre 20 y 35 grados) y prescindir de ellas; la medición se realizó diez minutos después de adoptar cada posición.

Cada voluntario completó cuatro ciclos completos de medición para ambos escenarios, con y sin almohadas, lo que aseguró consistencia en los resultados. La muestra incluyó 84 personas de hasta 44 años, 41 entre 45 y 59 años, y 19 mayores de 60. En total, 65 pacientes tenían glaucoma de ángulo abierto primario, 70 glaucoma de tensión normal y nueve presentaban sólo presión sanguínea ocular elevada.
Cambios observados y recomendaciones
Los hallazgos del British Journal of Ophthalmology revelaron que el 67% de los participantes experimentó un aumento significativo de la presión intraocular al elevar la cabeza con almohadas, con un incremento medio de 1,61 mm Hg.
El valor promedio fue de 17,42 mm Hg usando almohada frente a 16,62 mm Hg sin ella, además de observar una mayor variabilidad a lo largo del día. Simultáneamente, la presión de perfusión ocular disminuyó con el uso de almohadas: 54,57 mm Hg frente a 58,71 mm Hg sin almohada, lo que indica una posible reducción del aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos oculares.

Al analizar subgrupos por edad y tipo de glaucoma, el estudio identificó que los adultos jóvenes y quienes tenían glaucoma de ángulo abierto primario presentaron aumentos más marcados de presión intraocular al dormir con almohada. También se detectó que la compresión de la vena yugular elevaba la presión, limitando el retorno venoso y el flujo del humor acuoso, lo que constituye un factor fisiológico relevante para el manejo clínico de la enfermedad.
Perspectivas y limitaciones
Según los investigadores, tratar los factores posturales podría complementar el tratamiento convencional del glaucoma, que hasta la fecha ha priorizado el empleo de medicamentos y terapias láser para controlar la presión intraocular nocturna.
“Las estrategias tradicionales para el control nocturno de la presión intraocular se han limitado al uso de más medicación y el aumento de la frecuencia de dosis, o a tratamientos con láser”, explicaron los autores en declaraciones recogidas por el British Journal of Ophthalmology. Modificar la postura parece una alternativa plausible que merece investigación adicional.

El estudio enfatiza que su naturaleza observacional impide extraer conclusiones causales contundentes, y que el tamaño reducido de los subgrupos limita el alcance generalizable de los resultados. Los autores advierten que serán necesarios nuevos estudios con más participantes para valorar posibles cambios en la práctica clínica.
Como sugerencia, el equipo investigador recomienda que las personas con glaucoma consideren evitar posiciones que impliquen flexión del cuello o compriman la vena yugular durante el sueño, lo que podría ayudar a reducir la elevación postural de la presión intraocular y proteger la función del nervio óptico.
Finalmente, el British Journal of Ophthalmology subraya que profundizar en el análisis de estas prácticas de sueño podría ofrecer alternativas no farmacológicas para el manejo del glaucoma en la vida diaria. Cambios tan simples como ajustar la postura al dormir representarían una opción adicional y asequible para el control de la presión intraocular a largo plazo.
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