Tres petroleros de la flota fantasma rusa son atacados con drones en el mar Negro frente a las costas de Turquía

Los buques, que operan bajo banderas de conveniencia para burlar las sanciones occidentales, transportaban crudo ruso. Uno de los barcos, el Altura, ya había sufrido un ataque similar en marzo

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ARCHIVO - Un presunto petrolero ruso incautado por la Marina de Francia, fotografiado en el mar Mediterráneo, en Fos-sur-Mer, en el sur de Francia, el 26 de enero de 2026. (AP Foto/Philippe Magoni, archivo)
ARCHIVO - Un presunto petrolero ruso incautado por la Marina de Francia, fotografiado en el mar Mediterráneo, en Fos-sur-Mer, en el sur de Francia, el 26 de enero de 2026. (AP Foto/Philippe Magoni, archivo)

Tres petroleros vinculados al transporte de crudo ruso fueron atacados este jueves con drones en el mar Negro, según informó el portal especializado Deniz Haber. Los buques operan bajo banderas de países que no señalan la real propiedad de los barcos —práctica conocida como bandera de conveniencia— y forman parte de la llamada flota fantasma que Moscú utiliza para eludir las sanciones internacionales.

Los barcos afectados son el James II, abanderado en Palau y con destino declarado a Rumanía, y los petroleros Altura y Velora, ambos registrados en Sierra Leona. Estos dos últimos realizaban una operación de trasvase de crudo cuando fueron alcanzados. Los sistemas de rastreo los situaban a apenas 13 millas náuticas de la costa turca, justo fuera de sus aguas territoriales y a unas 30 millas de la frontera búlgara. El ataque al James II tuvo lugar al norte de Sinop, más de 200 millas al este del Bósforo.

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Las autoridades turcas enviaron embarcaciones de la guardia costera al lugar. Según las primeras informaciones, todos los marineros están ilesos. Ankara no había emitido ningún comunicado oficial al cierre de esta información.

No es la primera vez que el Altura protagoniza este tipo de incidentes. En marzo, el buque fue atacado cuando procedía de Novorosíisk, el principal puerto ruso de exportación de petróleo en el mar Negro, y el golpe inutilizó su sala de máquinas sin causar heridos. El Altura y el Velora están gestionados por la empresa turca Pergamos Denizcilik, con sede en Estambul, mientras que el James II pertenece a una compañía india.

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FOTO DE ARCHIVO: Un turista observa el petrolero MT Desert Kite que transporta petróleo ruso en el Parque Nacional Marino de Narara en el Mar Arábigo, Gujarat, India, 11 de marzo de 2026
REUTERS/Amit Dave/File Photo
FOTO DE ARCHIVO: Un turista observa el petrolero MT Desert Kite que transporta petróleo ruso en el Parque Nacional Marino de Narara en el Mar Arábigo, Gujarat, India, 11 de marzo de 2026 REUTERS/Amit Dave/File Photo

Ucrania ha reivindicado en el pasado ataques similares contra la flota fantasma, aunque no emitió declaración pública sobre los incidentes de este jueves. Kiev ha desarrollado una estrategia sostenida de ataques con drones navales contra objetivos marítimos rusos, desde la flota de guerra en Sebastopol hasta los buques que nutren las arcas del Kremlin.

La flota fantasma es uno de los frentes más complejos de la guerra económica paralela al conflicto. Desde 2022, Moscú construyó una red de centenares de barcos que operan bajo registros opacos, apagan sus sistemas de identificación y realizan trasvases en alta mar para disimular el origen del crudo. Según el Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio (CREA) de Helsinki, en agosto de 2025 unos 125 de los 400 barcos que exportaban petróleo ruso eran petroleros fantasma. La Unión Europea ha respondido con sucesivos paquetes de sanciones: en abril de 2026 aprobó el vigésimo, que añadió 46 nuevos buques y elevó a 632 el total de embarcaciones designadas.

Las exportaciones de petróleo son la principal fuente de ingresos con la que Rusia financia su maquinaria militar, lo que convierte la interrupción de esa cadena en un objetivo estratégico para Kiev. Según AP, los ataques contra activos petroleros rusos se han vuelto casi diarios y abarcan refinerías, terminales y buques en distintos puntos del territorio ruso y del mar Negro.

La posición de Turquía resulta especialmente delicada. Ankara mantiene vínculos de cooperación con Kiev —fue mediadora en acuerdos de exportación de grano ucraniano— pero también importantes lazos económicos con Moscú y es el país cuyas aguas quedan más expuestas a los incidentes. El Gobierno turco ha protestado en repetidas ocasiones ante ambas capitales por los ataques en su zona económica exclusiva, advirtiendo sobre los riesgos para vidas humanas y el medioambiente. La viceministra de Exteriores señaló ante el Parlamento que el país observa una escalada muy seria y que los episodios en su zona exclusiva motivaron las gestiones diplomáticas ante Moscú y Kiev.

Los ataques de este jueves añaden un nuevo capítulo a una guerra marítima que no da señales de remitir: mientras las sanciones occidentales aprietan desde fuera, los drones ucranianos golpean desde el mar, y el transporte de crudo ruso se convierte en una operación cada vez más cara y peligrosa.

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