
La principal diferencia entre osteoporosis y osteopenia está en el grado de pérdida ósea. De acuerdo con la reumatóloga Shreyasee Amin de Mayo Clinic, la densidad ósea se mide mediante una prueba que arroja un valor conocido como puntuación T.
“Una puntuación T de menos 2,5 o inferior es lo que llamamos osteoporosis, y una puntuación T entre menos 1 y menos 2,5 es lo que consideramos osteopenia”, explica la especialista. En la mayoría de los casos, una puntuación T superior a menos 1 se considera dentro del rango normal.
Así, mientras la osteopenia indica una disminución moderada de la densidad ósea, la osteoporosis representa una pérdida más severa y un riesgo mucho mayor de fracturas.
La pérdida de densidad ósea suele avanzar sin síntomas evidentes y, en muchos casos, solo se detecta tras una fractura inesperada. Diferenciar entre osteoporosis y osteopenia es esencial para la detección temprana y la prevención de complicaciones graves, según advierte Mayo Clinic.

Ambas condiciones afectan a millones de personas en todo el mundo, especialmente a mujeres posmenopáusicas y hombres mayores de 70 años, y suelen pasar desapercibidas hasta que el daño ya está hecho.
Factores de riesgo a considerar
El riesgo de desarrollar estas condiciones aumenta con la edad, pero existen otros factores que influyen de manera significativa. Mayo Clinic señala que el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la vida sedentaria y la deficiencia de vitamina D figuran entre los factores de riesgo modificables.
Además, el uso prolongado de corticoides, enfermedades crónicas como la artritis reumatoide, la diabetes, la insuficiencia renal o el hiperparatiroidismo, así como la menopausia, incrementan la probabilidad de pérdida ósea.
Las fracturas por traumatismos leves, conocidas como fracturas por fragilidad, constituyen una señal de alerta. “Si alguien ha tenido lo que llamamos una fractura por fragilidad —es decir, una fractura provocada por un traumatismo mínimo, como una simple caída desde la altura de pie—, esa es otra razón para evaluar la presencia de osteoporosis”, subraya la doctora Amin.
La única forma de diagnosticar la osteoporosis o la osteopenia es mediante pruebas de densidad ósea, siendo la absorciometría dual de rayos X (DXA o DEXA) la más utilizada. Las recomendaciones de Mayo Clinic indican que las mujeres a partir de los 65 años y los hombres mayores de 70 deberían someterse a este examen.

Si existen factores de riesgo relevantes, la evaluación puede realizarse antes. El diagnóstico se basa en la puntuación T y, en muchos casos, se complementa con la herramienta FRAX, que calcula el riesgo de fractura considerando variables como sexo, edad, peso, estatura y antecedentes médicos.
Prevención y tratamiento
Aunque ni la osteoporosis ni la osteopenia tienen cura, es posible frenar o detener su progresión mediante cambios en la alimentación, el estilo de vida y, si es necesario, el uso de medicamentos. “Primero, analizamos los factores de riesgo modificables”, indica la doctora Amin.
Entre las estrategias más eficaces para ralentizar la pérdida ósea, Mayo Clinic destaca la suplementación con calcio y vitamina D, esenciales para la salud ósea; la práctica regular de ejercicios de impacto, como caminar, correr o bailar, que estimulan el fortalecimiento de los huesos; y la eliminación del tabaco y el consumo excesivo de alcohol, ya que ambos afectan negativamente la formación y el mantenimiento del tejido óseo.
En los casos en que los cambios en el estilo de vida no resultan suficientes, el tratamiento de la osteoporosis puede requerir medicación. Los bisfosfonatos, como alendronato, risedronato, ibandronato y ácido zoledrónico, actúan al reducir la descomposición ósea.
Otros fármacos, como los análogos de la hormona paratiroidea (abaloparatida y teriparatida), estimulan la formación de hueso nuevo.

Los agentes biológicos, como denosumab y romosozumab, se administran por vía inyectable y actúan sobre proteínas específicas que regulan la formación y la degradación ósea. En algunas mujeres, la terapia con estrógenos puede considerarse, aunque su uso es menos frecuente debido a los riesgos asociados, según advierte Mayo Clinic.
El objetivo principal del tratamiento es prevenir la pérdida adicional de densidad ósea y, con algunos de los medicamentos más recientes, incluso mejorarla. No obstante, la prevención de fracturas implica más que fortalecer los huesos.
“Cuando evaluamos a las personas, no solo analizamos la densidad ósea, sino también el riesgo de caídas”, puntualiza la doctora Amin. Factores como problemas de visión, debilidad muscular o el uso de medicamentos que afectan el equilibrio pueden aumentar el peligro de caídas y, por ende, de fracturas. Incluso actividades cotidianas, como levantar objetos pesados de forma incorrecta, pueden desencadenar fracturas vertebrales.
La prevención de fracturas y la reducción del riesgo de caídas requieren un enfoque integral que combine el fortalecimiento óseo con la identificación y el manejo de los factores que pueden provocar accidentes. Mayo Clinic insiste en la importancia de la detección temprana y la intervención proactiva para evitar complicaciones a largo plazo.
Tanto quienes conviven con osteopenia como quienes han recibido un diagnóstico de osteoporosis pueden proteger su salud ósea si adoptan medidas preventivas desde hoy. Actuar a tiempo permite reducir el riesgo de fracturas y preservar la calidad de vida en los años venideros, según concluye Mayo Clinic.
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