
Por primera vez, un método permitió detectar biomarcadores clave del Alzheimer a partir de una muestra de sangre obtenida en casa y enviada por correo postal, sin necesidad de refrigeración ni procesamiento especial.
Este avance podría transformar la investigación y el diagnóstico precoz de la enfermedad, facilitando la participación de poblaciones diversas y mejorando el acceso a herramientas de detección temprana.
PUBLICIDAD
El estudio, publicado en Nature Medicine, fue dirigido por Nicholas Ashton, investigador de la Universidad de Gotemburgo y director senior del Banner Sun Health Research Institute en Arizona, junto con Kaj Blennow y Henrik Zetterberg en la Universidad de Gotemburgo. También contó con la colaboración de siete centros médicos de Europa, incluidos España, Italia y Dinamarca. Participaron en total 337 voluntarios.
En qué consiste el método experimental para detectar el Alzheimer
El método consiste en que la persona se realiza una autopunción en la yema del dedo en su domicilio para obtener una gota de sangre, luego debe secarla sobre un soporte especial y la remite directamente por envío postal al laboratorio correspondiente.
PUBLICIDAD
No requiere la asistencia de personal sanitario ni condiciones estrictas de temperatura, lo que elimina barreras logísticas y económicas.


Nicholas Ashton destacó la trascendencia del hallazgo: “Estamos abriendo puertas a investigaciones que antes eran imposibles: estudiar poblaciones diversas, realizar estudios de detección a gran escala e incluir comunidades que históricamente han estado subrepresentadas en la investigación sobre el Alzheimer”.
PUBLICIDAD
Qué son los biomarcadores
El Alzheimer es la forma más común de demencia y representa entre un 60% y 70% de los casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La entidad estima que actualmente más de 55 millones de personas viven con algún tipo de esta enfermedad a nivel global, cifra que podría triplicarse hacia 2050. En Argentina, se calcula que unas 500.000 personas viven con demencia, la mayoría con Alzheimer.
PUBLICIDAD
Los biomarcadores sanguíneos son herramientas precisas para detectar esta enfermedad y brindan una alternativa mínimamente invasiva a los métodos de diagnóstico tradicionales, como la imagenología y el análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR), afirmaron los investigadores.
En una nota reciente en Infobae, el neurólogo Alejandro Andersson, director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), explicó: “Los biomarcadores plasmáticos están transformando el diagnóstico del Alzheimer al ofrecer una forma accesible, menos invasiva y altamente precisa de detectar la enfermedad en fases tempranas, 15 o 20 años de los primeros síntomas”.
PUBLICIDAD
La novedad es que mediante una análisis de sangre casero se puede realizar el diagnóstico.
Las ventajas de la prueba

Según los autores del estudio, la enfermedad de Alzheimer suele confirmarse mediante escáneres cerebrales o muestras de líquido cefalorraquídeo, que son invasivos y costosos.
PUBLICIDAD
“Al mismo tiempo, los análisis de sangre que miden biomarcadores de la enfermedad, como p-tau217, son cada vez más precisos y están más disponibles, y recientemente recibieron la aprobación regulatoria”, dijeron en un comunicado de la Universidad de Gotemburgo.
Y completaron: “Sin embargo, la toma de muestras de sangre clínica actual requiere personal capacitado, así como un manejo específico y un almacenamiento a temperatura controlada, lo que genera limitaciones. Por lo tanto, el método de autotoma de muestras en casa, que permite enviar la muestra seca por correo postal, se considera un gran avance“, destacaron los científicos.
PUBLICIDAD
De acuerdo con los resultados, la nueva prueba mostró un 86% de concordancia al comparar los niveles del biomarcador p-tau217 en las muestras caseras con los obtenidos a partir de muestras de líquido cefalorraquídeo. Otros dos biomarcadores del Alzheimer, GFAP y NfL, también mostraron una fuerte concordancia.

Los investigadores prevén que este método pueda aplicarse en el futuro para identificar a personas con riesgo de demencia en fases incipientes y avanzar hacia modelos de muestreo más amplios y accesibles. Además, consideran que la técnica podría adaptarse para estudiar otros trastornos neurológicos, como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
PUBLICIDAD
Sin embargo, los autores advirtieron que la técnica todavía no se encuentra preparada para su aplicación clínica y señalan la necesidad de realizar más estudios para optimizar los protocolos.
El potencial de este método apunta a transformar el acceso y el alcance de la investigación en enfermedades neurodegenerativas, con aplicaciones que podrían beneficiar a numerosas poblaciones en el futuro.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Vitamina D, cuánto tiempo de sol alcanza sin poner en riesgo la piel
Especialistas coinciden en que exposiciones breves y frecuentes bastan para cubrir las necesidades del organismo, aunque el margen exacto depende del tono cutáneo, la estación del año y la zona geográfica

Cinco perfiles podrían explicar por qué el hígado graso no es igual en todos los pacientes
Investigadores de Mayo Clinic analizaron datos clínicos y genéticos de más de 4.600 personas y distinguieron grupos con diferente evolución y riesgo de complicaciones. Dos mostraron un fuerte componente hereditario y mayor probabilidad de progresión

La despedida de Messi de la Selección no duele solo por el fútbol: qué explica la tristeza colectiva que generó su anuncio
Especialistas analizan por qué algunos finales despiertan nostalgia, activan recuerdos y pueden ser difíciles de aceptar. Claves para transitarlos y seguir adelante

El síntoma que muchos atribuyen a una mala postura y que, si persiste o se repite, puede esconder un problema neurológico
Aunque suele durar pocos minutos y resolverse sin tratamiento, el hormigueo puede convertirse en una señal de alarma cuando gana frecuencia o altera la rutina. Qué síntomas tener en cuenta, según una experta

Hacer 20 minutos de ejercicio aeróbico ayudaría a la memoria casi tanto como una siesta
Un estudio de la Universidad McGill comprobó que la actividad física breve produjo una mejora del 21% en la retención de información nueva tras 30 horas sin dormir, frente al 23% registrado en quienes durmieron 90 minutos




